Suzuki GSR 750: apta para todos los públicos 2011

Publicado el 05/08/2011


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¿Y tú para qué la quieres? ¿Para la ciudad, para una escapada de fin de semana, para hacerte unas curvas en tu carretera favorita...? Pues si necesitas una ‘chica para todo’, la nueva GSR 750 de Suzuki es una opción a considerar. Nueva, bonita, eficiente, cómoda, efectiva... Nosotros te contamos cómo va, después la decisión es tuya.

El mercado de la naked europeo es uno de los que está capeando, con mayor dignidad, la actual crisis. La polivalencia de este tipo de modelos hace posible que su propietario disfrute de dos motos en una; por un lado, un vehículo funcional y racional para sus desplazamientos entre semana, y, por otro, una motocicleta con aires deportivos que se lo hará pasar en grande en las escapadas de fin de semana.

Antes, la tónica habitual entre los fabricantes (al menos en la mayoría) era trabajar sobre la base de una motocicleta de 600 cc dado su relativo bajo coste de adquisición y mantenimiento, controlable potencia, manejabilidad y facilidad de conducción.

Una excepción
Marcas tan importantes como Honda, Yamaha o Suzuki han trabajado en esta línea hasta la aparición hace ya unos cuantos años de la Kawasaki Z750. Con su original concepto y una atractiva relación cilindrada-precio, la Z logró hacerse con el beneplácito del gran público y desbancar, sin problemas, a las hasta el momento insuperables naked 600.

Vista la excepcional aceptación de la moto de Akashi (con varios números uno de venta, por ejemplo, en nuestro mercado), la nueva GSR 750, sin duda el proyecto más importante de Suzuki para este 2011, ha nacido con un objetivo muy claro: recuperar el liderato en países con gran tradición por las naked como Francia, Italia o, incluso, España.

Y cuando hablamos de Suzuki y de 750 cc a todo motorista de pro inevitablemente le viene a la memoria, por su historia y tradición, la mítica GSX-R 750.Con una base de tal calidad y prestigio, era sólo cuestión de tiempo que en Hamamatsu se plantearan el lanzamiento de una naked que plantara cara en igualdad de condiciones a la hasta ahora todopoderosa Z750, o nuevas rivales que han ido apareciendo en estos últimos tiempos como la BMW F 800 R o la Yamaha FZ8, entre otras.

Nuevo diseño

Al centrarse en el nuevo proyecto siete y medio, Suzuki deja de lado el desarrollo de su hermana menor, la GSR 600, que se seguirá vendiendo hasta agotar existencias. Es por ello por lo que los técnicos japoneses no han utilizado nada, absolutamente nada, de ella. Se parte totalmente de cero, sobre todo en lo que se refiere al diseño, a través del cual se realiza una nueva apuesta por un estilo muy vanguardista y aún más agresivo, claramente inspirado en la estética streetfighter.

Destaca la afilada mascara, que recuerda bastante a la vista en la B-King, con una escueta pantalla, que al mismo tiempo da cobijo a un original faro que integra una óptica Multiconvex halógena para largas y cortas, y está flanqueada por dos pequeñas bombillas que se encargan de las luces de posición.

Como el resto de la moto, el depósito de 17,5 litros destaca por sus angulosas líneas, aunque goza de una buena ergonomía para acoger de forma cómoda y agradable nuestras piernas. Como buena naked con tintes deportivos, sus cotas son reducidas y la cantidad de fibras utilizadas son más bien pocas, aunque todas ellas siguen fielmente la misma línea de diseño. Por ejemplo, para dar armonía a todo el conjunto se han dispuesto unas defensas laterales en los radiadores que, junto con el puntiagudo y minimalista colín, dan a la GSR 750 un toque muy personal.

La calidad de los acabados es un tanto ajustada en lo que a cableado se refiere, ya que muestra una disposición desordenada, algo especialmente evidente en el lado izquierdo del motor. En cambio, otro de los elementos muy mejorados ha sido su cuadro de instrumentos, de diseño muy deportivo, con un cuentavueltas analógico acompañado por una pantalla digital multifunción, de buena visibilidad (con indicadores tan prácticos como el de marcha seleccionada o consumo medio instantáneo, entre otros muchos).

Sencilla y efectiva

Aunque aparentemente la GSR 750 es una streetfighter en toda regla, técnicamente no es una moto muy compleja; de hecho, sorprende la sencillez de algunos de sus elementos, en especial de su parte ciclo. Esto se debe a la crisis de los últimos años, que fue retrasando el desarrollo de muchos proyectos de futuro. En el caso concreto de la GSR 750 se pospuso su lanzamiento más o menos dos años. Estas mismas circunstancias hacen que su parte ciclo sea tecnológicamente sencilla, aunque en cualquier caso equiparable, por ejemplo, a la Z750 base.

Para abaratar costes, aunque el bastidor de la GSR continúa siendo un doble viga, en esta ocasión el material seleccionado para darle forma ha sido el acero y no el aluminio como en la GSR 600. Algo que, a la hora de determinar su peso total tampoco le afecta mucho, ya que existe una minina diferencia de tan sólo dos kilos de peso a favor de la hermana menor.

El apartado de suspensiones lo forman una sencilla horquilla invertida Kayaba de 40/120 mm y detrás un amortiguador de 135 mm de recorrido, también Kayaba, apoyado en un sistema progresivo de bieletas.

Junto con el chasis y las reducidas geometrías de la moto, estas suspensiones confieren a la GSR un comportamiento bastante equilibrado; a pesar de su radical apariencia, es una moto muy noble de reacciones, con unas suspensiones claramente enfocadas más hacia el confort de una moto todo uso que hacia la radicalidad de una deportiva.

Confortable

En conducción normal no encontraremos ningún problema, sino todo lo contrario: el largo recorrido de las suspensiones y la suavidad de los hidráulicos le confieren un tacto un poco esponjoso, pero noble y cómodo en estas circunstancias. Lo cierto es que yendo a buscarle los límites, al conducir agresivamente se echa en falta una mayor consistencia, especialmente en lo que se refiere al amortiguador posterior, cuya discreta retención de hidráulico hace que el tren trasero se mueva un poco si abrimos gas con fuerza al salir de las curvas o moviéndonos por carreteras en mal estado. Un comportamiento que habrá que intentar corregir jugando con las precargas de la horquilla y del amortiguador, los dos únicos reglajes que permiten las suspensiones.

Si es de frenar de lo que hablamos, Suzuki ha dotado a la GSR 750 con un sistema de frenada acorde con el resto de la parte ciclo; sin demasiados lujos, pero muy eficaz en su cometido. Para detener las prestaciones mecánicas se han dispuesto, delante, dos discos de 310 mm con pinzas de dos pistones y, detrás, un tercer disco de 240 mm acompañado por una pinza de simple pistón. Como ya hemos dicho anteriormente, no están a la altura del material de las más elitistas entre sus rivales, por ejemplo, en el eje anterior, ya que montan pinzas de cuatro pistones; algunas hasta radiales. Obviamente, la potencia de la GSR no es la misma, aunque durante los días de pruebas demostró muy buenos resultados, sobre todo en lo que al tacto se refiere, pese a sus soluciones a priori más discretas.

Lo mejor: el motor

En cuanto al apartado mecánico, la GSR 750 goza de los inestimables servicios del tetracilíndrico 4T LC DOHC 16V de la serie GSX-R, desarrollado directamente de la versión 2005 de esta familia que, como es obvio, ha sido debidamente domesticado hasta los 106 CV.

Para ello se han realizado modificaciones en el árbol de levas, válvulas e incluso los cilindros. Al mismo tiempo se han llevado a cabo variaciones en la admisión, el sistema de inyección y en la gestión electrónica en general, lo que da como resultado un propulsor muy suave de funcionamiento, pero con una respuesta especialmente interesante y muy aprovechable en la parte baja y media del cuentavueltas. No tiene un carácter excesivamente explosivo, sobre todo a alto régimen, aunque si abrimos el gas con ganas, notaremos que, a pesar de ser una versión civilizada de la GSX-R de 2005, cuenta con una excelente tracción y empuja con fuerza.

Su funcionamiento general es suavísimo, y el juego embrague/cambio, exquisito. La marchas engranan a la perfección, están bien escalonadas y el embrague goza de un excelente tacto tanto a la hora de jugar con el por ciudad como para dosificar la retención del motor en las frenadas.

Para todos los públicos

Aun teniendo en cuenta que por su cilindrada puede imponer a muchos, una naked como la nueva GSR 750 a 8.199 euros es, perfectamente, una moto para todos los públicos.

Su noble carácter y su dócil comportamiento la convierten en una moto muy polivalente, apta para todo tipo de usos y al alcance de cualquiera. La pena es que hasta 2013 sólo podrán disfrutar de ella los poseedores del carnet A, ya que, debido a que ha sido homologada únicamente con 70 kW de potencia, no se podrá ofrecer una versión limitada para los usuarios del carnet A2.

Una circunstancia que le debemos agradecer a nuestra querida Administración, que, con su habitual y excesivo proteccionismo (siempre por su interés, claro está), se ha adelantado al resto de los países de la Comunidad Europea en esta normativa.

Fotos de la Suzuki GSR 750 de 2011

Fotografías por: Juan Pablo Acevedo / Santi Díaz
 
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Comentarios (1)

  • leomotosrr
    leomotosrr 03-04-2013

    gladius la mejor en todo muybien ja,ja,ja,ja,

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