SYM Maxsym TL (prueba): 'Opera Prima' Sport


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El nuevo maxiscooter de SYM, su primer bicilíndrico y el más deportivo de la casa hasta la fecha, juega la baza del precio y de un solvente dinamismo

A pesar de su dilatada trayectoria como fabricante de scooters y de disponer de una amplia y variada gama, SYM tenía en su catálogo una pagina en blanco. No aparecía en su oferta ningún maxiscooter bicilíndrico de vocación deportiva.

La marca taiwanesa lleva años esforzándose por traer el mercado europeo vehículos cada vez más cualitativos, tecnológicos y con diseños al gusto de los motoristas del viejo continente, con resultados óptimos que la han llevado a situarse como una de las firmas más vendidas (en España, entre 2010 y 2018 ha duplicado sus matriculaciones, y ya se sitúa como la sexta marca) gracias, sobre todo, a disponer de una de las más competitivas relaciones calidad/precio.
Sin embargo, aún no había afrontado el gran reto de fabricar un modelo que antepusiera su personalidad sport a otras cualidades como la practicidad para el día a día en la ciudad o el confort turístico de las que ya se encargan otros modelos de la casa.

Esa asignatura ha dejado de ser pendiente con el lanzamiento del nuevo Maxsym TL ('Twin in Line'), su nuevo porta estandarte y un vehículo con el que SYM entra a jugar la que seguramente sea su partida más arriesgada, tanto por la elevada exigencia de los clientes que están en proceso de compra de un scooter deportivo, que nada tienen que ver con las prioridades de su habitual target más urbano en busca de modelos de 125 y 300cc, como por la dura competencia a la que se enfrentará en su segmento.

El quinto elemento

Es evidente, ya no sólo por el 'parecido razonable' de su carrocería y soluciones, que el Maxsym TL aspira a convertirse en una alternativa a modelos como el icónico y líder del segmento Yamaha T-Max, el tecnológico KYMCO AK550 o el premium BMW C650 Sport. Incluso, aunque su filosofía sea diferente, al Honda X-ADV, pues todos estos modelos están buscando un cliente parecido, un motorista que valore la funcionalidad de un scooter pero que aspire a disponer además de unas prestaciones dinámicas lo más parecidas a las de una moto.

El taiwanés sería por tanto ese quinto miembro del elitista club en el que, por ejemplo, no se encuentran actualmente prestigiosas marcas como Piaggio, Peugeot o Suzuki. El reto es muy ambicioso, casi estoico, ya no sólo por la virginidad de SYM en el universo de la deportividad, si no por el propio planteamiento de una máquina que no va a luchar 'de tú a tú' con los modelos mencionados a nivel de prestaciones o equipamiento.

En SYM han buscado ser fieles a su clásica estrategia y han puesto en la categoría el modelo más asequible, que sea capaz de seducir el bolsillo de quienes no desean desembolsar cifras superiores a los 10.000 € -o incluso los 15.000 € como el Yamaha- y prefieran conformarse con un vehículo menos prestacional o tecnológico pero con suficiente atractivo sport por mucho menos dinero. El precio todavía no está confirmado -habrá que esperar hasta principios de 2020, su llegada a los concesionarios está prevista para Primavera- pero los responsables de la marca nos ha adelantado que podría situarse entorno a los 8.000 €. Se convertiría así en el SYM más costoso hasta la fecha, pero también en el más 'módico' de su segmento, y con diferencia.

Ese es el principal de sus argumentos, ahora bien, más allá del importe de compra, ¿cuenta el Maxsym TL con otras razones suficientemente convincentes para hacerse un hueco en semejante 'ring'?

Eso es lo que fuimos a descubrir el pasado 15 de octubre. En la Sierra do Caramulo, al norte de Oporto, Portugal, SYM organizó la presentación internacional de su nuevo modelo estrella. Pudimos analizarlo en parado y también realizar una breve toma de contacto de unos 90 kilómetros que nos permitió, por fin, satisfacer nuestra curiosidad de cómo va. Pero antes de salir en ruta, estuvimos escudriñándolo un rato.

Diseño

Estéticamente, entendimos enseguida que el equipo de diseño no ha buscado diferenciarse mucho de su competencia, y el Maxsym TL, por las líneas de su carrocería, dimensiones y detalles, recuerda inmediatamente al T-Max o el AK550. Exhibe una imagen deportiva y dinámica, de diseño 'Made in Europa'. La falta de cierta originalidad puede ser algo que muchos le achaquen, pero eso no quita que, en un mundo como el de la automoción en el que todo tiende a parecerse (sobre todo a lo que funciona), SYM ha creado un envoltorio al que no le falta modernidad y atractivo.

Gana especial protagonismo su impactante óptica delantera formada por cuatro luces que incluyen la diurna, escoltada por los intermitentes integrado y enmarcada en unas líneas afiladas. El nivel de acabados y materiales es bueno; el de ensamblajes podría ser mejor, seguramente debido a que las unidades de la presentación eran todavía pre-series. Los colores ofrecidos son tres, negro, azul y blanco.

Tecnología y electrónica

En lo tecnológico, el Maxsym TL cumple con lo esperado, y se sirve, como elementos más destacados, de tecnología led para toda la iluminación y una instrumentación formada por dos pantallas TFT a todo color (la central de 4,5 pulgadas), que ofrece una amplia información y además permite cambiar, mediante un pulsador en la piña izquierda del manillar, la temática que vemos. Todavía no ofrece conectividad con el móvil. Echamos en falta, por ejemplo, la llave de proximidad, ya habitual en su categoría.

En lo que ha ayudas electrónicas a la conducción se refiere, el taiwanés se ciñe al obligado sistema ABS de serie (firmado por Continental). Nada de modos de conducción ni control de tracción como en sus rivales aunque, para ser sinceros, tampoco es que lo consideremos imprescindible en un vehículo de estas características.

A bordo

Echamos la pierna por encima del asiento para acomodarnos a bordo. El túnel central es ancho y nos obliga a arquear las piernas, pero no tanto como en sus rivales, y la altura del sillín es contenida, de 800 mm (igual que en el T-Max) de ahí que podamos apoyar los pies en el asfalto sin ningún tipo de problemas. Las primeras sensaciones son las de tener un fácil gobierno y maniobrabilidad del scooter a bajas velocidades. Es un modelo compacto y esto se percibe en los primeros metros: es muy fácil de mover en espacios reducidos y su radio de giro es muy bueno, así que su desenvoltura en la ciudad está asegurada.

La postura de conducción es cómoda, tanto para la espalda como los brazos. El asiento dispone de un respaldo lumbar para el conductor. Las plataformas son algo estrechas pero suficientes para alojar los pies y, hasta los usuarios altos, podrán estirar las piernas sin problemas. Las manetas son regulables. El acompañante dispone de unas cómodas asas y reposapiés plegables metálicos. Su confort es correcto.

La protección aerodinámica está asegurada gracias a una generosa pantalla parabrisas, regulable en dos alturas mediante herramientas. Los retrovisores, anclados en la carrocería, ofrecen una excelente visibilidad. Durante la prueba, incluso cuando circulamos en autovía a altas velocidades, apenas hemos notado turbulencias en el casco.

Almacenaje

Otro aspecto importante para estos vehículos destinados a un uso diario es su capacidad de carga. Bajo el asiento, hemos podido guardar nuestro casco integral talla XL, y aún sobraba espacio para alojar otros objetos. La marca nos informa que el volumen del hueco es suficiente para meter dos cascos jet, algo que nosotros todavía no pudimos confirmar. Este cofre se abre hacia atrás y mediante una cómoda amortiguación neumática y en su interior ofrece una luz de cortesía y tapizado.

Dispone además de dos guanteras bajo el manillar: muy pequeña la izquierda (para unas llaves o mando del garaje, por ejemplo), y algo más generosa la derecha (para guardar un smartphone) que además dispone de toma USB. Ninguna de ellas dispone de cierre con llave, así que tendremos que vaciarlas cuando dejemos aparcado el vehículo en la calle. Sus rivales no ofrecen más que el SYM en lo que almacenaje se refiere.

Motor

Una vez en marcha, el taiwanés comienza a transmitirnos su personalidad. Ese gran escape que se eleva por el lateral derecho deja un sonido algo contenido pero grave y deportivo, que emerge del que es el primer bicilíndrico de la casa. Es un motor de 465 cc completamente nuevo, desarrollado y fabricado por SYM. No es tan poderoso como el de sus rivales y parece quedarse como en tierra de nadie, a medio camino entre los modelos de 300/400cc y los de 500/600 cc.

Se trata de una mecánica avanzada, un motor de carrera larga (65x70 mm) refrigerado por líquido, de 4 válvulas por cilindro e inyección electrónica, con los cilindros, que trabajan a 360 grados, ubicados en posición transversal al sentido de la marcha, montado directamente en el chasis que incluye un eje de equilibrado inverso, un sistema mediante de biela ciega en sentido contrario al de los pistones.

Ofrece una potencia máxima de 41 CV a 6.750 rpm y un par motor de 42,5 Nm a 6.250 rpm, es decir, lejos de sus rivales: 46 CV el T-Max, 53,7 CV el AK550, 55 CV el X-ADV y 60 CV el C650 Sport. La transmisión, con variador y apoyado en un embrague multidisco en baño de aceite, recurre a cadena tradicional 'de moto', en lugar de la habitual correa dentada de su segmento. El tacto de gas es fino y el funcionamiento general suave. Además, prácticamente no se sienten vibraciones a bordo, y sólo aparecen algunas cuando llevamos el motor a la zona más alta del cuentavueltas.

Ofrece unas aceleraciones vivas y contundentes, ideales para escaparse del tráfico urbano. Además, es capaz de crecer con progresividad, empujando constantemente y con una linealidad destacada hasta llegar a alcanzar su mejor rendimiento entorno a las 6.000 vueltas, y a partir de ahí sigue estirando con más calma hasta las 8.000 rpm. Obviamente, esa capacidad de empuje no llega a ser tan instantánea y poderosa como en sus competidores, ya que la casa taiwanesa ha optado configurar una mecánica de menores prestaciones que pudiera encajar en un tipo de usuario que busca un maxiscooter sport más asequible y de menores compromisos. Por sacarle alguna pega, hemos notado cierta brusquedad en la apertura del acelerador, sobre todo cuando circulábamos a bajas velocidades y abríamos gas, parecía dar pequeños 'tirones' algo incómodos para un uso, por ejemplo, urbano.

Chasis y suspensiones

En cuanto a la parte ciclo, su bastidor tubular tipo trellis de acero forma equipo con un basculante de aluminio de doble brazo, un mono-amortiguador trasero lateral montado mediante un sistema Multi-link y botella de gas separada que puede regular la precarga del muelle, y se asocia en la parte delantera con una horquilla invertida con barras de 41 mm de diámetro y doble tija.

Su equipo de frenos está compuesto de dos discos lobulados de 275 mm de diámetro delanteros (mayores que los del T-Max y el AK550), mordidos por a unas contundentes pinzas radiales de 4 pistones, y otro trasero de las idénticas dimensiones detrás que incluye freno de estacionamiento que se activa cuando desplegamos la pata lateral. Equipa unas llantas de aleación ligera de 6 brazos con neumáticos de medidas 120/70 delante y 160/60 detrás. Calza de serie unos MAXXIS Supermaxx S3.

De curvas

La ruta preparada por la organización del evento nos llevó prácticamente en su totalidad por carreteras secundarias y algún tramo de autovía. El día estaba nublado y nos llovió ligeramente. Los primeros 25 kilómetros transcurrieron por un asfalto bastante bacheado entre bosques, algo mojado y sucio, así que no nos dio pie a poder sacar el 'alma' más deportiva de esta moto, pero sí nos sirvió para constatar que las suspensiones absorben eficazmente las irregularidades del pavimento, generando un buen confort en el habitáculo a pesar de que la carretera estaba totalmente rota. Las suspensiones no se descomponen con facilidad y se muestran bastante eficaces, a pesar de su tarado tirando a firme enfocado sobre todo a una conducción más sport.

Los frenos ofrecen un alto mordiente, sin ser excesivo, y el tacto de las manetas nos ha gustado por su buena progresividad. El ABS delantero no nos pareció nada intrusivo, a pesar de las malas condiciones del asfalto y de que estuvimos un rato buscándole 'las cosquillas' con frenadas muy fuertes. El trasero se hace sentir más rápido. También sacaron muy buena nota los neumáticos que equipa de fábrica, pues nos generaron mucha confianza gracias a su buen agarre y feeling en todo momento.

También tuvimos un tramo de curvas más abiertas y rápidas y allí el SYM sacó a la luz sus matices más sport. Nos llamó especialmente la atención la estabilidad que se genera cualquier situación, sobre todo cuando rodamos a altas velocidades (llegamos a ver en el marcador 170 km/h), pues el vehículo se siente muy asentado y nada nervioso, y ofrece mucha confianza a la hora de trazar y buen aplomo. Las suspensiones cumplen a la perfección con las exigencias de una conducción deportiva, con un tren delantero que se siente bastante aplomado y firme y un trasero que acompaña fielmente. Además, el vehículo permite unas buenas inclinaciones y resulta casi imposible lograr rozar con el caballete en el asfalto.

Su reparto de pesos es de 50/50 gracias a la posición centrada del motor y esto favorece a que aflore un notable equilibrio de conducción gracias a esa buena centralización de masas. El peso declarado en lleno es de 223 kg, casi el mismo que el TMax. Además, su distancia entre ejes de 1.543 mm es la más corta del segmento (por los 1.575 mm del Yamaha y los 1.580 mm del KYMCO) de ahí que se muestre muy reactivo. En asfalto revirado su conducción es muy fluida, y su paso por curva es tan preciso como corregible. De su dinamismo, nos quedamos con su excelente agilidad que permite unos cambios de dirección rápidos y gobernar el vehículo a nuestro antojo.

Conclusión

A falta de que se confirme su precio, aspecto clave desde nuestro punto de vista, el nuevo Maxsym TL puede costar más o menos la mitad que un Yamaha T-Max y alrededor de 2.000 euros menos que un KYMCO AK550. Es la principal carta de presentación y gran argumento de venta de un Maxsym TL que se convierte en el modelo de acceso a su categoría y que pretende convencer a aquellos usuarios que buscan un maxiscooter sport pero que no están dispuestos a pagar 5 cifras.

Pero más allá de un 'precio bonito', el nuevo SYM también es capaz de convencer, sobre todo, por un resuelto comportamiento dinámico. Su nivel de equipamiento se queda en un aprobado (sus rivales cuentan con más tecnología y electrónica), y sus cifras de potencia y par motor parecen estar más cercanas a las de los modelos de 400cc como el KYMCO Xciting que a los bicilíndricos de más de 500cc, pero una vez en marcha el taiwanés nos ha dejado sensaciones satisfactorias, sin perder nunca de vista su relación calidad/precio.

Buena nota en términos de agilidad y estabilidad, que lo convierten en un vehículo adaptado perfectamente al ratonero uso urbano y al mismo tiempo solvente cuando circulamos a altas velocidades en autopista. Y la parte ciclo trabaja sin apenas pegas, suficientemente robusta y eficaz su amortiguación y solvente su frenada. Su estética deportiva podría haberse despegado algo más de la de su competencia, pero resulta moderna y atractiva. A bordo, es tan confortable como se espera de un vehículo sport y ofrece una alta protección aerodinámica.

Fotos de la SYM Maxsym TL

Fotografías por: SYM Press
 

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