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Royal Enfield Bullet Classic "Battle Green" – PruebaCon el tiempo a su favor


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El tiempo no ha pasado para Royal Enfield y ahora que las clásicas han vuelto a ponerse de moda, esta monocilíndrica vive una segunda juventud

Las prisas nunca han tenido fama de ser buenas consejeras... y en esta ocasión, no tenía por qué ser diferente. Lo que en principio iba a ser una prueba de un par de días, se convirtió en una prueba de un par de semanas... y he de decir que (aunque la moto se comportó siempre igual) la opinión habría sido diferente si hubiese tenido que devolverla al poco tiempo de empezar a probarla.

Las primeras sensaciones

Bajarse de una moto moderna y subirse a la Royal Enfield exige un imprescindible "cambio de chip". No se debe solamente a un cambio de postura o de prestaciones. Hay tantas diferencias con una japonesa del siglo XXI como podría haberlas entre esta moto y una máquina de secar la ropa. Sé que algunos pensarán que exagero... y que es obvio que la Royal Enfield acelera más, pero os puedo asegurar que ambas vibran (y frenan) de forma muy similar... y aunque en la moto puedes ir a darte un paseo, la secadora: te seca la ropa! con lo que cada cual tiene ventajas que la otra es incapaz de superar. Lo mejor que puedes hacer es no comparar a la Bullet con "casi nada", porque en el mercado de motos nuevas hay pocas o ninguna que ofrezcan algo similar.

Desde antes de subirme a la moto, sabía que las Royal Enfield no están hechas para correr. De poco servirá que os hable demasiado de su aceleración, su velocidad punta o su potencia (escasas por cierto, pero al menos la moto es apta para ser conducida con el carnet A2)  si casi ninguno de los probables compradores se interesará por estas cifras.

El pequeño monocilíndrico de 535cc y 29,1 CV cumple su labor con eficiencia (vamos: que mueve la moto). Sobre todo si lo evaluamos desde el punto de vista del consumo: por debajo de los 4 litros a los 100, una cifra acorde con sus limitadas prestaciones, pero infinitamente mejor de las que cualquier moto "antigua de verdad" o neo-clásica de alta cilindrada pueda ofrecer.

Lo hace además con carisma, vibrando como las motos ya no saben vibrar y sonando (decir "rugiendo" sería una exageración) de forma muy agradable.

Los datos concretos son difíciles de cuantificar. Puestos a cronometrar la aceleración de 0 a 120 (por ejemplo) la cifra variará en función del sitio en donde vivas, porque dependerá directamente lo que tardes en encontrar una pendiente lo suficientemente pronunciada para que la moto alcance esa velocidad. Si la pendiente (además de pronunciada) es larga... puede que las vibraciones (que antes parecían carismáticas) parezcan molestas, porque cuando corres, se transmiten mucho al manillar, dejando claro que la Bullet es una moto de ciudad, que no está pensada para recorrer largas distancias... o para recorrerlas con "muchísima calma".

Tampoco son lo suyo las "aceleraciones fulgurantes", pero no creo que le haga falta potencia para ir cómodo y seguro en ciudad, aun cuando esté acostumbrado a motos que tienen mucha más. Lo que sí está claro es que una cosa es acelerar "poco a poco" y otra muy diferente es frenar "poco a poco".

Los frenos de la Bullet Classic “Battle Green” (que comparte con todas sus hermanas Bullet de las que apenas se distingue por la pintura y los acabados) son muy "justitos". Entendámonos: soy perfectamente consciente de que por ese precio no puedo pedir "pinzas radiales y discos flotantes" y también soy consciente de que rodando dentro de los límites legales y haciéndolo con un mínimo de prudencia, la moto no es peligrosa ni cosa que se le parezca, pero yo habría preferido mas "efectividad", sobre todo en el tambor trasero. De cualquier modo,  he de decir  (como ya les había anticipado) que mis sensaciones al respecto fueron cambiando con el paso de los días, influenciado (entre otras cosas) por los comentarios de la gente.

La gente alucina con la apariencia clásica de la Enfield. En apenas 2 semanas, recibí comentarios de todo tipo. Vi espontáneos sacándole fotos y hasta un tío en un semáforo me comentó "el estupendo estado en el que la mantenía". Como para no estar estupenda!, si la moto tiene 86 kilómetros! Es el freno de disco delantero (y un pequeño emblema que pone: EFI -y significa: electronic fuel injection- en el lateral derecho del motor) lo único que delatan que no estamos frente a una moto de los años 50 perfectamente restaurada... y son estos detalles (que solo saltan a la vista de los entendidos) los que al final me hicieron desear un freno delantero de tambor.

Imagino en este punto al lector sorprendido pensando: ¿No eras tú el hereje que hace un minuto quería pinzas radiales y discos flotantes en una clásica? ¿Cómo es que ahora pides un freno delantero de tambor? Pues si compañeros: puestos a frenar poco, querría quedarme con la gente en cada esquina, con los que entienden y se fijan en todos los detalles y con los que no... porque esta moto es capaz de hacerlo, como ninguna moto de este presupuesto se puede permitir.

También es cierto que por muy poco dinero más, Royal Enfield vende un modelo denominado Continental GT, que si bien tiene una apariencia Cafe Racer bastante diferente al inconfundible look clásico de la "Battle Green", sale de serie con unas suspensiones bastante mejores, freno de disco trasero y un delantero flotante de 300mm. Estoy convencido de que quien dude entre ambas tomará la decisión final dejándose guiar exclusivamente por la estética, pero si me dejas darte un consejo: me parece más fácil pintar una Continental GT de verde mate, que hacer una Bullet frene como a mí me gustaría.

¿Comparado con qué?

Las comparaciones son odiosas. Sin embargo son inevitables... hay que tomar algo de referencia si queremos valorar las cualidades de una moto y aportar datos que ayuden a un potencial comprador a tomar una decisión.

En este caso en particular, las comparaciones son especialmente complicadas. Imagino al potencial comprador de una moto condicionado por dos factores fundamentales (los mismos, prestaciones a parte, que nos condicionan a casi todos): la estética y el presupuesto.

Puede que te guste más o menos, pero lo cierto es que en el apartado estético la Bullet no tiene rivales.  Ninguna moto parece "tan" clásica y las que se le acercan un poco, cuestan el doble o más.

Entre las marcas que nos ofrecen una estética retro más populares tenemos muchas ofertas, pero ningún modelo de Harley, ninguno de Triumph o Guzzi ni nada que pueda fabricar la resurgida Indian cuesta menos del doble de lo que cuesta esta moto. Ni siquiera Ural, que es la única marca que ofrece una estética similar puede competir en precio con los 4.649 € que cuesta la "Battle Green" lista para rodar.

Una cuestión de detalles

Asumir que el precio es un factor determinante a la hora de escoger una moto es un "problema de los que somos pobres", pero ya sea que estés buscando una clásica con un presupuesto ajustado, o que te salga el dinero por las orejas... encontraras en esta moto detalles que te gusten y otros que no (como en todas). Si tienes la suerte de ser de los que, a la hora  de decidirse, miran los detalles sin fijarse en el presupuesto, puede que te interese  la lista de los puntos que me gustaron (y los que no).

Al menos a mí me gusta leer lo que opinan otros probadores cuando analizo una moto, aunque no siempre coincida con ellos.

Por ejemplo, el chasis y las suspensiones están muy bien "para lo que es la moto". No lo digo de forma despectiva, al contrario,  después de leer a otros compañeros, esperaba menos. Me divertí como un niño con la Bullet en la carretera que va de Gava a Begues... es cierto que no puedes rozar rodilla con ella, pero tampoco es lógico que lo pretendas. Si lo que buscas es pasear y divertirte, con lo que esta moto ofrece tendrás más que suficiente. Puede que tu presupuesto pueda permitirse llantas o suspensiones mejores, pero si para conseguirlos hace falta "cargarse" la inconfundible estética de la Bullet, no sé tú, pero yo no los quiero.

Sí que hay cosas "mejorables". Entre los detalles que menos me gustaron destacan las cerraduras: a prueba de ladrones y de prisas, porque todas las guanteras de esta moto son entre complicadas e imposibles de abrir.

Tampoco es que allí dentro fuera a guardar algo más grande que un par de guantes. Una de ellas esconde la batería, otra la electrónica y un pequeño set de herramientas y la tercera... Para abrir la tercera pensé en usar el "comodín de la llamada", pero siendo que no tenía a quien llamar, y que forzando me daba miedo cargarme la única llave de la que disponía, preferí quedarme con la duda de "que había allí dentro".

El segundo detalle que no me convenció del todo fue el claxon, montado como si se hubiesen olvidado de él cuando diseñaron la moto: por un lado anclado al chasis de forma tal que es imposible recolocarlo en su posición "natural" (detrás de la rejilla que hay bajo el faro) sin dejar huellas y cableado de forma muy poco elegante.

El escape está a mitad de camino en esta lista de detalles que molan y que no. Me gustó su apariencia y aún más su sonido (vamos, que me gustó "todo") pero un escape tan largo obliga a bajar los bordillos con muchísima precaución y sin paquete, porque si no es fácil que golpee por debajo.

No todas las observaciones iban a ser negativas, de hecho la Bullet tiene detalles que enamoran, que hace 50 años podías encontrar en casi cualquier máquina del mercado, pero que hoy por hoy, solo puedes encontrar en esta moto.

Las luces del tablero y las de posición son una pasada. Es "lo que no tiene", lo que más llama la atención: no hay led’s, no hay indicadores digitales... no hay nada que te haga olvidar la sensación de estar rodando en una moto clásica. Puede que las bombillas "de toda la vida" duren un poco menos... y que acabes teniendo que desmontar el frontal alguna vez para reemplazar alguna, pero si me dejan elegir: yo lo prefiero. Entendámonos: no lo prefiero siempre, no lo valoraría como un punto positivo en una moto moderna, y sin embargo en una moto clásica, las cosas se ven y se sienten "como tienen que ser".

Otro de los detalles importante es el arranque a patada. Puede que en este punto esté siendo un poco injusto con la competencia, no todas las motos pueden permitirse arrancar de esta forma, no me veo capaz de hacer que un motor moderno de alta cilindrada arranque así y (siendo sincero) tampoco lo querría. Tuve una Vespa "inconstante" a la hora de ponerse en marcha que hizo que diese todas las patadas que estaba dispuesto a dar en esta vida para arrancar una moto... y sin embargo me mola que esté allí, para recordar un tiempo en el que las motos eran juguetes que mi padre y yo éramos capaces de reparar sin conectar a un cacharro de diagnosis.

Es más que probable que las motos no vuelvan a ser así. Puede que el día que la Bullet se extinga, las "sensaciones" que esta moto transmite se pierdan para siempre, por eso voy a permitirme el lujo de perdonarle algún que otro fallo a esta pequeña y carismática monocilíndrica que (ahora que las motos clásicas se han puesto de moda) está viviendo una segunda juventud, pero que el día que la moda pase y los hipster se dediquen a otra cosa, debería entrar en la categoría de "especies en peligro de extinción".

Con este presupuesto: ¿Que me puedo comprar?

Con poco más de 4.600 euros, las opciones no son muchas, pero puestos a valorar opciones, lo suyo es analizarlas todas.

  • Puedes comprarte MEDIA moto clásica americana, inglesa o italiana, "nueva de trinca" (Si tienes un amigo que compre la otra mitad, y vais por turnos... es una opción a contemplar).
  • Una clásica de segunda mano, de estas que ahora están dan de moda. Te llega para una BMW Boxer R 100 con todos los kilómetros del mundo en sus espaldas... y aunque las germanas tienen fama de fiables y lo puedo corroborar, espero que esos "cuatro mil y poco" no sean tu único presupuesto, porque las clásicas con años son una fuente incansable de dar "sorpresas" que los manitas se entretienen reparando (y los "no-manitas" pagando) en un taller.
  • Una neo-clásica de diseño europeo y fabricación China. Aquí la cosa ya va en gustos, pero he de decir que si Royal Enfield ha fabricado y vendido esta moto tanto tiempo, se debe entre otras cosas a su más que probada fiabilidad, algo por lo que los chinos no destacan, ni cuando fabrican pelotas de ping pong... no digamos ya: vehículos que tienen motores, instalaciones eléctricas y demás.

Cada cual escogerá lo que quiera, pero si me permiten mi opinión: yo soy de esa "vieja escuela" que cree que la chica y la moto no se comparten. Sé por experiencia que comprarse una moto con 20 o 30 años es como jugar a la lotería y confío más en la fiabilidad de la sencilla tecnología inglesa de los años 50 (aunque esté fabricada en india), que en la producción china (optimizada para reducir costes y maximizar beneficios) de hoy en día.

 

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