Suzuki Intruder M1500: Con la calma

Publicado el 03/02/2010


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La espectacular Intruder 1500 es una enorme custom de estética impactante que transmite buenas sensaciones, a la que no le gustan las prisas...

Suzuki Intruder M1500: Misma estampa que su hermana

Su estética a nadie deja indiferente. La combinación del negro y el cromo, su exagerada voluminosidad, aire de custom con un toque futurista en el frontal o los enormes silenciosos cromados que asoman por el costado derecho son parte de su encanto. Es ésta una moto que invita a los largos paseos, a sentir el azote del viento en la cara con las manos en alto y el culo a poco más de 700 mm del suelo.

Una moto para olvidar el estrés y disfrutar de la progresividad de un motor bicilíndrico de 1.500 cc, con un tacto exquisito. Una moto para empaparse de los olores propios de una época de siega, donde no falta el aroma del sulfato del amoníaco que se añade a las balas de paja, que al empaquetarse adquieren diferentes formas, sean redondas, cuadradas o rectangulares, para pasar a formar parte del paisaje, como esculturas de la naturaleza.Los campos que hace apenas unas semanas tenían un verde intenso causado por un invierno especialmente lluvioso, se han tornado amarillentos, tostados por un sol de justicia que nos anuncia un verano inminente.

Desde su curiosa posición de conducción, en la que los brazos quedan extendidos y los pies excesivamente elevados, se divisa un sencillo cuadro de instrumentos montado sobre una torreta arqueada que retrasa a un manillar prácticamente recto.

Yo tengo los brazos largos. Según un fabricante de monos de competición japonés, tengo los brazos como los pilotos japoneses altos. Y si mis largos brazos quedan extendidos, me imagino que los que los tengan cortos no se encontrarán cómodos en esta Intruder 1500.

Los pies quedan muy adelantados y, desde mi punto de vista, las palancas demasiado elevadas, en una posición muy vertical. Me sorprendió que con botas se me escapara el pie de la estribera en más de una ocasión. Creo que el problema es que las estriberas de goma, además de estar colocadas demasiado altas, tienen una inclinación exagerada.

El tacto del embrague es suave y, cuando se inserta la primera velocidad (tiene cinco), suena un clonk propio de motos para tipos duros...

Lo cierto es que, a medida que vas subiendo marchas, el cambio deja de ser ruidoso y, pese a que la palanca tiene bastante recorrido, el tacto de cambio y embrague es bastante suave.

Cómo va

Suzuki Intruder M1500: Agradable experiencia

Mi primera experiencia con la Intruder 1500 fue completamente urbana, en un día caluroso en el que, entre otros trayectos, me desplacé por Barcelona desde el centro hasta Pedralbes y, de allí, hasta Montjuïc, para volver al centro.

Me costó poco habituarme a unas medidas a las que no estoy muy acostumbrado y me encantó el tacto del motor, mientras que para habituarme a la posición de conducción, necesite unos cuantos kilómetros.

Entre coches no es un ejemplo de agilidad y, en los giros a velocidad lenta, se nota que el tren delantero es muy pesado.

Los retrovisores pasan por encima de los de los coches y, pese a lo calurosa de la jornada, ni el embrague ni el motor mostraron síntomas de agotamiento.

Es más: me sorprendió que el electroventilador no se disparara. Quizás es que estoy acostumbrado a que el de mi moto se dispara demasiado pronto...

No es fácil maniobrar en parado un aparato de más de 300 kg con un manillar ancho y, desde mi punto de vista, a la hora de aparcar tu Intruder, es recomendable tratar de hacerlo sentado, con la moto en marcha, en lugar de tratar de empujarla. Es decir, como un coche.

Lo cierto es que al final uno se acostumbra a casi todo y, particularmente, antes de pararme en cualquier sitio, acabé buscando un espacio antes de parar la moto. Todo tiene arreglo...

Carretera

Suzuki Intruder M1500: Voluminosa y pesada

El segundo día de mi experiencia con la Intruder se presentaba más atractivo que una jornada puramente urbana. Decidí dirigirme hacia el oeste para empaparme de un aroma que nos recuerda que el verano está a la puerta de la esquina, Por autopista se viaja confortablemente, a pesar de (insisto) la excesiva altura de las estriberas. El nivel de vibraciones es aceptable y éstas no afectan a los espejos retrovisores, a través de los que se tiene una buena visibilidad. Un detalle que me sorprendió es el chivato de los intermitentes sobre el depósito de combustible. Instintivamente lo buscaba en el cuadro de instrumentos. El indicador de nivel de combustible es visible y cuando entra la reserva -cuando faltan dos litros-, se pone a parpadear. El consumo medio de la prueba fue de 7,3 litros a los 100.

En las juntas de autopista y también en los posibles baches, la horquilla invertida absorbe muy bien, pero detrás la suspensión tiene poco recorrido y es muy poco progresiva.

Lógicamente esto es una custom, y este tipo de comportamiento no se escapa a su propia forma de ser, como tampoco se escapa el hecho de que la frenada sea un poco justa. No acabo de entender el hecho de que en general las custom no tengan una frenada digna para una moto de más de 300 kg de peso...

Pero todo tiene solución. Como no vamos a ir de carreras, en las carreteras reviradas conviene adelantarse a la jugada y empezar a tirar el ancla con tiempo. También es recomendable apoyarse con el freno trasero, además del delantero.

En cualquier caso, lo más recomendable con este tipo de motos es apreciar el tacto de su motor, disfrutar de su estética y esa capacidad que parecen transmitir, para tomarse la vida... con la calma.


Álex Medina
Fotos: Juan Pablo Acevedo

 

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