Prueba

Prueba Yamaha Majesty S 125SCOOTER DE BARRIO


Vota

0 0

Con el nuevo Majesty S, Yamaha ha perfeccionado la forma de vivir la ciudad. Es escurridizo, cómodo, completo en su equipamiento y muy eficaz en el vecindario

Hace casi ya una década que el “palo” que triunfa sobre el tapete de las dos ruedas es el de los 'scooters 125', que actualmente se llevan una baza de más del 60% del mercado total de las dos ruedas en Europa. Como todo buen jugador de Tute sabe, la partida la gana quien más cartas del “palo” que manda posea en su mano -y quien mejor las sepa jugar, obviamente- así que no es de extrañar que una poderosa firma como Yamaha se haya propuesto llevar una buena “mano”. Hace un par de años, la casa japonesa comenzó a renovar su gama de scooter de octavo de litro, casi de una manera catártica, hasta convertirla en una de las más jóvenes y variadas del sector: en 2013 llegaba el 'ruedas altas' X-Enter y el pequeño D'Elight de aires retro, teloneros del desembarco en 2014 del restilizado X-Max, el innovador Tricity de tres ruedas y, finalmente, el nuevo Majesty S, el práctico scooter urbano que nos ocupa en esta ocasión. Además, hace escasos días, se anunciaba también la llegada de un nuevo modelo, el N-Max 125, que en breve probaremos en su presentación internacional. Estamos por tanto ante una nutrida flota de nuevos modelos que, unidos al veterano Cygnus X, consiguen cubrir, cada uno en su estilo, cualquier tipo de necesidad que requiera un usuario para sus desplazamientos diarios. 

Con el nuevo Majesty S, Yamaha ha pretendido dirigirse a quienes se mueven casi exclusivamente por su ciudad, por su barrio, en sus cotidianas travesías a por el pan, a por el periódico, hacia el trabajo o de vuelta a casa... esos quehaceres diarios que no requieren de grandes atributos ni prestaciones, si no de la máxima adaptación al entorno: las principales cualidades de este “recadero” son la compacidad, la ligereza y la lógica urbana. He convivido con el nuevo modelo de los diapasones durante algo más de una semana, usándolo con ganas por el centro de Barcelona, y he de reconocer cierto asombro por su óptima manera de desenvolverse en el siempre complicado tráfico de la ciudad condal, con suma agilidad y ligereza, así como por el completísimo equipamiento que me ofrecía a pesar de tratarse de un vehículo de corte económico (actualmente, dispone de una jugosa promoción: 2.999€ + seguro gratis + matrícula gratis). No le falta de nada al Majesty S para ofrecer soluciones prácticas a su dueño: tiene una excelente capacidad de carga y protección aerodinámica, dos discos de freno y un motor alegre, además de un sinfín de detalles de calidad, como las estriberas escamoteables que se abren con sólo tocarlas o el cuadro de instrumentos muy completo, y todo bajo unos estándares de fabricación altísimos.  

YAMAHA MAJESTY S 125: LIGERO Y COMPACTO

Empecemos por la amplia plataforma plana, una de esas cosas que cada vez valoro más. Igual es que con la edad me estoy volviendo vago o menos elástico -o ambas cosas-, pero el poder subir y bajar el vehículo sin el más mínimo esfuerzo, sin tener que hacer contorsionismos con la pierna para poder acceder al habitáculo, es algo que ya aprecio mucho, sobre todo porque soy de esa clase de motoristas que usa el scooter hasta para “bajar la basura”. Además, esta ausencia de túnel central entre las piernas, mejora considerablemente tu confort: tienes más espacio para apoyar los pies y, si eres de buena envergadura como es mi caso, también para alojar cómodamente las piernas. El Majesty es un modelo de reducidas dimensiones, y a pesar de ello no me he encontrado “enlatado” a bordo (ando por el 1,87 m de altura), si no todo lo contrario, con comodidad y alojamiento suficiente. Ni te cuento aquellos usuarios de menor estatura o el público femenino, por ejemplo, que tendrán en el japonés un confortable y manejable aliado. Y es que el Majesty es extremadamente ligero: no llega a los 150 kg de peso, así que se convierte en una magnífica opción para ellas, que podrán subirlo y bajarlo del caballete central sin esfuerzo -aunque también dispone, en caso necesario, de pata lateral con desconexión del motor- o para hacer maniobras en parado sin sudar ni una gota. Su altura del asiento no es de las más bajas de la categoría -795 mm- pero aún, incluso los conductores más bajos podrán apoyar los pies en el suelo con mucha facilidad.

Más cuestiones a bordo: el asiento es biplaza, pero no muy generoso en dimensiones ni tampoco en mullido, es más bien tirando a duro. Aquí el confort se resiente una pizca, ya que al agarre del sillín tampoco es del todo bueno. Idem en el caso del pasajero aunque, en su beneficio, Yamaha ha decidido colocar dos cómodas estriberas -cuya apertura se realiza mediante una ligera presión- y una amplia agarradera, que mejoran su comodidad y seguridad. 

YAMAHA MAJESTY S 125: ALMACENAJE

En cuanto a la capacidad de carga, el Majesty S alcanza una de las mejores notas de su categoría, pues bajo el asiento hay un generoso hueco en el que se puede alojar un casco integral de talla XL y aún queda espacio para dejar pequeños objetos como unos guantes, una cartera o esa mochilita cuadrada para llevar los “tapers” con la comida al curro. Todo un lujo si lo comparamos con la mayoría de sus rivales. Por cierto, el asiento se abre de manera automática “sin manos” y cuenta con una confortable apertura hidráulica. Además, hay localizada bajo el manillar, en la zona interna del escudo frontal, una guantera de buenas dimensiones donde podemos depositar momentáneamente esos enseres personales como llaves, gafas y hasta una botella de 50 cl. Y decimos momentáneamente porque esta guantera es abierta, carece de tapa, así que mejor no te olvides nada en su interior cuando dejes el Majesty S aparcado en la calle... Finalmente, para acabar de redondear un almacenaje soberbio, siempre podremos transportar objetos de mayor tamaño como bolsas de la compra, mochilas o maletas de cabina en la plataforma plana. Hay un gancho porta-bultos que podremos usar para colgarlos o sujetarlos en caso necesario.

Me ha llamado la atención el esmero que Yamaha ha depositado en la fabricación de este pequeño scooter. Todo está ensamblado con mano cirujana, el Majesty S rezuma calidad por todos los costados. Encontramos buenos detalles como un material que simula el carbono para todo el salpicadero, faro delantero con luz de posición y piloto trasero LED, el contacto con bloqueo magnético de seguridad para evitar robos, un tapón del depósito de combustible -por cierto, ubicado en el retroescudo para facilitar el repostaje sin necesidad de bajarse del vehículo- que exhibe un atractivo diseño deportivo, y un cuadro de instrumentos re-que-te completo, más de lo que te esperas en un vehículo de su categoría: combina tres “quesitos”, uno de ellos digital con el velocímetro, la hora y odómetro, y dos más analógicos con la aguja del cuentarrevoluciones -en el centro y en grande- y del nivel del combustible, así como otros niveles. Ha habido mucha intención por parte de la casa de Iwata en plantar en los concesionarios uno de los “pequeños urbanos de plataforma plana” más cualitativos del mercado; también es cierto que es de los más caros respecto a su competencia directa, pero su nivel de fabricación y equipamiento disponible justifica sobradamente el precio. Tan sólo mejoraríamos dos aspectos: el cableado a la vista del manillar, algo “cutre”, o la ausencia de regulación de las manetas de freno.  

Insistíamos al principio de esta prueba que este es un scooter de barrio, para moverse exclusivamente por la ciudad. Y es así, aunque si pretendes salir del cobijo urbano, el Majesty S cuenta con algunos recursos para agradar tu viaje. El primero es la generosa pantalla parabrisas frontal: cuando la observas por primera vez, parece más como un accesorio, como un apósito que rompe la estética, pues su diseño no acaba de integrarse en el de la carrocería. Pero en la práctica, cumple su función, y si pillas algún tramo abierto de carretera, verás como crea una protección aerodinámica buena. Por cierto, aunque lo parezca, no es regulable. El otro recurso viene, obviamente, de sus argumentos mecánicos. El motor lo hereda de su hermano X-Enter 125, el de radiador lateral, aunque con ajustes que rebajan medio caballo sus cifras: es un monocilíndrico que no busca alardes en cuestión de potencia máxima. Casi alcanza los 12 CV a 7500 rpm y el par motor llega a los 11,6 Nm a 7000 rpm. Nada extraordinario. Sus aceleraciones son progresivas y alegres, pero no despeinan. Os aseguro que son más que suficientes para el hábitat urbano o desplazamientos cortos. El funcionamiento de la transmisión continua CVT es muy suave -no tanto como en su hermano X-Enter-, aunque el motor desprende algunas vibraciones. En la salida desde parado el empuje de este propulsor -por cierto, refrigerado por líquido e inyección electrónica, y configuración SOHC de cuatro válvulas- es tranquilo pero no perezoso; sin embargo, cuando llega a medias revoluciones, saca algo más de pecho y -¡ojo!- en la zona alta es donde encontramos su mejor personalidad, pues dispone de un desarrollo suficiente para asombrarnos marcando en su velocímetro digital velocidades por encima de los 110 km/h. Casi ninguno de su sus rivales las alcanza. Ahora entendemos lo de la amplia cúpula delantera...

La suspensión recae sobre una horquilla convencional telescópica con un recorrido de 79mm y, en la parte trasero, un monotubo con el amortiguador horizontal, al igual que en el X-Enter. Ambos trabajan con suavidad y con un tarado confortable tirando a duro en el caso del trasero (y además no hay posibilidad de ajuste para “reblandecerlo”), dispuesto a absorber las típicas irregularidades de los asfaltos urbanos. La nota más destacada de la parte ciclo se la lleva el sistema de frenada, pues además del habitual disco delantero (en este caso de 267 mm y mordido por una pinza de pistones enfrentados), el Majesty se desmarca de su competencia con un disco trasero en lugar del habitual tambor: su diámetro es de 245 mm y, al igual que su hermano delantero, es de diseño ondulado. La frenada es contundente y, en el caso del delantero, incluso nos pareció algo “sobredimensionada” para este vehículo. Estamos ante los discos más grandes de su categoría.

Mejor que sobre que que falte... Por último, destacar el diseño de las llantas de aleación con diseño de 5 radios. Son de las pequeñas, de 13 pulgadas (aunque con generosa sección, de 120mm delante y 130 detrás), y marcan fuertemente el comportamiento de este scooter: las ruedas pequeñas tienden a ofrecer una conducción muy ágil, reactiva, con un elevado radio de giro -mucho más que las llantas de 16''-, y esto se adapta como anillo al dedo a las exigencias del tráfico ciudadano, ideal para personas que buscan escurrirse entre los coches. Pierde estabilidad y en ocasiones padece de nerviosismo, sobre todo cuando queremos viajar rápido, pero si eres de los que no sales del laberinto de tu ciudad, agradecerás la tremenda habilidad del tren delantero. Por cierto, me llamó la atención que la plataforma plana del Majesty S se distancia bastante del suelo, unos 93 mm... ¿Para qué? Pues para desenvolverse mejor en la ciudad, para subir y bajar bordillos de aceras sin preocupación a que rasque las “tripas”, para superar obstáculos sin problemas. La contrapartida es que las piernas del conductor asumen una postura más flexionada.

Finalmente, en cuanto a la autonomía, me temo que habrá que pasar por la gasolinera a menudo, no por cuestión de consumos, ya que el Majesty S “bebe” poco, si no por su reducido depósito de combustible de tan sólo 7,4 litros....

QUÉ CONCLUSIÓN SACAMOS...

...Pues que al nuevo Yamaha Majesty S 125 no le falta de nada para afrontar sus tareas diarias y urbanas... Como dice el anuncio: “¡tiene todo, todo y todo!” Es compacto y manejable, ideal para esos conductor@s que están buscando un scooter ligerito; es confortable gracias a su habitáculo espacioso con plataforma plana, es muy capaz para albergar un casco integral y más cosas, es protector por su amplia pantalla, y es cualitativo, muy cualitativo... Esto eleva su precio al techo de la categoría, así que no es tu scooter si sólo miras el bolsillo, pero si en cambio estás dispuesto a pagar algo más para llevarte a casa un vehículo firmado por Yamaha, y con un equipamiento que supera la media de su segmento, el Majesty S es una interesante opción. Su apellido es de longeva reputación en el seno de la casa japonesa, pues acumula más de 150.000 unidades vencidas en las versiones de 125 a 180cc, y después de varios años de ausencia, un Majesty vuelve a nuestras fronteras. Todo un sello de garantía. Su lanzamiento al mercado español se produjo en mayo de 2014, y llegó a acumular en ese año 735 unidades matriculadas, entrando entre los 30 modelos más vendidos de nuestro país; síntoma de que este scooter va ganando adeptos es que en lo que va de 2015, ya ha entrado en el top 15, con más de 300 ventas. 

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES YAMAHA MAJESTY S 125

-Amplia plataforma plana.

-Asiento biplaza.

-Apertura automática del asiento.

-Reposapiés extraíbles tipo moto .

-Capacidad de carga bajo el asiento para un casco integral y otros objetos.

-Guantera delantera para botella de 50cl, aunque sin tapa.

-Gancho para sujetar bolsas

-Instrumentación de tres relojes -uno digital- con cuentarrevoluciones, odómetro y cuentakilómetros.

-Faro delantero con luz de posición y piloto trasero LED.

-Motor desarrollado para la X-Enter: 125cc, 12 CV, refrigeración líquida, inyección electrónica, SOHC, transmisión continua CVT, radiador lateral.

-Suspensión trasera monotubo con amortiguador horizontal.

-Disco ondulado de freno delantero de 267mm, pinza con pistones enfrentados; disco trasero de 245mm.

-Llantas de aleación de 13 pulgadas con diseño de 5 radios.

-Colores: blanco, titanio y negro.

-Principales rivales: KYMCO Yager GT 125i, Honda PCX125, SYM VS 125, Piaggio New Fly 125 3V y Peugeot Citystar 125. 

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR

Para moverse en scooter por ciudad es importantísimo equiparse con la ropa adecuada. En esta prueba, nuestro periodista equipa una chaqueta de moto de la firma italiana Tucano Urbano, concretamente el modelo 4Tempi; además, ha elegido para el test unos guantes de la firma HEBO de piel y con protecciones, y un casco MOMO Design de la colección de Yamaha. 

La alternativa

Prueba Suzuki Burgman 125 ABS

Tras los cambios estéticos celebrados por la versión 2014, la Burgman 125 recibe un ABS optativo que lo hace todavía mas funcional... y seguro.

 

Comentarios

  • Sé el primero en comentar

Añadir un comentario

  • * Esta información no se mostrará

Estoy de acuerdo

Uso de cookies

En Motofan utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus gustos mediante el análisis de comportamientos de navegación. Si hace click en el botón "Estoy de Acuerdo", consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestras Condiciones Legales, sección "4.8. Cookies e IPs"