Triumph Bonneville 2012: con licencia para la nostalgia 2012

Publicado el 18/06/2012


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Cuanto más pasa el tiempo, más marcas se apuntan al estilo “vintage” y más parecen agradar las estéticas setenteras al público. Y si de eso se trata, Triumph sabe muy bien cómo mantener siempre actual y siempre nostálgica su Bonneville... sin olvidar jamás que debe seguir siendo una moto divertida, funcional y agradable...

Ha pasado más de medio siglo desde el nacimiento de la primera Bonneville y el modelo sigue generando interés. Buena parte de ello se debe no sólo a su nombre legendario sino al cuidado con el que la marca de Hinckley procura mantenerla actual y atractiva. En ese sentido cabe destacar que desde el principio de la nueva etapa de la marca británica, ésta no se limitó a poner en la carretera un mero ejercicio de nostalgia sino que Triumph siempre ha procurado que su moto sea una moto dinámicamente moderna pese a su estilo. Ese mismo estilo obliga, también, a que las puestas al día sean muy cuidadosas y puntuales, so pena de hacerle perder a la Bonnie parte de su atractivo. La adopción de llantas de aleación, por ejemplo, fue bastante cuestionada en su momento ya que rompía por completo la imagen que se esperaba de ella aunque ayudó mucho a Triumph a contener gastos. Con la revisión estética del 2012 las llantas de palos cobran todo su sentido ya que la moto adopta otros detalles como nuevos escapes, nuevas llantas y nuevos retrovisores que completan una imagen más de los 70 aunque Triumph ha aprendido la lección sobre los pies de plomo con los que debe ir a la hora de meterla mano a una moto tan carismática. Quizás por eso la Bonneville 2012 es una moto que sigue fiel al clasicismo; chasis doble cuna en tubo de acero “de toda la vida”, un bicilíndrico paralelo y refrigerado por aire/aceite “de toda la vida” e incluso el ya conocido detalle de los inyectores escondidos en el cuerpo de los antiguos carburadores para que el conjunto sea como ha sido una Bonneville “toda la vida”.
El cuidado por estos detalles retro incluyen las aletas de refrigerado del cilindro -sobredimensionadas en el modelo 2012-, el tirador lateral de starter o el antirrobo en la tija de la dirección -muy retro pero poco práctico dada la necesidad de usar varias llaves-...
De todos modos conviene no perder nunca de vista que, pese a esto, la Bonni es una moto moderna, diseñada con ingeniería moderna.

Carácter particular

Lo primero que agradará de la Bonneville 2012 es que mantiene la moderada altura de asiento de 74 cm, lo que la hace adecuada para conductores de todas las estaturas. De hecho todo en la Bonnie está pensado para agradar al máximo rango posible de usuarios.
Primer rasgo de personalidad propia: siempre hará falta tirar de starter para arrancar -aunque ya llevemos doscientos kilómetros de un tirón- ya que el motor es muy frío, es de los que le cuesta coger temperatura y la pierde rápido... y otra característica tradicional de los motores Triumph: su sonido. El motor de la Bonneville suena a bicilíndrico de siempre. Fascinante. La entrega de potencia es homogénea y salta de inmediato a la vista que la moto tiene un carácter tranquilo... que no aburrido. Es una moto para procurar momentos de felicidad, no de cronómetro. Su motor es elástico a todo régimen aunque destaca más en bajos y medios y las prestaciones jamás ponen en problemas a la frenada, progresiva y dosificable. Es una moto absolutamente perfecta para desenvolverse por el tráfico urbano incluso con pasajero ya que ofrece un confort y maniobrabilidad dignas de cualquier maxiscooter. Quizás el único punto mejorable sea la suspensión trasera, de tarado blando incluso en cualquiera de sus reglajes de muelle, y que transmite demasiado lo que pasa debajo de la rueda trasera. Mejor evitar pavimentos en mal estado, bacheados o adoquinados ya que echan a perder buena parte del confort.
Por lo demás, a ritmos de paseo, la Bonneville regala un sonido con personalidad y carácter pero no excesivo, no vibra y no cansa. Todo es suave, fácil, agradable... y esto es lo mejor que se puede decir de ella; que es una moto que te relaja, a diferencia de otras que te crispan.

Un cierto sentimiento

La Bonneville se puede conducir siempre con una marcha más de la necesaria, que el motor no se quejará. Incluso a regímenes muy bajos responde con alegría e inmediatez a las demandas del puño del gas y recupera con elasticidad. Buena prueba de ello es que en la quinta velocidad podemos ya rodar sin problemas a 60 km/h para, a partir de ahí, dejar ya al bicilíndrico ir subiendo a sus anchas. Y todo esto con unos consumos más que económicos que, junto con el depósito de 16 litros de capacidad aseguran una autonomía cercana a los 190 kilómetros. La moto inglesa es un verdadero placer por carreteras reviradas con buen asfalto y recorridos mixtos, en los que se siente como pez en el agua a velocidades entre 70 y 100 km/h. Lo realmente divertido de esta moto es que basta con adelantar un poco la postura sobre el asiento y asumir mentalmente una actitud un poco más “alegre” y la Bonneville responde con cambios rápidos de dirección y un motor que no rehuye la zona alta del cuentavueltas. Ciertamente no es una moto para ir deprisa; de ninguna manera se trata de eso. Pero sí es una moto para rodar alegre, pasándoselo bien y con las sensaciones de estar yendo más deprisa de lo que realmente se está yendo. Otra ventaja, además, es que la Bonneville se deja conducir “de oído”. Te avisa claramente cuando quiere que la castigues menos con el cambio o cuando te pide que subas una velocidad. Todo eso redunda en diversión ya que el conductor puede despreocuparse de cualquier otra cosa que no sea pasarlo bien y disfrutar del paisaje. En la zona alta del cuentavueltas la moto se vuelve algo más brusca en la entrega de la potencia, lo que la hace también más dura a la salida del viraje pero siempre dentro de parámetros alegres y controlables. Los frenos cumplen su función perfectamente. No son potentes pero tampoco están sobredimensionados así que no provocarán situaciones de pánico en frenadas fuertes -la Bonnie no equipa ABS por el momento- aunque deben ser usados con convicción y ayudados siempre por el freno motor.
La Triumph Bonneville 2012 es una moto, en definitiva, perfecta para quienes buscan una compañera para cada día, con estilo, divertida y funcional y que sirve incluso para plantearse viajes de vacaciones o grandes metas. Una moto que sirve para todo y todo lo hace bien y fácil pero que, al mismo tiempo, tiene una personalidad diferente de las naked al uso. Una moto sin complicaciones; sin complicaciones electrónicas, con un bastidor que acoge un motor, un asiento y un manillar. Una moto con todo el encanto de la nostalgia.

(Adaptación: G. de M.)

La alternativa

Suzuki GSR 750: ¡¡¡Sensaciones!!!

Este artículo es especial, lo confieso. No es una prueba de moto al uso. No, al menos, como suelo hacerlas. Varios motivos me llevan a que sea especial para mí: la situación de la fábrica de Suzuki en Gijón, los estupendos compañeros de prensa de Suzuki, toda la gente que trabaja allí…. Este artículo “diferente” va por ELLOS.

 

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