Triumph Rocket III Classic: Cohete turístico 2007

Publicado el 02/06/2010


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La nueva versión de la Rocket III se ha realizado casi en exclusiva para los U.S.A., donde prefieren convertir el cohete inglés en una moto más touring echando mano del catálogo de accesorios.

Triumph Rocket III Classic: Cohete turístico

Mientras sorbía un café y observaba la Rocket III Classic a través de los cristales del restaurante Tía Ruth, cerca de Hinckley, me vino a la cabeza todo lo que tienen en común la nueva moto y este lugar. Hace años, antes de que John Bloor, el nuevo dueño de Triumph, inaugurara la nueva fábrica de motocicletas que había construido junto a la carretera, este restaurante era un Little Chef, uno más de la popular cadena cuyo menú se basa en el típico desayuno británico compuesto de salchichas, huevos, judías, tostadas y té.

Después de 15 años, el local se ha transformado en un restaurante de comida americana y ahora su principal atractivo son las hamburguesas y una amplia gama de helados. La enorme motocicleta que destaca en el aparcamiento ha tomado un camino semejante, aunque a mayor velocidad.

Estilo made in USA

Triumph Rocket III Classic: Cohete turístico


Hace dos años, durante su presentación, la Rocket III me pareció una moto atrevida, muy británica y, sin ningún lugar a dudas, una Triumph, con su motor de tres cilindros y 2.294 c.c., sin carenado y con su parte frontal presidida por dos faros al estilo Speed Triple.

Ahora, la Rocket original se ha desarrollado para crear esta touring cruiser al estilo norteamericano, con pantalla derivabrisas, plataforma reposapiés, respaldo "sissybar", motomaletas estilo alforjas y asas cromadas. Pero del mismo modo que no cuesta mucho encontrar los viejos platos británicos en el menú del Tía Ruth, como el "fish and chips" o las patatas asadas, tampoco hay que hurgar muy a fondo para descubrir que el corazón de la Rocket III Classic es el de una típica máquina de Hinckley.

Mecánicamente, el motor y el chasis no han cambiado. El nuevo modelo es, en esencia, una Rocket III estándar, equipada con algunos de los accesorios del catálogo de Triumph. De hecho, este nuevo modelo tiene un aire touring, pero la Rocket III Classic, en cierto modo, nos está engañando. Esta moto es, evidentemente, una Classic, la recién llegada del catálogo 2006 de Triumph, pero muchos de sus nuevos componentes son extras, incluida la pantalla y las alforjas. El catálogo 2006 también incorpora otra nueva máquina, la Rocket III Special Edition, que es una Rocket estándar con pintura decorada con motivos tribales.

Full equipment

Triumph Rocket III Classic: Cohete turístico


La lista de nuevos componentes de la Classic en su versión estándar es bastante corta, y empieza por la plataforma reposapiés y el manillar con las puntas hacia el conductor, tipo custom, que facilita una posición de marcha un poco retrasada. El asiento "touring", de una sola pieza, reemplaza al habitual dos piezas de la Rocket. Los cambios estéticos se limitan al acabado del depósito en dos tonos, la tapa de la culata cromada y los silenciadores con punta cónica (en vez de sesgada). Y esto es todo.

Pero esta Classic de la prueba, en particular, nos da una idea mucho más clara de en qué se puede llegar a convertir la Rocket III, según cual sea el límite máximo de la tarjeta de crédito de su propietario... que al parecer en los USA es bastante amplio, ya que son los reyes del "full equipment" y compran las Rocket III con todo lo disponible en catálogo. Junto con los componentes comentados anteriormente, esta máquina viene equipada con una pantalla Roadster, el sissy-bar más alto de las dos opciones existentes para un mayor confort del pasajero, "barras protectoras del motor" delanteras y traseras (defensas, para la mayoría), dos faros antiniebla y un kit completo de alforjas de piel con hebillas cromadas y una insignia. Pero aún hay más...

Un accesorio que le falta a esta moto son los puños calefactables, algo que lamenté poco después de devolver a la vida la tricilíndrica con un propulsor brillante lleno de par motor (pero también dulce, gracias a su eje de equili brado) y salir de Hinckley en una soleada, pero fría, mañana de primavera. La pantalla casi vertical, que le da un aspecto touring al estilo Electra Glide en consonancia con sus elegantes faros antiniebla, me protegió muy bien del frío y con un ruido mínimo. Pero las manos no tenían ninguna protección, y el hecho de que el manillar venga preparado para montar puños calefactables no mejoró mi humor según mis dedos se iban helando.

Atrapado en ella...

Triumph Rocket III Classic: Cohete turístico


Afortunadamente, el resto de la moto me hizo olvidar el dolor y se mostró tan divertida y agradable de conducir como la Rocket estándar. Esta enorme y ostentosa motocicleta te atrapa tan pronto como te montas en ella. Es muy agradable para el piloto y también muy rápida. El motor, grande y perezoso, le da un carácter típico de un tres cilindros y produce unas sensaciones inigualables en carretera. Este enorme motor de 2,3 litros y 140 caballos es, todavía, el más grande del mercado motociclista y se completa con un par máximo de 200 Nm a tan sólo 2.500 rpm, pero la Triumph se mantiene tan dócil y dulce como siempre.

Y aunque todos esos extras deben añadirse a los 320 kg de peso estándar de la Rocket, la Classic es lo suficientemente larga y baja y está bien diseñada como para dejarse conducir siempre muy relajadamente. Su asiento fue de gran ayuda, ya que colocaba mi trasero a tan sólo 740 mm del suelo, por lo que casi todos los conductores podrán poner ambos pies en el suelo sin ningún problema.

El cigüeñal longitudinal y bajo de este motor con cardán y los gruesos Metzeler Marathon también colaboraron a que la maniobrabilidad a bajas velocidades sea increíblemente fácil. Desde el asiento puede parecer una máquina algo intimidadora cuando miras por encima del ancho depósito de 24 litros que se levanta ante ti, pero la enérgica entrega de potencia de este motor de inyección de 12 válvulas permite que la Classic avance dulcemente y sin ningún fallo, incluso cuando el tacómetro marca poco más de 1.000 rpm... ya hay disponibles más de 30 CV de potencia con una finura de funcionamiento total.

Motor impresionante

Triumph Rocket III Classic: Cohete turístico


A revoluciones más altas, el motor tiene suficientes prestaciones para lanzar la Rocket hacia delante como una flecha, aunque, al igual que la moto estándar, no acelere con la violencia que la hoja de especificaciones técnicas sugería... en parte debido a que la potencia está electrónicamente limitada en las marchas cortas. Un noventa por ciento del par máximo se consigue entre las 2.000 y las 6.000 rpm, en las que se obtiene la máxima potencia. Esto significa que pocas veces necesité utilizar la caja de cambios de cinco velocidades, que es bastante correcta.

Tan sólo puse la quinta (intentando no olvidar cómo funcionaba la palanca de cambios con puntera y tacón) y abrí gas. Salí lanzado como un cohete y el grueso Metzeler trasero de 240 de sección tuvo que trabajar duro para mantener la tracción. A revoluciones un poco más elevadas, estirando alguna marcha sobre las 5.000 vueltas, llegaba un ligero hormigueo a través de la plataforma reposapiés, pero nunca fue molesto. La Triumph era muy divertida de llevar desde unos legales 110 km/h hasta más de 160 km/h.

A estas velocidades era una moto tranquila con muchas prestaciones a mano y alcanza los 210 km/h cuando quieras; cifra no muy lejos de los 225 km/h, su velocidad máxima limitada electrónicamente. Dejando aparte mis manos heladas, la moto era bastante confortable, por lo que no me resultó difícil imaginarme recorriendo cientos de kilómetros sin ninguna molestia física. El asiento escalonado era de agradecer, ya que daba un poco de soporte a la espalda, y el pasajero aún estaría más cómodo gracias al respaldo sissy-bar.

Las alforjas, fáciles de quitar y poner, son bastante grandes y muy elegantes. Gracias a todo esto, la Classic es una moto preparada para llevar pasajero y equipaje en viajes largos.era de agradecer, ya que daba un poco de soporte a la espalda, y el pasajero aún estaría más cómodo gracias al respaldo sissy-bar. Las alforjas, fáciles de quitar y poner, son bastante grandes y muy elegantes. Gracias a todo esto, la Classic es una moto preparada para llevar pasajero y equipaje en viajes largos.

Muy homogénea

Triumph Rocket III Classic: Cohete turístico

La buena manejabilidad de la Rocket III no queda mermada por el volumen y el peso añadidos, y se comporta de maravilla en las curvas que encontramos durante la prueba. La Rocket estándar entra muy bien en curvas gracias a su bastidor rígido de acero y a su suspensión bastante firme. Lo mismo se puede decir de la Classic, cuya horquilla invertida de 43 mm mantiene perfectamente el control de la zona delantera, a pesar de la impresionante potencia de frenada del freno delantero estilo Daytona 955, con sus dos discos de 320 mm y pinzas de cuatro pistones.

La verdad es que los reposapiés rozaban con facilidad en las curvas lentas y había que dar un fuerte golpe a los anchos manillares de esta Triumph para entrar en las curvas con decisión... si quieres ir un poco rápido. Pero por lo menos las plataformas basculan y tienen avisadores de recambio en la parte inferior. No creo que demasiados propietarios de la Classic se quejen por la distancia al suelo o por el relativamente corto recorrido de la suspensión trasera, que se comportó muy bien, incluso en conducción agresiva en algunas carreteras bacheadas.

Más exclusiva

Triumph Rocket III Classic: Cohete turístico


La mayoría de otros detalles también están bien resueltos. Es una pena que la pantalla no brinde más protección a las manos y que no pueda retirarse fácilmente como las de algunas cruisers. Pero los retrovisores y los controles son correctos, la pintura y los acabados cromados excelentes y, gracias a la larga lista de accesorios, resulta difícil ver dos motos iguales. El único problema real, para aquellos a los que les gusta este estilo de moto, será el poder adquirirla. Los accesorios hacen aumentar casi un diez por ciento el precio de la Classic estándar, que es algo más cara que la Rocket III estándar, que no resulta una moto barata.

Una Rocket equipada como ésta se adentra ya en el exclusivo territorio de la Harley Davidson Electra Glide. Pero aun así resulta fácil entender por qué esta corpulenta máquina británica se ha vendido tan bien, especialmente en Estados Unidos, y por qué la Classic parece que va a seguir este mismo camino.

Esta Rocket III ha aumentado un poco de peso durante su transformación hacia una máquina touring al estilo americano, pero sigue siendo rápida e incluso más confortable, rebosa carácter y no se parece a ninguna otra moto. Un detalle que se valora mucho.


Roland Brown
Fotos: Steavie Pearson

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