Triumph Thunderbird 1600: Vuelve a rugir 2009

Publicado el 11/02/2010


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Regresa uno de los modelos más carismáticos de la marca inglesa y, como no podía ser de otra forma, lo hace con toda la personalidad y carácter que le proporciona su potente motor bicilíndrico en paralelo de 1.597 cc.

Triumph Thunderbird 1600: Vuelve a rugir

El modelo Thunderbird ha sido muy importante en la historia de Triumph. Hemos de retroceder hasta 1950 para encontrar su origen en la Thunderbird 6T, una motocicleta diseñada especialmente para el mercado americano, de hecho su nombre proviene de la mitología americana al hacer referencia a una enorme criatura voladora con poderes sobrenaturales que devoraba a los humanos. Sólo dos años después, la Thunderbird era famosa en todo el mundo en gran parte por ser la moto de Marlon Brando en la película Salvaje.

En 1981, el nombre de Thunderbird hacía referencia a una roadster de 650 cc, para volver a aparecer en 1994 con motor tricilíndrico de 900 cc.

Y ahora que la marca inglesa vive uno de sus mejores momentos de la historia, como refleja su crecimiento en los mercados mundiales, reaparece el mito, el pájaro de trueno vuelve a rugir.

Identidad propia

Triumph se caracteriza por ser fiel a su propia identidad sin tener la necesidad de fijarse en otros referentes, lo que le ha servido para conseguir grandes éxitos y también algún que otro sonado fracaso. De modo que cuando anunció la intención de fabricar una custom de gran cilindrada que sirviera para rellenar el hueco existente en su gama custom entre las América y Speedmaster de 865 cc y las descomunales Rocket III, sabíamos que su propulsor no iba a ser el clásico bicilíndrico en V.

Y así ha sido, la nueva Thunderbird está propulsada por un nuevo motor bicilíndrico en paralelo de 1.597 cc, DOHC 8V refrigerado por líquido que le proporciona 85 CV y un par de 14,90 kgm a 2.750 rpm. Para quien quiera más potencia, Triumph ofrece un kit que la aumenta en 12 CV e incrementa aún más su par.

Además de estas notables prestaciones, los ingenieros de Triumph han conseguido que el nuevo motor transmita unas fuertes sensaciones. Su empuje es directo y lineal, como si nos empujara una locomotora, y cada vez que giramos el grueso puño derecho, nos acompaña un excitante sonido conseguido por el calado del cigüeñal de 270º y el trabajo realizado en los tubos de escapes.

Otra sensación que nos acompaña desde el momento en que giramos la llave de contacto, situada en el costado derecho de la moto, es la de finura general. Y no hay que confundir finura o suavidad con falta de carácter, pues una moto que equipa pistones de 800 cc está rebosante de carácter. Este buen tacto del motor se consigue por la colocación de dos árboles de equilibrado situados delante y detrás de los cilindros y por el empleo de un avanzado sistema de inyección de combustible Keihin, por el cual cada cilindro dispone de su propio sensor de oxígeno optimizando el gasto de combustible según la situación adecuada. A pesar del par que proporciona el nuevo motor T-16 que nos hace despreocuparnos del cambio de marchas, la Thunderbird tiene seis relaciones, con una sexta overdrive exclusiva para largos trayectos por autopista.

Musculosa

Como comentábamos anteriormente, Triumph siempre se ha caracterizado por mantener su propia identidad y evidentemente esto se refleja en el diseño.

Huir del bicilíndrico en V y, por qué no decirlo, de la estética Harley, referencia indudable en el mundo custom, ya es toda una declaración de principios.

Decir que su diseño es muy británico no ayudará mucho y sinceramente tampoco es muy fotogénica, ya que es mucho más agradecida en vivo, sobre todo sus escapes, que aun siendo muy largos, se ven más proporcionados en directo.

Su diseño es de moto musculosa, el amplio depósito de 22 litros situado justo encima del motor la ensancha física y visualmente. Su mullido asiento es muy bajo, a tan sólo 700 mm del suelo, y está bastante retrasado del ancho manillar debido al gran tamaño del depósito. La acertada colocación de las estriberas nos permite llevar las piernas casi estiradas, pero muy abiertas debido a la anchura del depósito.

El acompañante contará con un asiento bastante pequeño y sin agarraderas donde cogerse. Pero si los largos viajes van a ser frecuentes, te interesará saber que Triumph tiene un amplio catálogo de accesorios para incrementar sus capacidades ruteras. Lo que no ha sido tan acertado es la colocación del tablier incorporado en el depósito, sobre todo del confuso velocímetro, que indica la velocidad en millas y km/h y que nos obliga a bajar la vista y dedicarle demasiada atención si deseamos saber la velocidad exacta a la que circulamos, algo que con la actual implantación masiva de radares es por desgracia cada vez más necesario.

Por el contrario, un buen y práctico detalle es la información mostrada en una pequeña pantalla de LCD; doble odómetro, reloj horario, capacidad de combustible y autonomía restante. Para acceder a esta información tan solo hay que pulsar el conmutador instalado en la piña derecha.


Y guerrera

Un aspecto muy positivo de la Thunderbird lo encontramos en su parte ciclo al no tener en cuenta concesiones estéticas comunes en el sector custom, como las llantas de radios, un solo disco de freno delantero o un lanzamiento de horquilla exagerado como sucede en otros modelos.

En este apartado sobresale el sistema de frenado. Delante monta dos generosos discos flotantes de 310 mm con pinzas Nissin de cuatro pistones, y detrás otro disco de 310 mm con pinza Brembo de dos pistones. Suficiente para detener los 339 kilos declarados en orden de marcha sin apuro alguno. Pero además, para quien quiera más, hay una versión disponible con ABS.

Es una moto larga, como la mayoría de su competencia, 1.615 mm de longitud entre ejes, pero gracias a su rígido chasis, no tendremos demasiados problemas para entrarla en curvas siempre y cuando no nos compliquemos con rectificaciones de última hora. Si te vas animando, la Thunderbird aguanta el envite y serán las estriberas que rozan con cierta facilidad a un ritmo elevado las que te recuerden que vas sobre una custom.

El apartado de suspensiones queda bien resuelto con la horquilla delantera Showa con barras de 47 mm y 120 mm de recorrido, y en la parte trasera encontramos dos amortiguadores Showa ajustables en cinco posiciones de precarga.

La maniobrabilidad en parado no es tan tortuosa como se puede esperar en una moto que sobrepasa los trescientos kilos de peso, en gran parte por tener el centro de gravedad tan bajo y un manillar ancho con el que podemos ejercer el efecto palanca para maniobrar.

Después de haberla probado por ciudad, carretera y autopista, la sensación general es muy agradable y lo más reprochable es no haberla podido disfrutar más tiempo. Para que a ti no te pase lo mismo, te interesará saber que por 13. 995 ó 14.795 la versión ABS la podrás tener en tu garaje.


Tono García
Fotos: J. P. Acevedo / Triumph

 
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Comentarios (2)

  • Kevin
    Kevin 07-05-2013

    This inofrmation is off the hizool!

  • Ruben
    Ruben 09-05-2013

    Hey, kliler job on that one you guys!

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