Suzuki RM-Z 450 E: Fiebre amarilla 2008

Publicado el 03/02/2010


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Se ha hecho esperar, pero la RM-Z 450 E finalmente ha llegado. 55 CV de potencia y una parte ciclo envidiable son los principales argumentos con los que la nueva Suzuki nos hará subir la temperatura.

Suzuki RM-Z 450 E: Fiebre amarilla

Sin olvidar de que se trata de una moto derivada del motocross, con los inconvenientes y las ventajas que ello conlleva, la nueva Suzuki nos ha dejado un gran sabor de boca y tiene más que merecido -y ganado- el apodo de Enduro Sport.

En el apartado del motor, la Suzuki RM-Z 450 E brilla por su extraordinaria potencia y, sobre todo, por cómo la entrega, ya que lo hace de forma bastante progresiva. El actual mapa de encendido que se ha introducido para adaptar el funcionamiento del propulsor al nuevo escape CRD -bastante tapado, por cierto- ha suavizado su entrega respecto al modelo de cross, algo que, unido a la buena respuesta de la inyección electrónica, le otorga un equilibrio encomiable entre potencia y facilidad de conducción. De este modo, nos encontramos que se puede abrir el gas sin miedo y obtendremos una respuesta contundente, pero no descontrolada, además de un rendimiento excelente a altas vueltas, donde el motor es de los que más corre de su categoría. Si este aspecto nos ha gustado especialmente y la hace ideal para la competición, no nos parece tan acertada la relación de cambio. La primera es especialmente larga, tanto que en una cronometrada revirada prácticamente no se llega a poner la segunda. Por esta misma razón, en las trialeras no es de las que nos lo pondrá fácil, porque nos exigirá trabajar con el embrague y castigar más de la cuenta la mecánica para poder subir. La herencia genética crossera se nota en exceso en estas circunstancias, ya que también la lleva a calentarse más de la cuenta, de modo que el juego de intercambiadores de calor que ofrece FT Sport como extra se podrían considerar bastante recomendable. Volviendo al cambio de marchas, si la primera resulta muy larga, la quinta se queda algo corta, aunque no es nada preocupante y permite un buen ritmo en pistas anchas.

Un detalle que, al contrario que el cambio, tiene una solución algo más complicada es la puesta en marcha, ya que al no disponer de arranque eléctrico resulta algo engorrosa. Además, tratándose de un motor de 450 c.c. con bastante compresión y con inyección electrónica, cuesta un poco de arrancar, sobre todo en caliente. En lo que al embrague se refiere, ofrece un buen tacto y trabaja bien, aunque cuando abusas -algo habitual por senderos a causa de tener la primera tan larga- baja un poco de rendimiento.

Pequeño y estable

Suzuki RM-Z 450 E: Fiebre amarilla

Si el motor y su entrega de potencia son de los que enamoran, no lo es menos el chasis. Pese a ser un doble viga en aluminio, resulta bastante estrecho y, en general, el tamaño de todo el bastidor es pequeño. Gracias a esto, la posición de conducción nos ha resultado muy cómoda, casi perfecta, y es claramente la mejor de cuantas nos hemos encontrado en motos con esta arquitectura de chasis. Además de pequeño y estrecho, su comportamiento es bueno, lo que permite girar muy bien y demostrar una gran manejabilidad en los cambios de dirección, y es que las sensaciones que ofrece son más propias de un chasis de una cilindrada inferior. Una vez comprobadas todas estas cualidades sobre un terreno complicado y lento, la duda que se nos presentaba era cómo reaccionaría rodando rápido. Pues bien, también en estas circunstancias rinde a gran altura y ofrece una muy buena sensación de estabilidad.

En cuanto a la posición del manillar, un Renthal Fat Bar, es muy cómoda y los mandos están bien colocados. Lo mismo puede decirse del asiento, cuya forma nos gustó especialmente, ya que deja que el piloto se mueva muy bien.

No dejaremos la parte ciclo sin hablar antes del equipo de suspensiones, firmadas por Showa en ambos trenes. La primera parte del recorrido ofrece un buen tacto, aunque el reglaje de la horquilla es algo duro para hacer enduro, característica que se acusa principalmente en senderos y trialeras, donde los brazos acaban resintiéndose bastante. Esta misma dureza hace que el tacto de la rueda delantera no sea el mejor en las cronos planas, aunque mejora mucho cuando te encuentras con peraltes y cuando hay que salvar tramos bacheados. Algo parecido sucede con el amortiguador posterior, bastante duro, aunque sin llegar al extremo de la horquilla. De hecho, diríamos que lo que hace que se encuentre ese punto más blanda de atrás es que la precarga del amortiguador está algo baja. A causa de esa diferencia entre ambos trenes, el conjunto queda algo desequilibrado y da la sensación de que la moto va un poco lanzada. Aun así, el tacto y la progresividad del amortiguador son buenos.

Aunque el tacto del freno delantero no nos ha parecido tan potente como en otros modelos con equipos Nissin, posiblemente porque la bomba es distinta, la verdad es que el conjunto de frenos es mucho más que correcto. El tacto es bueno y permite dosificar muy bien la frenada, algo que también sucede con el trasero, ya que es progresivo y no bloquea con facilidad. Uno de los aspectos que más nos ha gustado es que, pese a haber abusado mucho de ambos frenos (¡hay que ver lo que corre esta moto!), en ningún momento han perdido efectividad ni se han venido abajo.

El balance que podemos hacer de esta RM-Z 450 E es realmente muy bueno. A pesar de los defectos que hemos comentado en el desarrollo -solucionables con cierta facilidad-, se trata de una moto que brilla a gran altura, con unas aptitudes principalmente relevantes para la competición y que, pese a la penalización que supone para el aficionado la ausencia de motor de arranque, compensa sobradamente en peso y potencia. De hecho, 55 CV para una endurera son muchos caballos, aunque la facilidad con la que se entregan y la bondad con la que se dominan permiten que se puedan disfrutar y aprovechar sin ningún inconveniente. Como ya nos sucedió con su hermana de 250 c.c., hay que reconocer que el trabajo de FT Sport y Suzuki nos ha sorprendido gratamente, de la misma forma que sorprenderá a quienes gusten de motos con potencia, agilidad y dosis de sensaciones en cantidades industriales. Es la fiebre amarilla...


A.Guerrero/D.Prats
Fotos: Oleguer Serra y P. Segalés (estudio)

 

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