Royal Enfield Bullet Classic ¡Auténtica!

Publicado el 20/01/2012


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En Royal Enfield han sabido conservar la estética de uno de sus modelos más carismáticas en combinación con tecnología del siglo XXI, sin perder su esencia.

No engaña a nadie ni pretende aparentar lo que no es. Es una atractiva réplica de la Bullet de 1950, cuya publicidad, “hecha como un arma, rápida como una bala”, se refería a la precisión y meticulosidad con la que se fabricaba, junto a unas brillantes prestaciones.

Sesenta años más tarde, se sigue montando manualmente con esmero, una a una, con la precisión y el cariño que sólo se consiguen con tiempo, y cuyos resultados se pueden apreciar en la calidad de sus componentes o en los filetes dorados del depósito de combustible pintados a mano por dos hermanos que, dicen, son los únicos que se dedican a este menester.

No es ésta una moto con grandes prestaciones, pero sí una moto encantadora. Cuando el motor empieza a girar tras pulsar el botón de arranque que sustituye a la palanca original, manifiesta su carácter pausado y tranquilo con un suave y armonioso sonido. El tacto de un motor de carrera larga y unas pistonadas que se sienten una a una es algo que merece la pena recordar o descubrir. Esas pistonadas anuncian un carácter amable, suave, exquisito, para aquellos que excursiones sin perder de vista la utilización a diario de una moto ligera, fácil, divertida y exclusiva.busquen el placer en los largos paseos o

Cuestión de imagen

Su concepción tiene limitaciones que forman parte de su encanto

El signo de los tiempos parece empujarnos inevitablemente a un tipo de conducción relajada en carretera abierta y obligarnos a buscar circuitos permanentes para disfrutar de sensaciones deportivas sobre motos muy diferentes a la Bullet Classic…Y es por ello por lo que motos como la vieja Royal Enfield (sin menospreciar la generosa oferta de otro tipo de motocicletas de cilindrada media) perecen tener cierto sentido, especialmente entre aquellos en que la estética ocupa un lugar de privilegio en su escala de valores.

En esta Classic Bullet, el diseño de los años 50 forma parte de su encanto. Depósito bicolor con protectores de goma, envolventes guardabarros metálicos, asiento individual con muelles y un motor en el que destaca la altura del cilindro y el sistema de inyección electrónica, que componen un inevitable contraste generacional.

Hay detalles que marcan la diferencia, como la visera del enorme faro que incorpora un sencillo cuadro de instrumentos (chivato reserva, punto muerto, largas intermitentes) o un escape que parece limitar un poco el rendimiento del monocilíndrico. Dos cajas en los laterales –a las que se accede con la misma llave de contacto– contienen el filtro del aire (derecha) y la caja de fusibles (izquierda). En esta última hay espacio para un candado de los que se montan en el disco de freno. Éste es de 280 mm y, en conjunción con el tambor trasero, que recomiendo no dejar de utilizar, se consigue una frenada aceptable para una moto que rinde menos de 30 CV de potencia y que pesa 190 kg.

Con una posición de conducción cómoda y la divertida sensación de ir sentado en el asiento individual con sus muelles, tuve la impresión de viajar en el túnel del tiempo pese a que esta versión no conserva el cambio de cuatro velocidades a la derecha, sino que coincidiendo con la llegada de la inyección, se dio un gran paso adelante al montar un cambio de cinco marchas en el lado izquierdo.

También pertenece a otros tiempos aquel motor que necesitaba tres tipos de aceite y filtros diferentes (cambio, embrague, motor…), puesto que el actual monoblock los ha unificado, además de tener un tacto menos arisco que el propulsor anterior. La respuesta de la Bullet del siglo XXI es brillante y las vibraciones que se extienden a pies y manos, sobre todo rondando a 100 km/h o superándolos, forman parte de su carácter. Acelera con alegría y en quinta velocidad tiene una aceptable respuesta a partir de los 60 km/h más o menos…

El tacto del cambio es bueno a pesar de que la palanca tiene un largo recorrido y encaja con el carácter relajado del motor y una parte ciclo que invita a buscar carreteras reviradas más que recorrer largas distancias en autovías o autopistas. La horquilla resulta excesivamente blanda, pero los amortiguadores traseros trabajan bien y la ligereza del conjunto la convierten en una moto que ofrece algo más que una estética muy atractiva.

Con un consumo por debajo de los 4 litros a los 100 km y un depósito de 14 litros, la Bullet es una buena herramienta para moverse a diario por ciudad y quedar con los colegas para hacer excursiones al ritmo de sus pistonadas, además de disfrutar del brillo de sus cromados.

Una moto que, conservando el concepto y el sabor de los años 50, ha sabido dar un pasito adelante en cuanto a prestaciones y fiabilidad para ser una alternativa diferente y auténtica. Muy auténtica.

 

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