Suzuki GSR 750: ¡¡¡Sensaciones!!!

Publicado el 07/12/2012


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Este artículo es especial, lo confieso. No es una prueba de moto al uso. No, al menos, como suelo hacerlas. Varios motivos me llevan a que sea especial para mí: la situación de la fábrica de Suzuki en Gijón, los estupendos compañeros de prensa de Suzuki, toda la gente que trabaja allí…. Este artículo “diferente” va por ELLOS.

Un barco; esa es la sensación. La dirección se siente imprecisa y demasiado blanda, las manetas parecen de plastilina y el recorrido del cambio también.
¡Que desastre!
Freno fuerte y la frenada se alarga más metros de los esperados, el chasis se retuerce y el sonido es insulso. Y no, no es una pesadilla. Son sensaciones.
Las sensaciones de volver a coger otra vez mi moto particular después de bajarme de esta GSR 750. 
Quizá no sea la mejor manera de empezar el artículo, porque la mayoría pensará que es una moto perfecta, que ya lo hemos dicho todo y que no hace falta seguir leyendo. Pero, amigo mío, si he podido dejar tan claro como es esta moto en tan sólo un párrafo... ¡imagina todo lo que te puedo contar en un artículo completo!
Siéntate otra vez y sigue leyendo, que esto te interesa.
En esta prueba no quiero contarte nada sobre las características técnicas de esta GSR 750, ni sobre el chasis de acero, ni sobre el nuevo sistema de bieletas, ni de las modificaciones técnicas ni electrónicas, ni... etc, etc. Me voy a centrar en mis sensaciones y percepciones; tal y como he empezado este artículo.
Nada mas subirme a una moto de pruebas -a cualquiera- lo primero que hago siempre es arrancarla. Inmediatamente después coloco los espejos y ajusto (si se puede) las manetas. 
Me gusta esa primera toma de contacto, ese ritual... Me gusta sentir el ronroneo del motor y sus vibraciones y me gusta sentir cómo me habla la moto mientras la preparo. 
Es nuestra primera presentación.

La de Hamamatsu

Meto primera, suelto embrague y empiezo a acumular sensaciones... la posición de conducción es deportiva, así como las suspensiones. El cuerpo lo tengo un poco cargado hacia delante mientras que el tarado de la amortiguación es algo duro. Me gusta así, prefiero tener un comportamiento dinámico más sport y perder algo de comodidad cuando el piso está irregular.
Pero sin duda lo que más me seduce es su motor.
Segunda, tercera... la suavidad de su funcionamiento es lo más destacable así como la caja de cambios, habitual característica en Suzuki. El embrague es por cable, de corto recorrido, pero me acostumbro rápidamente. Vuelvo a pensar en la posición de conducción y noto lo estrecha que es la GSR, la estilizada aerodinámica del depósito, que me permite una libertad total de movimientos sobre el asiento.
Reduzco y a bajas vueltas es sumamente agradable, con precisión a cualquier régimen y en cualquier marcha, lo que me permite rodar lento en marchas largas. Acelero hasta la que engrano la sexta velocidad.

Corazón GSX

Llega una glorieta y sigo en sexta. Entro a ritmo lento para observar que cuando llega a las 2.500 revoluciones sale con suma facilidad y con un continuo empuje. Acelero para llegar a las 4.000 mil revoluciones y me muestra su lado más suave y progresivo.
La carretera se abre y busco divertirme; los 106 CV se hacen notar respondiendo al puño de gas con rapidez y sin brusquedades. Los 211 kilos apenas se notan.
La rigidez del conjunto de esta naked es intachable y sólo cuando abro gas a fondo noto que la dirección flota levemente. El carácter del motor es muy dulce pero tiene su genio si le tocas las pelot... si le buscas las cosquillas. Reduzco y acelero en quinta y noto claramente que, desde las 8 hasta las 12.000 revoluciones es la franja en la que la Suzuki saca el carácter. La GSR me hace comprender rápidamente entonces que, además, de ser una moto de perfecto uso para el día a día también se puede correr muuuuucho con ella.
¡¡¡Guauuuuuu!!!  
¡¡¡Claro... al momento me acuerdo de sus orígenes GSX!!!

Puro Naked Sport

Oigo el sonido excitante del escape... y más me gusta cuánto más subo de vueltas. Engrano una marcha tras otra, moviéndola con soltura y precisión en los cambios de apoyo rápidos. Hay que rodar realmente muy ligero para llegar a tocar con los estribos en el suelo así que tranquilidad en ese aspecto. Las suspensiones, pese a no tener calibrado de extensión, me transmiten buenas sensaciones e información de lo que están pisando mis ruedas. Los frenos, de buen tacto y aunque con un justo mordiente, son más que suficientes para una conducción sport relajada. Conviene recordar que el ABS se propone en opción.
Ahora ya sí... me enrosco, me agacho y, de paso, veo los relojes. Están claramente inspirados en la saga R de la marca, con gran protagonismo para el cuentarrevoluciones. Son de fácil y cómoda lectura y además aportan mucha información: nivel digital de temperatura y de combustible, reloj horario y dos cuentakilómetros parciales, sin olvidar el indicador de marchas. De todos modos, la protección frontal es simplemente nula así que resulta relativamente fácil saber a la velocidad que voy...
¡Todo pasa muy deprisa además del viento fustigando el casco!
Toca adelantar. Los nuevos retrovisores son más angulosos que el modelo anterior pero mantienen una buena visibilidad. Sigo conduciendo mientras pienso en lo complicado que resulta sacarle defectos a esta moto. Los pocos que encuentro son detalles de poca importancia o apreciaciones personales... aunque uno de esos detalles salta a la vista: los codos que guían los cables del puño del acelerador tienen un aspecto pobre y plasticoso que no hace juego con el resto de la moto... así como algunos tornillos de la careta frontal que quedan a la vista y que evidencían un ligero descenso general del nivel de acabados. Suzuki nunca ha ocultado que ha sido en este aspecto dónde ha procurado la mayor contención de costes. La GSR mantiene, por supuesto, la excelente relación calidad/precio habitual de la marca aunque se ha permitido algunas concesiones...

¡Divertida!

Llego a casa después de unos 300 kms... que he hecho, por cierto, con un  sólo deposito de 17,5 litros. Pongo el caballete lateral y quito la llave de contacto. Toca resumen...
La GSR 750 es sin duda y claramente una máquina agresiva en carácter y ergonomía aunque tampoco tengo duda de que resulta cómoda y fácil de conducir dentro de su carácter. Siendo i
deal para utilizarla cada día, al mismo tiempo también es una moto que te permitirá divertirte y disfrutar de carreteras de curvas -su hábitat natural- en las que se pueden aprovechar al máximo los 750 cc. También es una moto -¿para qué negarlo?- en la que la crisis se ha dejado notar algo en el diseño, recurriendo a componentes no tan exclusivos como antaño -la anterior GSR era, en ese sentido, una verdadera joyita... aunque también mucho más nerviosa- pero el «quid» de la cuestión está en que esta GSR 750 tiene un comportamiento súper homogéneo, resulta mucho más agradable que su antecesora y, desde luego, puede competir perfectamente con cualquiera de sus rivales naturales del mercado.
¡VA POR VOSOTROS, AMIGOS DE SUZUKI ESPAÑA!

Fotos de la Suzuki GSR 750

Fotografías por: Dani Guereñu
 
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Comentarios (5)

  • JP
    JP 12-12-2012

    las pruebas de David me gustan porque "te hace sentir la moto" como si estuvieras tú encima, pero en este caso especial lo que de verdad me ha agradado es el lado humano de la misma , " va por vosotros , amigos de suzuki españa", el mundo de las motos además de motor también tiene corazón. un saludo

  • javirex
    javirex 14-12-2012

    Tengo que felicitar a Suzuki por la excelente promoción de sus vehículos, dándolos a probar a sus posibles clientes. Todavía recuerdo el grato sabor de boca cuando probé esta moto en mi carretera de curvas favorita. ¡Me encantó! Todo en ella y siempre que veo una naked me acuerdo inevitablemente de ella y me pregunto por qué no se ven más por las carreteras. Para mi es una gran moto. Sólo le encontré un pequeño fallo. Yo soy algo grande (1' 83 m) y el viento me abría las rodillas al subir la velocidad, con lo que todo el tiempo tenía que ir forzando para recoger las piernas. Pero lo demás, ¡chapeau!

  • david
    david 16-12-2012

    Buen artículo, aunque me he cogido una de las últimas GRS600 con ABS de españa nuevas principalmente por el asiento del pasajero (además de por precio, ya que creo que 8cv y 20kg más no lo valen), y no me arrepiento en absoluto.

  • dpalacios
    dpalacios 16-12-2012

    gracias (elevadas al cubo), por leer el articulo y por poner vuestros comentarios.

  • Neos
    Neos 26-06-2013

    Hola moteros ¡¡ Comentar que el articulo me parece muy bueno, lo único que como empieces a leerlo y no sigas te puedes ir con la idea de que es una basura de moto...jeje . Yo tengo esta moto hace 1 año, la pille de km/0 por 6.000 € con el colín trasero y algunos extras mas, soy muy critico y si hubiera cosas malas os lo diría, el único fallo que veo es el freno trasero y la posición del pasajero, algo para que pudiera agarrarse de forma natural no estaría mal . Pero por lo demás es perfecta, la uso bastante en ciudad y se lleva bien, el consumo es bastante bajo 5 litros a los 100 combinando carretera y ciudad. En carretera te da todo lo que la pidas, velocidad, estabilidad, potencia en adelantamientos, divertida en las curvas . Es una maravilla y ya es una señora moto, recomendable 100x100 . !!! V`s y rafagas ¡¡¡ un saludo .

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