Rieju City Line 125i. Prueba: en primera línea...


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Rieju sigue demostrando que no es ni quiere ser una marca anecdótica, y amplia su catálogo con dos modelos de scooter de primera línea, los City Line, fabricados en Figueres con todo orgullo comercial y calidad industrial. Llegará en dos cilindradas, y tuvimos la ocasión de probar el City Line 125i… Un excelente scooter…

El City Line 125 i, propulsado por un moderno motor de 4 tiempos a inyección, está dirigido ante todo a los poseedores del carnet convalidado A1, pero también, sin duda, al amplio espectro de usuarios que desean un scooter, a poder ser japonés o europeo, de atractivo diseño y gran calidad de fabricación.

Rieju amplia así su catálogo buscando ante todo aumentar su volumen comercial e industrial para rentabilizar su capacidad productiva y responder a las exigencias de un mercado, el de los scooter, que está manifestando ciertos visos de mejora, puesto que, “efecto IVA” aparte, las ventas se están incrementando del orden de un 10%.

Rieju, creada en 1934, mantiene el capital 100% local, y ahora bajo la dirección de Jordi Riera, nieto de uno de los fundadores de la marca gerundense, acomete ahora el montaje de un scooter con aspiraciones puesto que tendrá una versión de nada menos que 300 cc que será sustancialmente idéntica a esta 125 que tuvimos ocasión de probar en Barcelona.

Como principales activos de la marca, además de la renovada calidad “europea”de sus productos, una implicación personalizada de la firma tanto a nivel de concesionarios y puntos de venta como con sus usuarios finales, y una enorme rapidez de adaptación a sus necesidades (reflejada en la fabricación “one to one” que permite personalizar a voluntad la configuración final del vehículo según la petición del comprador). En la actualidad el 90% de la producción Rieju se destina a la exportación, principalmente a Europa, pero está introduciéndose ¡incluso en el propio Japón! 

En el aspecto de producción, cabe recordar que Rieju renueva con este City Line su colaboración con la extinta marca italiana Malagutti, de la que toma la probada base y la plataforma de parte ciclo, y apuesta por una mecánica de origen Piaggio de refrigeración líquida, alimentado por inyección electrónica que entrega una potencia de 15 CV, algo por encima de la competencia, puesto que “ofrece un caballo más que el Burgman y medio que el exitoso X-Max de la misma cilindrada”.

Su par máximo, de 12 Nm a 7.250 es igualmente destacable. Bastan unos metros tras arrancar para comprobar que el motor es el más potente de la clase, y sus aceleraciones son realmente brillantes. No hay resaltes en la transmisión, y tanto variador como embrague centrífugo en seco permiten unas rápidas arrancadas aprovechando el buen par motor. El sonido del escape es muy civilizado, y la mecánica responde siempre con una finura por encima de la media… y a la altura de la mejor competencia. 

Independientemente de una respuesta muy vigorosa, el City Line apuesta por la manejabilidad. Al principio incluso sorprende su rapidez en tomar la inclinación deseada, pero bastan unos kilómetros para convertir esta singularidad en ventaja: su reducida batalla de 1.410 mm lo convierten en realmente manejable, y sus llantas de 14” le confieren una estabilidad igualmente destacable. Es cierto que su radio de giro en redondo podría ser todavía mejor, pero el aumento del recorrido de la suspensión posterior hasta unos buenos 100 mm, por encima de la competencia y regulable en precarga, impide que al aumentar mucho la carga –con pasajero, por ejemplo-, se produzca una pérdida de aplomo en la dirección. La ubicación del depósito de gasolina bajo una tapa -con cerradura- muy baja favorece también la estabilidad del City Line.

El City Line entraría en la categoría de GT, puesto que su porte general y sus intenciones de equipamiento están por encima de la categoría “rueda alta tipo SH”. El manillar queda alto y ofrece un buen espacio al conductor incluso para las tallas altas. Aún así, el asiento, duro pero cómodo, y elaborado con un material plástico anti deslizante y pespunteado en rojo, tiene una distancia al suelo que permitirá a todo tipo de conductores llegar bien al suelo con los pies.

La frenada es también buena gracias a los discos de 260 mm y 240 mm con pinzas de doble pistón. Los Michelin Citygrip garantizan un buen agarre incluso en tiempos invernales, fríos y húmedos.

El cuadro de instrumentos sigue el estándar de buenos acabados que privilegian a esta marca, puesto que ofrece ordenador de a bordo, relojes completos, e incluso toma para el cargador de móvil de serie. Cuenta con doble velocímetro analógico/digital, nivel de gasolina, temperatura, nivel de batería, reloj etc… Para guardar objetos monta una gran guantera central detrás del frontal, y otra más pequeña en uno de los laterales.

Lamentablemente, en el hueco bajo el asiento caben únicamente dos jets cortos, no un integral, lo que en mi opinión hará la petición al comprar un City Line de un top-case trasero como accesorio casi obligatoria… Sin embargo, el City Line monta de serie caballete central y pata de cabra lateral, además de una argolla solidaria al chasis que permite atar la moto mediante un antirrobo para impedir que la carguen fácilmente a una furgoneta…

La óptica delantera es doble y cuenta con un piloto central, mientras que atrás destacan dos pilotos con luces de posición, freno e intermitentes con tulipa blanca. Para terminar, el acomodo para el pasajero es correcto, puesto que cuenta con unas buenas asas metálicas, de buena ergonomía, un generoso asiento garantiza y una posición de las piernas confortable.

Tras probarlo, uno se pregunta porqué no preferir un scooter fabricado aquí… incluso por delante de los japoneses, puesto que su calidad es sencillamente óptima, y el precio acompaña en esta comparación: 3.899 euros… y una promoción que permite adquirirlo por 99€ al mes en 48 meses tras una entrada de sólo 300€, y con un seguro a sólo 91 €…

La disponibilidad es inmediata en cuatro colores (más las posibilidades de personalización “one to one” –basta entrar en la página de Rieju para comprobar su atractivo-) y una panoplia de accesorios disponibles en manoplas, paramanos, pantalla más alta, maleta, manta anti-frío, piezas de carbono… Como decíamos, en espera de la llegada de la versión 300 cc y 26 CV (a un precio que rondará los 4.500 €), Rieju demuestra que vale la pena apostar por su atractiva gama… De momento, la primera serie de unidades, se ha vendido ya toda y Rieju espera ocurra lo propio con la producción que llegará a unas 3.500 City Line 125 i en 2014…

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

1. Motor monocilíndrico cuatro tiempos de 125 cc

2. Potencia: 15 CV

3. Cambio por variador

4. Embrague automático

5. Chasis tubular de acero con motor portante

6. Suspensión delantera por horquilla telescópica

7. Suspensión trasera por basculante con transmisión integrada y doble amortiguador

8. Precarga posterior regulable

9. Instrumentación por diplay digital

10. Alimentación por inyección, refrigeración por líquido

11. Altura asiento de 800 mm.

12. Ruedas de 120/70 14” y 140/60 14”

13. Depósito de 10 l de capacidad

14. Disco delantero de 260 mm, pinza 2 pistones, y trasero de 240 mm, pinza 2 pistones.

Fotos de la Rieju CityLine 125i

Fotografías por: Joan Carles Orengo / P.C.
 

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