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Prueba Yamaha XJR 1300 2015PASABA POR AQUÍ...


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Ni siquiera la Yamaha XJR1300 era consciente de su propio potencial. Esta gran tetracilíndrica disfrutaba de su “jubilación” alejada de modernidades...

Casi obsoleta, casi acabada... Última integrante de aquella generación de 'macho bikes' del siglo pasado... Sin saber que, en su vigésimo aniversario, unos acertados retoques estéticos y ergonómicos la impulsarían a vivir una segunda juventud, protagonizando uno de los papeles retro más sonados del año...
Quién le iba a decir a la venerable XJR1300 que, a estas alturas de su vida, todavía iba a ser capaz de levantar tantas pasiones. En el stand de Yamaha del pasado Salón de Milán, pasarela mundial de las novedades de dos ruedas, la casa japonesa acudió con dos aclamados modelos que brillaban por encima de los demás, la nueva R1 y la MT-09 Tracer -sin duda, dos de las motos del año-, y aún así muchos de los suspiros y piropos de los visitantes surgían cuando se postraban delante de otra de las novedades de Iwata: la renovada XJR1300 2015.

Se cumplen dos décadas del lanzamiento de la primera XJR1200, una poderosa naked que tan sólo recibiría tres actualizaciones a lo largo de su dilatada trayectoria: en 1999 para subir de cilindrada hasta los actuales 1300cc, en 2004 para recibir unas ligeras mejoras mecánicas así como nuevas llantas más ligeras, escape y frenos, y finalmente en 2007 para incorporar la inyección y otras menudeces. Incluso en este cuarto restyling, la morfología de esta poderosa naked “chapada” a la antigua no sufre cambios: sigue vertebrada por el robusto chasis de acero de doble cuna y la propulsión se mantiene a cargo del genuino motor refrigerado por aire de 98 CV, eso sí, con su legendaria patada y fino funcionamiento, como veremos más adelante. Por supuesto, cualquier tipo de innovación o ayuda electrónica brilla por su ausencia. Esta es una moto que se usa “a pelo”, sin modos de conducción, controles... No hay chips que interfieran en la directa relación entre el humano y la máquina. Por no haber -de momento- ni siquiera hay sistema de frenada ABS. 

Y es que a este “último mohicano” de aquella generación de grandes japos naked de los '90, impulsadas generalmente por tetras de aire (GSX1400, CB1300, Zephyr...), Yamaha ha decidido no variarle el genoma, pero sí aplicarle una interesante operación estética de estilo “Sport Heritage” para convertir esta desfasada moto destinada a usuarios muy puristas en un exquisito ejercicio de retrospectiva que puede encandilar a casi cualquier amante de las dos ruedas que tenga debilidad por las últimas tendencias retro (y entre los que se incluye un servidor...). La casa de los diapasones ha contado con los mejores “cirujanos” -Deus Ex Machine, Wrenchmonkees, Keino o Roland Sands- cuyos trabajos para el 'Yard Built' sobre la base de la XJR han servido a Yamaha como fuente de inspiración para confeccionar esta preciosa versión, que está disponible en los concesionarios por un precio de 10.999 euros (unos 1.000 más que la anterior versión) y en tres colores a elegir: gris mate, negro brillante o azul. Quienes quieran “inyectarse en vena” una mayor dosis de añeja estética sport, pueden optar por la versión Racer que, por 12.199 euros, añade algunos accesorios como la cúpula de carbono estilo Café Racer, los guardabarros recortados y colín para el asiento, todo en carbono, así como semimanillares. 

EL IMPACTANTE CAMBIO DE LOOK DE LA YAMAHA XJR1300

Yamaha ha sido una de las marcas más atentas a la explosión de las tendencias retro y de personalización en el sector de las dos ruedas. El caso es que, si bien otras marcas han optado por proyectos retrospectivos que partían de cero (incluso aunque estuvieran inspirados en sus propios modelos históricos) como es el caso de la Kawasaki W800, la BMW R NineT, la Ducati Scrambler o la Honda CB1100, Yamaha ya tenía su 'moto retro' en casa. Tan sólo tenía que sacudirle el polvo... Tras más de 5 años colaborando con los customizadores más prestigiosos del planeta para crear una gama de concepts sobre la base de la XJR1300, en Iwata se han decidido a recoger esta experiencia para producir de serie una moto de bello clasicismo sport, cuyas modificaciones no son tanto a nivel ciclístico y motriz como estético y ergonómico. 

Un nuevo asiento de diseño deportivo y exquisita factura que simula un monoplaza -el pasajero dispone de una pequeñita parcela- con costuras rojas, un depósito más estilizado que, por alargado y más plano, recuerda levemente al de las XS1100 de 1978, y el faro multirreflectante igualmente redondo aunque ahora más compacto (180 mm) son los principales elementos que repercuten en el cambio de look. Hay más modificaciones, como el colín recortado o el nuevo acabado negro de los colectores 4-2-1, el escape y de los espejos retrovisores (hay en general una eliminación sistemática de los cromados, buscando una imagen más 'black'), y elementos que se estrenan como las tapas laterales en aluminio “brushed” y el escueto piloto trasero que remarcan su estética ligada al recuerdo de aquellos icónicos modelos de competición 'setenteros', creando una imagen que destila -si cabe- todavía más testosterona. 

Muchos elementos a nivel externo permanecen prácticamente inalterados como las llamativas suspensiones traseras Öhlins de gran calidad -con muelle y botella en color amarillo-, toda una seña de identidad y distinción en este modelo, las llantas de aleación de 3 palos o el espartano cuadro de instrumentos compuesto por dos relojes analógicos con carcasas cromadas para el velocímetro y tacómetro y un pequeño display de cuarzo donde podemos consultar algunos niveles y la hora. Sigue faltando el indicador de marcha engranada. El resultado es el de una XJR con la cara completamente lavada. Un ejercicio refinado de puesta al día que, por un lado, ha logrado mantener la personalidad de las versiones anteriores pero que, por el otro, ha refrescado y elevado el listón cualitativo de la apariencia de una moto que parece otra. 

Son muy sutiles las mejoras ergonómicas, pero suficientes para generar un mayor confort para el conductor. Vienen dadas principalmente por el nuevo manillar cónico de aluminio, más ancho, alto y cercano al piloto, por lo que la postura de su usuario se relaja en el tronco superior. La posición es más turística que racing, con los brazos más descansados y la espalda menos volcada sobre el tren delantero. Al mismo tiempo, el nuevo manillar mejora considerablemente la maniobrabilidad en marcha y las operaciones de giros en ciudad o en parado. Las dimensiones generales del vehículo también han sufrido ligeros re-cálculos: la nueva XJR es 15 mm más larga y con una altura del asiento 34 mm más alta; además, debido al nuevo manillar, es 55 mm más ancha y 5 mm más alta. Aún así, no es una moto voluminosa ni comprometida, para los conductores de más de 1,70 m. de estatura el suelo es fácil de alcanzar con los pies, y sólo causa algún engorro moverla en parado y hacia atrás. Por cierto, una mala noticia: pierde el caballete central y se queda sólo con la pata lateral. El peso general del conjunto, sin embargo, se ha visto reducido en 5 kg (240 kg), debido a que el rediseño del depósito de combustible ha mermado su capacidad de 21 litros a los actuales 14,5 litros. Evidentemente, su autonomía también se reduce: si la anterior versión podía alcanzar los 350 km, la nueva, difícilmente llegará a los 300 km entre gasolinera y gasolinera. 

De la parte ciclo no hay casi noticias. Como decíamos al principio, el chasis de acero de doble cuna sigue trabajando “codo con codo” con una horquilla telescópica convencional (eso sí, regulable en precarga, comprensión y extensión) y un conjunto Öhlins multirregulable en el tren posterior, de 130 y 120 mm de recorrido respectivamente. Como novedad y para favorecer la suavidad de marcha, Yamaha ha recurrido al recubrimiento DLC (carbono con acabado diamante) en los tubos interiores de la horquilla. Destacar también que el chasis cuenta con un soporte motor que ayuda a absorber las pocas vibraciones que emanan del suave motor de 4 cilindros, y que en la zona trasera, el chasis ha sido recortado y simplificado. El equipo de frenos sigue contando con un doble disco hidráulico de 298 mm de diámetro en la parte delantera y un único disco de 267 mm en la trasera, encargados de detener unas llantas de 17'' vestidas por unos neumáticos que tampoco han sido sustituidos, es decir, con unas medidas de 120/70 y 180/55 delante y detrás respectivamente.

Y del motor, menos noticias todavía... este colosal 'tetra' de aire con diseño DOHC es una especie en peligro de extinción y sigue uniendo de una forma excepcional el pasado con el presente. No ha sufrido cambios desde que en 2007 recibió la inyección electrónica y un escape con catalizador, válvula y único silenciador, y su configuración de 4 cilindros en paralelo inclinados hacia delante, 1251 cc, con 98 correosos CV a 8.000 rpm a su servicio y un impresionante par motor de 108 Nm a 6.000 rpm, sigue siendo una fuente inagotable de emociones. Estamos por tanto ante toda una eminencia del sector, un catedrático de la diversión que durante muchos años ha impartido 'master class' por carreteras de todo el mundo. 

UNA SEMANA CON LA YAMAHA XJR1300

Voy a encadenarme a esta XJR1300. No quiero devolverla, no quiero que llegue el día que deba entregarla de vuelta en las oficinas de Yamaha. Llevo varios días rodando a lomos de esta unidad de pruebas, de este modelo eterno, que me ha enseñado cómo eran las cosas antes, antes de la era digital, antes de que alegres 'jovenzuelas' plagadas de electrónica inundaran el mercado. La XJR es una de aquellas 'motos gordas' de mediados de los 90 que se ha mantenido casi inalterada hasta nuestros días. Su presencia es musculosa, destila deportividad: una naked con ese imponente motor promete fuertes emociones. Y así es. Hay cosas que nunca cambian, y por mucho que nos hayamos acostumbrado a las innovaciones tecnológicas de las motos más actuales, ligeras, potentes, electrónicas, perfectas... Todavía queda la 'pureza de conducción' -algo ruda o imperfecta, pero apasionante- en motos como esta longeva Yamaha donde no hay más que un poderoso motor, un chasis y suspensiones robustas, una personalidad honesta y sencilla. 

Derivado de aquel motor de la FJ de mediados de los ochenta, en la XJR la patada es cósmica. Su par es descomunal. Independientemente de si estás paseando de forma relajada o si estás yendo más rápido, abrir gas y ser catapultado son dos acciones que suceden casi al mismo tiempo. Es el típico tacto de tetra 'gordo', donde destaca la suavidad y la falta de vibraciones, pero que siempre sube de vueltas con mucha facilidad: entre las 2.000 y 5.000 rpm todo transcurre con calma y melosidad y un constante rumor emerge de su escape; con el motor viviendo entre las 5.000 y 9.000 rpm, la potencia y el par se disparan, y la aceleración apabulla, el sonido se agudiza. Aún así, es un motor tan elástico que te bastará con ir en quinta en la mayoría del tiempo, ya que el motor responde sin pestañeos aunque la aguja del cuentavueltas esté muerta. Es un motor letal, implacable y siempre tiene la misma cara... Vaya, como “Chuck Norris”... Tanto si giras en marchas cortas y aceleras como si fuerzas una recuperación en marchas altas, si semblante es impertérrito. 

La caja de cambios es fantástica, con una primera marcha de sonoro 'clonk', un punto muerto siempre cómodo de encontrar, y un resto de relaciones de agradable engranaje. El embrague hidráulico funciona bien aunque es algo duro. No falta fuerza en ninguna marcha. Hay sentimientos que no pasan de moda...

No hay horquilla invertida, pero esta convencional es regulable. Tal y como viene de fábrica su tarado suave está adaptado a conducciones tranquilas y cómodas, pero el usuario podrá tocar los ajustes para incrementar la rigidez. Ya en curvas, la XJR es una moto precisa, su escaso avance de 92 mm y su llanta delantera de 17'' son los causantes de una gran agilidad tanto en curvas abiertas como cerradas. En marcha y a pesar de que se trata de una moto 'entradita en carnes', la inclinación es cómoda, y ahora con el nuevo manillar más ancho la gestión de las maniobras y los contramanillares se son más evidentes, sobre todo en los virajes cerrados. Si circulas con tranquilidad, la entrada y salida de la curva es predecible, como en una rutera cualquiera; si por el contrario la conducción es más deportiva, la salida de la curva es algo más subviradora. Podemos decir que el paso rápido por curva no es su fuerte, pero sus altas prestaciones ayudan a compensarlo.

Los frenos puede que sea uno de los aspectos que más podría mejorar. Estamos ante una moto de altas prestaciones, y en ocasiones los discos delanteros se muestran algo endebles a la hora de detener la moto con inmediatez. El tacto de la maneta derecha es demasiado esponjoso y hay que llevarlo caso hasta el final de su recorrido para encontrar el mordiente deseado en frenadas más contundentes. El freno trasero, se siente inmediato y más que correcto, y no hace falta hundir el pies para encontrarlo. Es una lástima que no haya posibilidad de equipar ABS, aunque poco le falta, ya que en 2016 todas las motos de más de 125cc estarán obligadas a salir de fábrica con esta ayuda a la frenada. 

Por último, la vida a bordo en la XJR es confortable. El asiento es quizás la parte que menos me ha gustado, ya que no es muy mullido ni adherente, y en las aceleraciones el trasero tiende a desplazarse hacia atrás, echando en falta un poco más de agarre. Por lo demás, la posición es bastante erguida, ligerísimamente inclinada hacia el manillar, los brazos no han de estirarse del todo para encontrar los puños del manillar, y el ángulo de las piernas poco acentuado ayuda a completar un triángulo ergonómico relajado y adaptado a viajes de medias distancias. Evidentemente, la protección aerodinámica es inexistente, y a velocidades superiores a los 120 km/h el impacto del viento va mermando progresivamente el confort a bordo. Es en líneas generales una moto bastante polivalente, que puede desenvolverse sin problemas por el entorno urbano gracias a su alta manejabilidad y unos poderosos bajos que permiten acelerar fácilmente. Pero también es una moto para paseos relajados disfrutando del paisaje y formando porte de él -ya que la moto es preciosa- y si llegado un momento deseas diversión, su fortaleza mecánica no tienes límites. Más bien los límites tendrás que ponerlos tú. 

EN CONCLUSIÓN

La XJR1300 no es una novedad. Es una de esas 'Gran Reserva' que ya tenemos muy vistas pero que en realidad ya casi no se ven por las carreteras. Yamaha, que parece poseer la pócima de la eterna juventud (también vertida sobre la SR400 o la nueva Bolt) ha realizado un trabajo estilístico exquisito sobre una de esas motos que parecía estar dando sus último coletazos. Sin embargo, estos nuevos aires 'Sport Heritage', que nacen de la imaginación de los mejores personalizadores del planeta, han servido para revitalizar una vieja rockera que vuelve a levantar pasiones por esa combinación de altas prestaciones, conducción pura y, finalmente, una estética de esas que giran los cuellos al pasar. Su falta de innovaciones tecnológicas podrían hacer pensar que su precio de 11.000 euros no está justificado, por eso ésta es una moto para esos 'gentleman riders' que saben valorar los intangibles de una moto casi de coleccionista, mítica y emocionante donde las haya, que apuesta por la sencillez y la pureza de líneas, que representa una época donde todo duraba más, aquella 'era del hierro', cuando la gente usaba postales, cassettes y móviles Alcatel. Cuando las cosas, y las motos, duraban, resistían al paso de los años... como esta XJR1300 que hoy es tan buena como cuando salió hace 20 años. Dicen que la arruga es bella...

CARACTERÍSTICAS DE LA XJR1300 DE 2015

- Motor DOHC de 4 cilindros y 1.250 cc; el mayor del mercado de 4 cilindros en línea y refrigeración por aire

- 98 CV - 85 Nm

- Suspensión trasera Öhlins y horquillas con protección DLC.

- Manillar cónico de aluminio

- Depósito estilizado de 14,5 litros

- Diseño de asiento monoplaza

- Escape negro con colectores 4-2-1

- Faro compacto multirreflectante de 180 mm

- Carenados laterales en aluminio de inspiración deportiva

- Panel de instrumentos rediseñado

- Chasis trasero recortado y simplificado

ACCESORIOS PARA LA XJR1300 / RACER DE 2015

- Silencioso negro Akrapovic

- Cúpula deportiva

- Parabrisas

- Intermitentes LED

- Manillar custom estrecho

- Topes para el motor

- Varias opciones para equipaje

- Kit de espejos en los extremos del manillar

- Estriberas personalizadas

- Banda de cuero para el depósito

- Tapa en aluminio anodizado para el piñón de ataque de Rizoma

- Tapa en aluminio anodizado para la inyección de Rizoma

- Reposapiés en aluminio anodizado de Rizoma

Fotos de la Yamaha XJR 1300

Fotografías por: Santi Díaz

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Comentarios (1)

  • Alataquer
    Alataquer 07-04-2015

    gsdgs

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