SYM MAXSYM 400: Un maxicompromiso


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¡Se acabaron las medias tintas! Con su Maxsym 400i SYM propone un maxiscooter de alto standing capaz de mirar de tú a tú, por acabados y prestaciones, a cualquier competidor en ese segmento. Como indica el juego de palabras de su denominación comercial, nuestro invitado de hoy representa el “buque insignia” de la casa taiwanesa. Está cargado de buenos detalles... y de algunos defectillos de juventud pero, sin duda, estamos ante una gran alternativa a los referentes de la cilindrada.

SYM siempre presumió, durante algunos años, de unos estándares de calidad más elevados que muchas otras marcas de Taiwán, herencia del periodo en el que la marca actuó como una “joint venture” de Honda. Y realmente fue así durante mucho tiempo; las SYM -pese a que, en aquel momento, no eran demasiado populares en nuestro mercado- efectivamente parecian estar un peldañito más arriba respecto a otras marcas de su país. Ahora, afortunadamente, la distancia con algunas de esas otras marcas compatriotas suyas se han acortado e igualado y la marca es ya muchísimo más conocida pero SYM sigue haciendo gala de un excelente nivel de acabados. Esto se hace especialmente notable en sus modelos de gama alta, entre los cuales el MaxSym ocupa el lugar más destacado dentro del catálogo de la casa.
La referencia con el Suzuki Burgman 400 es casi automática en cuanto echamos un primer vistazo al modelo, no en vano el Maxsym se coloca en su misma parcela de cilindrada y volúmenes. Incluso guarda cierto parecido estético en su parte delantera. Eso significa que es un scooter grande, muy grande... y más elegante que deportivo.

Buenos acabados...

Teniendo en cuenta que -como ya hemos dicho- estamos ante un maxiscooter muy grande, la habitabilidad es muy buena. El espacio frente al manillar es holgado y permite una total libertad de movimientos incluso a conductores de mucha estatura. La postura de conducción es relajada y natural. También la plaza trasera ofrece un excelente confort y espacio para el pasajero. En ese sentido nada que reprocharle al producto estrella de SYM, como tampoco en materia de capacidad de carga; en el escudo frontal encontramos dos pequeñas guanteras laterales y dos más, interiores, que incluyen toma de corriente convencional y por entrada USB. Más que suficiente para la impedimenta diaria de llaves, teléfonos, gafas, carteras y demás. Bajo el asiento caben dos cascos integrales si bien su colocación requiere de cierto aprendizaje, hay que “pillarle el tranquillo” ya que el cofre sotoasiento es estrecho para el volumen del vehículo. El nivel de acabados es excelente; se nota que SYM quiere sacar nota alta en este aspecto. Los plásticos y pintura son de buena calidad y encajan bien. Con todo, hay algunos puntos mejorables; el cuadro de instrumentos me pareció poco visible y al parabrisas no le vendrían mal cinco centímetros más. Tampoco me pareció muy operativo la tapa de seguridad de la cerradura; acaba convirtiendo en un engorro una operación tan elemental como meter una llave y girarla. Algo similar cabe decir del tapón de la gasolina. La intención de SYM colocando tantos cierres de seguridad adicionales es, obviamente, buena pero terminan siendo un estorbo en el día a día.  

Gran Turismo

Y llegamos a la parte dinámica, en la que el MaxSym ofrece una personalidad cambiante. Por debajo de 4.000 vueltas el motor es perezoso y vibra bastante, como quejándose. No es amigo de los regímenes muy bajos y de circular a punta de gas. No presenta vacíos pero tampoco se encuentra cómodo. La sensación es más que parece que le falte siempre un caballito para ir más suelto. Pero a partir de esas revoluciones, 4.000-4.500, cambia radicalmente y se transforma en un propulsor más alegre y divertido que, además, rueda también mucho más fino Pese a eso no es un motor que destaque por su aceleración, que busque inmediatamente la zona alta. Al contrario, es muy neutro y necesita que le digamos continuamente desde el puño del gas lo que queremos que haga. Hay potencia y prestaciones de sobra pero no asusta; prefiere entregarlas pausadamente y siempre bajo estricto control de la muñeca derecha del conductor. Es claramente un motor GT... igual que las suspensiones. De la parte ciclo hablaremos a continuación; sigamos con el propulsor. A bajo régimen, como decíamos, es un motor de carácter tosco y eso hace que estemos continuamente jugando con el puño del gas, lo cual aumenta los consumos. Ya a esos ritmos más alegres -que, por otra parte, serán habituales pues quien se compra un 400 lo hace pensando en desplazamientos por vías rápidas- bajan hasta uno apañaditos 4'5 litros.

Respecto a la amortiguación, su tarado es de compromiso, más blando que duro, si tuviéramos que catalogarlo de una de las dos maneras. Era de esperar de un vehículo del cual, ya hemos insistido en varias ocasiones, es un maxisccoter GT como en Taiwán se entiende este concepto, es decir, comodidad, grandes volúmenes y equipamiento por encima de ligereza o carácter. Entienden en SYM que quien se compra un producto así lo que quiere es desplazarse por la ciudad en un confortable sillón con ruedas y con un motor potente pero que no de sustos. Y eso es justamente lo que ofrece. La verdad es que, pese a su tamaño, el MaxSym ratonea muy bien y es ágil en los cambios de dirección. En punto de centrado de masas está muy bien logrado; además, se llega muy bien al suelo transmitiendo mucha confianza en la maniobra. Se mueve muy bien en parado y a baja velocidad y el radio de giro es bueno. También la frenada prefiere la suavidad a la contundencia, aunque me gustó mucho la progresividad y el tacto. Muy modulable, la unidad probada no montaba ABS y sin embargo transmitía mucha confianza incluso sobre el pavimento mojado por las insistentes lluvias de noviembre. Y otro buen detalle en el tema de frenos es la presencia de un siempre útil freno de estacionamiento.  

En resumen

Presentar al SYM MaxSym 400i como una verdadera alternativa al Suzuki Burgman 400, al Yamaha Majesty o al Honda SilverWing no es una excentricidad. Evidentemente juega la carta de un mejor precio y un nivel de acabados y confort muy competitivos respecto a estos modelos “de referencia” aunque, en contrapartida, ofrece un motor con algo menos de carácter y menos refinado. Para quienes estos factores no sean importantes y valoren por encima de cualquier otro la comodidad y la relación calidad/precio este maxi puede ser “su” maxi. Ofrece buenas prestaciones, buena habitabilidad, una buena capacidad de carga y un buen equipamiento. Muchas cosas buenas, en definitiva. Un buen compromiso. Un “maxicompromiso”.

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