Triumph Street Triple 675 R: Naked racing 2009

Publicado el 03/02/2010


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La naked de iniciación de Triumph estrena una versión más deportiva. Con el mismo motor de su hermana, esta moto incorpora unas suspensiones más firmes y una frenada delantera más potente para que los conductores experimentados la disfruten a fondo en circuito.

Triumph Street Triple 675 R: Naked racing

No hay mejor prueba para una moto deportiva que una vuelta en el circuito del TT de la Isla de Man, y la Triumph Street Triple R lo pasó varias veces con gran éxito. Muchas máquinas RR de media cilindrada habrían hecho vueltas más rápidas, pero sin marcar una gran diferencia. Las suspensiones y el freno delantero revisados de la nueva Triumph hacen que la moto coja curvas y frene aún mejor que la ya impresionante Street Triple estándar.

Con todas sus mejoras, la R es apenas un 10 % más cara que la Street Triple original en la mayoría de mercados. Su asiento más alto y sus suspensiones más firmes la hacen menos universalmente asequible que el modelo estándar. Pero, para los conductores más exigentes, la mayor deportividad en la parte ciclo de la Street Triple R añade una nueva dimensión emocionante a la naked de media cilindrada de Triumph.

R= Una pizca de picante

Triumph Street Triple 675 R: Naked racing

Fue un recorrido emocionante por uno de los pocos tramos de carretera sin límite de velocidad que quedan en Europa. Me sorprendió descubrir que el velocímetro indicaba sólo unos175 km/h. Lo sé, no está nada mal, sobre todo teniendo en cuenta que estaba acelerando camino de los 225 km/h máximos de la moto. Pero yo pensaba que iba algo más rápido. Esta versión más racing de la tricilíndrica naked de Triumph resulta tan emocionante y veloz, que es fácil olvidar que se trata de una moto de media cilindrada con unas prestaciones "suaves".

Sin duda, las suspensiones y los frenos mejorados de la versión R me permitieron coger las curvas Waterworks y Gooseneck un poco más rápido de lo que lo habría hecho con la Street Triple estándar. Pero la R monta el mismo motor de 107 CV del modelo original, de modo que no es más rápida que su hermana en línea recta. Pero esto no es un problema y menos teniendo en cuenta que las buenas prestaciones todo uso de la Street Triple la han en la más vendida de Triumph durante el último año.

Motor original, ciclo revisado

Triumph Street Triple 675 R: Naked racing

El equipo de desarrollo de la fábrica de Hinckley tuvo la idea de crear una Street Triple más deportiva incluso antes de presentar el modelo original en julio de 2007. Consideraron la opción de dar una vuelta de tuerca más al motor, que tenía mucho potencial al tratarse de una versión suavizada del propulsor de 123 CV de la Daytona 675. Pero para conseguir más potencia hubiesen necesitado una gran inversión de tiempo y dinero y finalmente se decantaron por centrar los esfuerzos en la parte ciclo.

Conservaron el bastidor y el basculante de aluminio, pero incorporaron unas suspensiones más firmes, unas geometrías de dirección más deportivas y un sistema frontal de frenada mejorado y cogido directamente de la Daytona. Otro cambio es el asiento doble con nuevo forro, pero, en lo demás, sigue siendo el mismo.

La R resulta también un poco más agresiva gracias a la combinación de la horquilla delantera algo más corta y el amortiguador trasero más largo. Así, la moto adopta una imagen de "cabeza más gacha" que da lugar a una postura de conducción más inclinada hacia el eje delantero (la R tiene un lanzamiento de 23,9 grados y un avance de 92,4 mm, frente a los 24,3 grados y los 95,3 mm del modelo estándar). Con 805 mm de altura, el asiento queda cinco milímetros más alejado del suelo que su antecesor, pero la diferencia parece superior porque el amortiguador, más firme, se comprime menos cuando te subes a ella.

Tras el manillar

Triumph Street Triple 675 R: Naked racing

Cuando me senté sobre la R por primera vez en la hilera de motos situadas frente a las gradas del circuito de TT, pude apoyar los dos pies planos en el suelo con bastante facilidad. Pero esto es porque soy alto. Los conductores más bajos no estarán tan seguros en esta máquina como en la estándar, aunque el manillar ligeramente elevado queda bien al alcance de las manos.

El único cambio visual en comparación con la versión estándar es el manillar Magura más esbelto, aunque tiene la misma forma que el de la Street Triple (y no es como el de la Speed Triple). La consola de instrumentación es igual que la de su hermana y tiene cuentarrevoluciones analógico, velocímetro digital, reloj, contador de vueltas y chivato de marcha engranada, además de una serie de luces de aviso para el cambio.

El giro de la dirección no es más generoso que en la Triple estándar, pero el tráfico de Douglas era lo bastante fluido como para que esto no fuese un problema rumbo al famoso circuito. Con 167 kg, el peso en seco de la R iguala el del modelo básico y la moto resulta muy manejable. La respuesta típicamente viva en bajos del sistema de inyección Triumph también hizo que la moto me aportase seguridad cuando tomé la rotonda de aspecto deslizante de Quarterbridge.

Flexibilidad y potencia

Triumph Street Triple 675 R: Naked racing

Para los estándares de la media cilindrada, la entrega de potencia de la Street Triple es maravillosamente flexible, ya que permite aceleraciones vivas que me facilitaron los adelantamientos camino de Braddan Bridge y Crosby. Estar en la isla era tan genial, que no pude evitar un caballito de celebración -sobre todo porque la excelente respuesta de la Triumph los hace tentadoramente fáciles-. La suavidad y alegría con las que sube de vueltas me animaban a trepar por la suave caja de cambios de seis relaciones a la mínima oportunidad -en parte, para disfrutar del aullido del motor por los silenciosos de debajo del asiento.

Cuando alcancé las secciones curvilíneas y difíciles de Laurel Bank y Glen Helen, la R hizo valer su ventaja. No hay nada malo en la manejabilidad de la Street Triple, pero la R se muestra bastante más musculosa y agresiva. Sus geometrías ligeramente más deportivas me ayudaban a afrontar con acierto las curvas ciegas, aunque la moto ofrecía precisión y estabilidad suficientes como para cambiar de trayectoria sin quejas. La consistencia de muelle de la R están a medio camino entre las de la Street Triple original y la Daytona 675. Los mecánicos de Triumph suavizaron los hidráulicos de ambos ejes para lidiar con el atormentado asfalto de la isla. La configuración fue muy acertada: ofrecía un tacto controlado sin la dureza de muchas deportivas. Quizás la más blanda Street Triple estándar hubiese resultado algo más cómoda en la bacheada recta Cronk-y-Voddy que encontré después, pero la R tuvo un comportamiento bastante aterciopelado.

Agarre y frenada

Triumph Street Triple 675 R: Naked racing

Los neumáticos Dunlop Sportmax Qualifier cumplieron su cometido con una eficiencia tranquilizadora, puesto que lidiaron bien con los feos tramos húmedos bajo los árboles de Ginger Hall y aprovecharon al máximo la generosa distancia libre al suelo de la Triumph. Para cuando llegué a Ramsey, ya estaba seriamente impresionado y la mejor parte de todas -la sección sin límites de velocidad de la montaña- todavía estaba por llegar. Poder abrir el gas a tope mientras la Triumph aullaba por lugares míticos como The Verandah y Bungalow fue una experiencia mágica, sobre todo porque las señales naranjas de las esquinas seguían colocadas tras el reciente Manx Grand Prix.

La instrumentación de la R protegía muy poco del viento en las secciones más rápidas, pero eso me ayudaba a imaginarme que rodaba a ritmo de Gran Premio cuando, en realidad, el velocímetro digital apenas se acercaba a los 140 km/h. La moto se mostró potente y rápida al alcanzar los 200 km/h al bajar de la montaña en dirección a Creg-ny-Baa.

Igual de importante fue poder confiar plenamente en la potencia de frenado de la moto cuando me encontré con la famosa curva de derechas frente al hotel. Las pinzas radiales Nissin de cuatro pistones mordieron los discos de 308 mm con la misma ferocidad controlada que ofrece el idéntico sistema de la Daytona 675.

A pesar de su potencia, los frenos también tenían el refinamiento necesario para funcionar bien cuando la meteorología de Manx decidió regalarnos lluvia durante el resto del día. Pero eso fue después de poder dar otra última vuelta por carreteras secas. Tras atravesar la línea de meta de regreso a Douglas, llegué a la conclusión de que la Street Triple R seguramente no es la moto más rápida que he probado en el circuito del TT, pero sí una de las más divertidas. Sin duda.


Roland Brown
Adaptación: Laura Bartolomé
Fotos: Paul Bryant y Jason Critchell

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¿Puede una moto aglutinar términos tan antagonistas como lógica y pasión? La Kawasaki ER-6n, sí. La lógica la firma su vocación eminentemente práctica y la pasión está refrendada por los 60.000 usuarios que han quedado prendados de esta naked desde su aparición en 2006.

 

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