Triumph Rocket III Roadster: Mr. Torque 2010

Publicado el 12/04/2010


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Bestial, contundente, brutal, extrema, corpulenta, dura... Muchas son las palabras con las que se puede definir la Rocket III Roadster, pero cualquiera de ellas se queda corta.

Triumph Rocket III Roadster: Mr. Torque

Muchos, sino todos, recordaréis la mítica serie americana El equipo A, en la que uno de sus protagonistas principales era MA Baracus, interpretado por un actor que se hacía llamar Mr. T, un tipo duro y enorme, cargado de abalorios, de esos que ni se inmutan al darles un vulgar puñetazo.

Pues bien, esta revisada versión de la más contundente de las Triumph está especialmente pensada para un público que quiere lo más impactante, vacilón y grande del mercado. Es la moto que a buen seguro que le quedaría que ni pintada a Mr. T.

Marcada evolución

Triumph Rocket III Roadster: Mr. Torque

Si algo hay que reconocer, es que la familia Rocket siempre ha evolucionado a mejor. Desde la original Rocket III se pasó a la Classic, con un estilo cruiser muy marcado, para posteriormente dar el salto a la espectacular Tourer, toda una custom touring de largos trayectos. Para 2010 se ha decidido dar un giro radical y solamente se conservarán en catálogo las dos últimas en llegar, la Tourer y la recién llegada Roadster. Los de Hinckley han apostado claramente por un estilo más muscle y menos custom, y eso ha significado la sustitución de muchos de los cromados por el color negro.

Los escapes más grandes y una respuesta de su motor todavía más contundente le dan ese toque aún más rebelde que se desmarca por completo de la competencia. Para confirmarlo, la Roadster solamente se comercializará en dos colores, negro brillante o mate, dejando los cromados solamente para los escapes y algunas piezas embellecedoras. Las llantas siguen combinando ambos estilos, con la parte central en negro y la exterior pulida, dejando a la vista el aluminio, lo que le da un toque muy elegante.

Las ruedas, de enorme tamaño, ya dan una pista de lo que es capaz la Rocket III: nada menos que un neumático de 150/80 x 17 en la delantera, y la trasera, una descomunal 240/50, pero en llanta de 16 pulgadas. La agilidad de la Roadster está muy condicionada por el tamaño de estas ruedas, que, junto con el peso en vacío de poco menos de 370 kg, condicionan mucho sus movimientos, sobre todo en parado.

Claro está que para mover la Rocket no es necesario tener los músculos de Mr. T, pero sí que se tiene que estar un poco en forma para hacerla maniobrar. En marcha, la cosa cambia y el peso no se nota tanto.

Gracias al contundente par motor que ofrece la moto, se puede controlar bien abriendo gas y dejándola correr. El gran manillar también ayuda mucho a tener la dirección controlada, y las inercias del motor no representan demasiados problemas de cara a la conducción. No es una moto fácil y apta para cualquiera. Es recomendable tener un poco de práctica con motos grandes y pesadas si no se quiere sufrir. Por algo se ha ganado el sobrenombre de muscle bike.

¿Más par? Sí, gracias

Triumph Rocket III Roadster: Mr. Torque

La estrella indiscutible de la Rocket siempre ha sido su impresionante motor de tres cilindros en línea y de nada menos que 2.300 cc. La Roadster estrena ajustes en la inyección que hacen incrementar la potencia máxima hasta los 150 CV y el par motor aproximadamente en el 15 %, para alcanzar la friolera cifra de ¡22,85 kgm!

Es con mucha diferencia el motor más contundente que un servidor ha probado. La sensación de aceleración es superior incluso que en la Yamaha V-Max y sus 200 CV.

Además de la contundente patada, el tacto al acelerador es muy bueno, y responde de una manera realmente poderosa a la mínima insinuación. El cardán transmite muy fielmente la potencia a la rueda trasera, y además contrarresta el sentido del giro del cigüeñal. El cambio es de cinco velocidades, pero no se echará en falta una sexta, ya que la elasticidad que ofrece el tricilíndrico es más que suficiente para cualquier tipo de uso, ya sea turístico o de carretera más revirada. Vamos, que con cuatro podría haber bastado...

La moto sorprende gratamente en carreteras rápidas, donde su excelente estabilidad permite abrir gas y salir catapultado hacia delante dejando atrás cualquiera que haya osado retarnos. Arrancando desde parado, si el asfalto no es de calidad o está frío, el deslizamiento del neumático está asegurado, de una manera controlada, eso sí, gracias a su generosa anchura.

La posición del asiento más adelantada y más baja ha permitido un mejor control general de la Roadster. La posición de las piernas no es tan estirada como en las anteriores Rocket y los estribos están situados mucho más altos, lo que deja vía libre en las tumbadas. Los enormes escapes a lado y lado también están colocados de una manera bastante elevada para no limitar el ángulo de inclinación. Una de las cosas más molonas, de esta Triumph es el gutural sonido que desprenden los silenciadores al ganar revoluciones, incluso al cortar gas, regalan un grave petardeo de lo más adictivo.

Más equipada

Triumph Rocket III Roadster: Mr. Torque

Otra de las novedades que ofrece la Rocket III Roadster es un sofisticado sistema de frenado antibloqueo, ésta es la primera vez que un modelo de la familia Rocket III se equipa con un sistema ABS. Además, las dos pinzas de cuatro pistones muerden discos flotantes de 320 mm, que proporcionan la potencia necesaria para parar el elevado peso del conjunto. El freno trasero ha sido desarrollado por Brembo, y está compuesto por una pinza de dos pistones y un disco de 316 mm, que proporciona una elevada ayuda en una conducción relajada, por ejemplo, con acompañante.

La instrumentación, también de nueva factura, se compone de dos relojes analógicos de corte clásico, pero con una pantalla digital que nos informa incluso de los kilómetros que quedan sin tener que repostar; también el nivel de gasolina y la velocidad insertada son novedad. La instrumentación queda muy bien recogida detrás de la nueva cúpula derivabrisas que equipa de serie la nueva Rocket. La protección aerodinámica no es su fuerte, pero gracias al gran depósito de gasolina, a la nueva posición del asiento y al propio tamaño general de la moto, el aire no nos azotará demasiado. No es que sea la moto ideal para viajar, pero su correcta posición y, sobre todo, la finura de funcionamiento de su motor convierten la Roadster en una máquina capaz de hacernos disfrutar mientras devoramos kilómetros.

La nueva Rocket III Roadster es una moto que no deja indiferente, te puede gustar estéticamente o no, puede adaptarse a lo que necesitas o quizás no, pero lo que no se le puede reprochar, es que con el enorme motor tricilíndrico y su brutal patada, continúa siendo la moto de mayor personalidad y atractivo de entre las muscle bikes del mercado actual.


Edu Fernández
Fotos: Santi Díaz/Juan Pablo Acevedo

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