Triumph Street Twin & Street Scrambler 2019 (prueba): El placer ha sido mío


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Dice Triumph que sus dos accesibles bicilíndricos mejoran para 2019 sus prestaciones y equipamiento. Hemos ido hasta la costa portuguesa para asegurarnos...

Aún tengo muy fresco el recuerdo de la presentación de la nueva Street Twin, a finales de 2015, y de cómo en Valencia disfruté de la elogiable facilidad de conducción de la que se convertía en la versión de acceso de la gama Modern Classic de Triumph.

La interpretación contemporánea de los fundamentos estéticos clásicos que identifican desde hace décadas a la casa anglosajona se fusionaban en la Street Twin con las ventajas de la tecnología actual -acelerador electrónico, control de tracción, ABS, embrague anti-rebote, etc.-, un nuevo motor de 900 cc lleno de par, una parte ciclo disciplinada y unas dimensiones y pesos aptas para cualquiera que la convertían en una moto sin compromisos, confortable y de fácil uso y mantenimiento que, junto al precio más ajustado de la familia, redondeaba una moto adaptada al uso diario y atractiva para un amplio rango de usuarios, sobre todo jóvenes y/o poseedores del carnet A2. Además, se presentaba como adalid de personalización, con una oferta de más de 150 accesorios originales para que cada propietario la individualizase a su antojo de forma sencilla.

En 2017, aparecieron en escena dos versiones más creadas sobre la misma plataforma, la Street Scrambler y la Street Cup. La primera, representando un concepto más off-road, al menos en lo estético, con doble escape elevado, llantas de radios, neumáticos con surcos, manillar más ancho, rueda delantera de 19'' y una mayor predisposición a enfrentarse eventualmente a alguna excursión campera. La segunda, de clara orientación Café Racer deportiva, con su manillar bajo, pequeña cúpula y tapa de colín, siguiendo la moda que recientemente tanto tiende a recordar aquellas motos británicas 'rebeldes' de los años '60 y '70.

Triumph completaba así su tridente de bicilíndricas de acceso a su gama más rentable, antesala de las más potentes Bonneville T120, Bobber y Thruxton, y no tardaron en dar sus frutos comerciales, sobre todo la estándar Street Twin, que en sus tres años en los concesionarios se ha convertido en el modelo único más vendido de la marca de Hinkley...

Actualizadas

En Triumph han considerado oportuno poner al día para 2019 su nueva líder de ventas, también a su 'hermana' Scrambler, con una serie de mejoras que no alteran prácticamente su aspecto exterior, ergonomía o usabilidad, pero que permiten ofrecer un evidente plus a nivel de prestaciones y seguridad. Entendemos que el objetivo de Triumph se ha centrado en mejorar la experiencia de conducción, pero sin alterar esa acertada manejabilidad y polivalencia que las llevó a convencer a tanta gente.

El camino ha sido más bien el de potenciar aspectos que les podían estar cerrando puertas entre motoristas más expertos, como el de la potencia máxima, de 54 CV en la primera versión, y que ahora se incrementa casi un 20%, hasta los 65 CV. La Street Twin gana músculo, sobre todo de las 3.500 rpm en delante, generando unas curvas de potencia y un par motor claramente superiores en la zona media/alta del cuentavueltas (la zona roja también se amplía en 500 rpm, hasta las 7.500), y convirtiéndose así en una máquina más emocionante en carretera. Las novedades mecánicas que permiten esta mayor dosis de prestaciones incluyen cigeñal, eje de equilibrado y balancines más ligeros, entre otros detalles como la tapa de balancines en magnesio, y un embrague antibloqueo más ligero y con tapa de masa optimizada.

A mayores prestaciones, mayores compromisos y, aunque las Street Twin y Scrambler son monturas 'dóciles', en Triumph apostaron por elevar ciertas capacidades en su parte ciclo, empezando por el tren delantero. Ambas equipan en 2019 una nueva pinza de freno con cuatro pistones firmados por Brembo que, sustituyendo a la anterior pinza de doble pistón, logran mejorar el control y la energía en la detención, y se deshacen de aquella sensación de 'esponjosidad' que ofrecían su antecesoras. El disco trasero pierde diámetro, pasando de 255 a 220 mm, con la misma pinza flotante Nissin de dos pistones.

La horquilla sigue siendo una Kayaba con 41 mm de diámetro y 120 mm de recorrido pero recibe especificaciones superiores, con nuevos cartuchos, que apuntalan ese paradigmático confort de marcha que ya atesoraba la primera generación. No hay cambios en el bastidor y basculante tubulares de acero ni en el doble amortiguador posterior -Kayaba ajustable en precarga y 120 mm de recorrido-, y se conservan las medidas de los neumáticos.

En su conjunto, estamos ante una ciclística enfocada a disfrutar agradablemente del asfalto, sin apuros, con un chasis y unas suspensiones que trabajan con nobleza aportando un elevado confort de marcha; o también para enfrentarse cada día a los desplazamientos urbanos, gracias a su liviandad general y facilísimo pilotaje.

En lo tecnológico encontramos otra novedad sustancial como es la incorporación de los modos de conducción, dos en la Twin (Road y Rain) y tres en la Scrambler (Road, Rain y Off-road), que intervienen sobre el mapa de inyección y el control de tracción, permitiendo al usuario adaptar la entrega de las prestaciones al entorno y sus circunstancias.

Triumph juega sí la carta electrónica en un segmento, el de las neo-retro, en el que cada vez son más modernas y, a pesar de sus estéticas basadas en la nostalgia, recurren más a todo tipo de ayudas a la conducción. Para 2019 también se incluye como novedad opcionalmente en las inglesas un nuevo sistema de monitorización de la presión de los neumáticos.

Estética

Lo habitual en las actualizaciones, por muy sutiles que sean, es aplicar un poco de 'maquillaje' que permita refrescar su aspecto y, de paso, distinguir a los nuevos modelos de su antecesores. Es lo que pasa con las Street, que reciben ligerísimos cambios estilísticos de esos que no los encuentras si no te los señalan.

El look custom de ambas es continuista, por tanto, conservando el diseño, las dimensiones y formas, pero encontramos en la Street Twin, por ejemplo, un emblema más simple en el depósito de combustible (disponible éste en tres colores: gris mate, rojo brillo y negro brillo), unas llantas de aleación con el mismo diseño multi-radio pero con unos nuevos detalles mecanizados, y nuevos acabados en la instrumentación (con velocímetro analógico y pantalla multifunción LCD de amplia información), en el faro y su soporte, así como en el asiento, que exhibe un nuevo diseño.

La propuesta no varía lo más mínimo su identidad de moto de fuerte atractivo neo-retro caracterizado por su estilo que encuentra una lograda sintonía entre sus líneas conservadoras y sus acabados más modernos.

En la Scrambler, 'tres cuartas partes' de lo mismo. Los retoques también afectan al logotipo del depósito -propuesto en colores blanco, rojo y bitono verde/aluminio- y los gráficos en el porta dorsales lateral, al panel de instrumentos y al asiento.

El estilo off-road es evidente en detalles como las llantas de radios y los neumáticos mixtos, los protectores de goma en el tanque, el cubre-cárter y, sobre todo, el característico escape doble elevado que siempre ha acompañado a este modelo. Como novedad en la Scrambler, encontramos una horquilla con barras más separadas, un guardabarros delantero de nuevo diseño y una tija y soporte del faro delantero más anchos, que enfatizan su personalidad campera.

Otra buena noticia sobre las novedades que afectan a las nuevas Street Twin y Scrambler radica en su precio. Y es que a pesar de las novedades relevantes que añaden -los repasamos: 10 CV más de potencia, modos de conducción, tren delantero potenciado...-, los dos modelos casi no varían su precio de adquisición: 9.200 € la Street Twin (hay que añadir 300 € si se opta por los colores gris o rojo), y 10.800 € la Street Scrambler (también sumamos 300 € en las opciones rojo o verde/gris), lo que supone un incremento ínfimo de 100 € respecto a las anteriores versiones.

Street Twin 2019

Para divertirse a los mandos de una motocicleta no siempre es necesario disponer de grandes cantidades de caballos, innovaciones tecnológicas o graníticas suspensiones. A veces, en la sencillez radica el placer, y en la ausencia de compromisos, la satisfacción. La Bonneville más accesible, la Street Twin, es una de esas motos fáciles, intuitivas, que revelan con transparencia sus intenciones, que no van más allá que convertir un largo paseo costero en una deliciosa y divertida jornada sobre dos ruedas. Fue nuestro caso.

Partiendo desde la localidad lisboeta de Gradil, a orillas del Atlántico, arrancamos nuestra soleada toma de contacto con esta montura, que te da la bienvenida con su asiento bajo, ligereza y compacidad general. A bordo, una postura natural de las que no causan cansancio alguno en la espalda o extremidades se une a una gran estrechez del depósito que permite cerrar bastante las piernas y llegar al suelo con enorme facilidad.

En parado, las maniobras se convierten en 'pan comido' y los conductores/as de menor envergadura podrán gobernarla a su antojo. La ergonomía en este versión ha sido ligeramente mejorada, gracias a un asiento que gana 10 mm de grosor, ofreciendo más confort y, de paso, una postura de las piernas del conductor algo más relajada, al separarse de las estriberas. El manillar está cercano y su forma plana facilita la manejabilidad sobre la dirección de la moto.

Sin duda, se trata de un medio perfecto para el día a día, con las garantías de toda una moto para tramos de extra-radio, y al mismo tiempo con la suavidad de marcha y la agilidad suficiente para enfrentarse al tráfico urbano más correoso sin el más mínimo complejo.

Parte de esa gran polivalencia radica, además de en esas contenidas dimensiones del vehículo, en la personalidad de un motor tan carismático como resolutivo. El bicilíndrico en paralelo -calado a 270, 8 válvulas, SOHC y refrigeración líquida- ofrece un funcionamiento de delicioso sonido y tacto, con un elevado empuje a bajas y medias vueltas: a tan sólo 3.800 rpm ya entrega unos considerables 80 Nm.

Esta personalidad concentrada antes de llegar a la mitad del cuentavueltas se traduce en un contundente y suave empuje tan utilizable en ciudad como en carreteras secundarias. Además, ahora ha recibido una importante dosis de potencia máxima, que como decíamos pasa de 55 a 65 CV. Diez corceles que se dejan sentir sobre todo cuando solicitamos a la Street Twin que nos siga empujando en la zona alta. Es meridiano que corre más arriba y su mayor estirada final, que era la mayor debilidad achacable a la anterior generación. Ahora la británica mantiene una mayor progresividad en su entrega a través de su caja de cambios de 5 marchas, y esto amplía mucho sus posibilidades en carretera.

Nuestra ruta portuguesa discurrió casi en su totalidad por asfaltos revirados y allí la británica nos demostró nuevamente su buen hacer y amabilidad general: el embrague asistido suaviza el tacto de la maneta, mientras el anti-rebote evita las brusquedades en reducción, el cambio es muy preciso, la frenada de potente y progresivo mordiente; el ABS y el control de tracción -éste último desconectable- actúan en su justa medida.

Toda esta tecnología orientada a aportar más seguridad, control y precisión se une a unas geometrías estándares que permiten una maniobrabilidad y cambios de dirección rápidos y ligeros, ideales para completar un tramo virado a buen ritmo aprovechando el fuerte empuje de la mecánica en medios.

Su vocación prima el confort a través de unas suspensiones a las que no le gustan las prisas y que en ciertas circunstancias -baches a altas velocidades, por ejemplo- pueden pecar de blandas, aunque es cierto que, en comparación con la primera generación, se percibe un mayor aplomo y menor hundimiento de la horquilla en frenadas fuertes.

En líneas generales la Street Twin volvió a encantarnos por su obediencia dinámica, el excelente tacto de cada elemento que interviene en la conducción, y la comocidad y facilidad para enlazar y disfrutar de una jornada en la carretera. Los consumos son contenidos, y se anuncian unos 4 litros a los 100 km (depósito de 12 litros). A destacar también que las revisiones deben realizarse cada 16.000 km, un intervalo amplio.

Street Scrambler 2019

También pudimos rodar suficientes kilómetros con la otra protagonista de la presentación internacional portuguesa, la Street Scrambler, que comparte plataforma y todos los cambios que acabamos de anotar de su 'hermana' Twin y que emanan de su musculado motor y frenada. Probada por este medio en enero de 2017, volvimos a subirnos a la segunda generación de esta preciosa montura de estética sesentera y detalles off-road.

A bordo es igualmente ligera y maniobrable, si bien, respecto a la Street Twin, es algo más confortable. Nuestras manos se separan más al apoyarse en un manillar más ancho, que mejora notablemente el efecto palanca en las maniobras, lo que unido a unas estriberas tipo 'bear trap' algo más adelantadas y cercanas al suelo, acaban por generar una ergonomía más apta para la conducción en pistas, permitiéndonos ponernos en pie con más facilidad y una especial maniobrabilidad que la convierten en una tan divertida como accesible.

Se diferencia además por su asiento monoplaza 30 mm más alto (hasta 790 mm) y por la parrilla portabultos de aluminio, sustituible por un asiento para el pasajero de serie, cuyos estribos también son desmontables.

La Street Scrambler es una de esas motos de 'doble propósito', que tendrá en el asfalto su hábitat más natural pero que también puede adaptarse algún día que otro a una excursión por tierra, gracias a su llanta delantera 19'' (de 18'' en la Twin) y a sus neumáticos mixtos -Metzeler Tourance de serie-, más capacitados para traccionar sobre superficies deslizantes y agarrarse mejor.

Nuestra toma de contacto se llevó a cabo todo el tiempo por asfalto, donde nos dejó gratas sensaciones gracias a su pilotaje neutro y noble, con una amortiguación delantera algo más aplomada, aunque el mayor diámetro de su rueda delantera la ralentiza en sus cambios de dirección, y le restan cierta agilidad cuando queremos enlazar curvas en comparación con su hermana. Su distancia entre ejes también es 30 mm mayor, y esto genera una estabilidad en marcha que se siente superior a la de su hermana.

El confort, como decíamos, es idéntico al de la Street Twin, con un asiento bajo, estrechez entre piernas y ligereza general que permite gobernarla con total confianza. En la Scrambler, notaremos un 'calorcillo' que no llega a molestar en la pierna derecha que se coloca pegada al protector del sistema de escape.

Ofrece un modo de conducción más, el Off-Road, que se une al Road y Rain ya comentado. Este tercer mapeado (que ha de seleccionarse con la moto en parado) desactiva completamente el ABS y el control de tracción pensando en los tramos por tierra, y se puede volver a cualquiera de los otros dos modos en marcha, pulsando el botón durante un segundo.

Como complemento a todo este equipamiento, nos faltaba por comentar detalles que vuelven a estar presentes en ambos modelos como el uso de tecnología Led para el faro trasero -el resto de la iluminación de las motos usan halógenos-, el inmovilizador de serie incorporado en la llave para una mayor seguridad y una toma auxiliar USB ubicada bajo el asiento para cargar todo tipo de dispositivos móviles.

Conclusión

En general, los cambios externos en las nuevas Street Twin y Street Scrambler son muy sutiles, algo refrescadores, pero no sustanciales como para considerarlos dentro de sus principales novedades, donde sí destacamos esa mayor potencia en un 18% que convierten a estas dos 'entry level' de la gama Classic de Triumph en dos monturas bastante más emocionantes en carretera.

Los modos de conducción -que ya encontrábamos en muchos de sus rivales- y el refuerzo de su suspensión y frenada delantera -de los pocos 'peros' que se le ponían a sus predecesoras- acaban por actualizar con acierto a ambos modelos, que no varían en absoluto sus actitudes versátiles y accesibles.

Triumph responde así a la dura competencia que está llegando al segmento de las neo-retro o neo-clásicas, demostrando nuevamente que juega 'en casa' y fortaleciendo sus apreciadas 'criaturas' vintage que, con un dinamismo totalmente actual, se convierten en la puerta de entrada a una gama cada vez más amplia y completa, la de las Modern Classic, que no para de actualizarse y de recibir nuevos modelos...

EQUIPAMIENTO PROBADOR

Fotos de la Triumph Street Twin

Fotografías por: Triumph Press
 

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