Yamaha Fazer8: Seducción y control 2010

Publicado el 28/05/2011


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Detrás de la conocida, agresiva y seductora mirada de esta versión carenada de la FZ8, la Fazer es una sport a la que también le gustan las largas distancias y que transmite siempre una gran sensación de tenerlo todo bajo control.

Es bastante ligera, se maneja muy bien y en carreteras reviradas puedes ir muy rápido (FOTO:S.Díaz)

A medida que la maldita crisis parece, en lugar de diluirse, querer quedarse entre nosotros durante más tiempo, los fabricantes se adaptan como pueden a la situación del mercado. Un mercado que en España sigue sin levantar cabeza y en el que motos polivalentes como esta Fazer8 ganan protagonismo.

En Yamaha han decidido unificar su gama evitando tener en la misma modelos parecidos como la Fazer 600 y esta versión de 800. La Fazer 600 desaparecerá de escena a medida que se agoten las existencias y su papel pasará a la nueva XJ6. Y de esta manera, la Fazer de 800 cc sube de categoría para entrar en un grupo de ruteras en el que habitan la Suzuki GSX-F 650 o la CBF 600 de Honda, que siendo más económicas, no tienen el talante más deportivo de esta Fazer. Una moto que se mira en el espejo de la versión FZ1 Fazer de 1.000 cc y que cuesta 800 euros más (9.949) en su versión sin ABS.

La nueva Fazer8 es una equilibrada 800 cc que rivalizará con motos de 600 y también con la versión FZ1 Fazer de la que hereda concepción y algunos componentes. Una moto con una posición de conducción confortable, un tacto del motor muy agradable y una parte ciclo solvente a pesar de la sencillez de las suspensiones. Hay que tener en cuenta que el bastidor es el mismo que el de su hermana mayor, que rinde cuarenta caballos más de potencia, con lo que en esta versión de 800 cc cumple sobradamente las más altas expectativas.

Sinceramente, pienso que con crisis o sin crisis, siempre habrá lugar para motos como esta Fazer8 porque puede contentar a un amplio número de usuarios.

Se trata de una tetracilíndrica con una cómoda posición de conducción, que hereda el propulsor de la R1 en versión 2008, con la particularidad de que los conductos de admisión tienen dos longitudes diferentes: de 150 mm para los dos cilindros centrales y de 125 mm para los que se sitúan en el exterior. En función del amplio régimen de giro que utilicemos si nos movemos a bajo/medio régimen, los dos cilindros centrales permitirán que la entrega de potencia sea óptima en este rango. Si, en cambio, nos vamos en busca de la parte alta del cuentavueltas, entonces los dos cilindros externos serán los que entreguen lo mejor de sí –cuantos más cortos sean los conductos, mejor respiran a alto régimen–. Lo más sorprendente de este sistema, que podríamos denominar anticrisis, pues en las actuales R1 y R6 se monta uno de conductos de admisión de longitud variable, más costoso, es que sólo se aprecia en la gráfica de la curva de potencia una ligera inflexión entre las 5.000 y las 6.000 rpm. En orden de marcha, el tetra de la Fazer8 (nuevo bloque de cilindros, culatas y relación de cambio, entre otras cosas…) sube de vueltas con suavidad y contundencia a la vez, de forma muy lineal. Da la sensación de que por una parte es un motor algo puntiagudo, pero en realidad es elástico, utilizable desde abajo y con un subir de vueltas muy excitante…

A velocidades legales (¡qué aburrimiento!), es decir, a 120 km/h, gira a 5.300 rpm, mil vueltas más a 140 km/h, y como puedes imaginarte, si llegamos hasta las 8.000 rpm, nos acercamos a casi 100 km/h por encima de los límites legales establecidos.

Entre curvas, su elasticidad es especialmente agradecida, y esta cilindrada de 800 cc resulta muy inteligente, puesto que la podrán disfrutar conductores con experiencia que no quieran llegar estresados a la curva siguiente y también los que tengan menos experiencia, ya que la sensación de control (106 CV) es total. Un motor con el que incluso en marchas largas se puede acelerar, sin que sufra ataques de tos, desde poco más allá de las 1.000 rpm.

Lo que no me gustó fue la dureza del cambio en las primeras marchas. Cuando se engrana la primera, el clonc es exagerado y el recorrido de la palanca entre primera y segunda resulta excesivo, mientras que el embrague se muestra deliciosamente suave y agradable, en una moto que ergonómicamente está muy bien resuelta.

Cómoda y estable

Una moto como esta polivalente Fazer8, cuya polivalencia le permite moverse por ciudad, carreteras de todo tipo y también autopista, sin olvidar los grandes viajes, tiene que ser confortable y adaptarse a tan diferentes facetas. Y doy fe que en Yamaha han conseguido una moto cómoda por ciudad y en las largas distancias, que no desentona en una conducción deportiva.

Por ciudad se llega bien con los dos pies al suelo, tiene un ángulo de giro suficiente como para maniobrar con facilidad y tanto en parado como en orden de marcha es muy manejable. Las grandes asas, que estéticamente no me gustan, son muy prácticas tanto para mover la moto como para al pasajero. Los retrovisores sobresalen demasiado, pero ofrecen una buena visibilidad. Un detalle práctico agradecido es que bajo el asiento del pasajero hay mucho espacio para guardar algo más que el candado para el disco de freno.

La posición del cuerpo se adapta con naturalidad y el asiento presenta generosas dimensiones, lo que facilita adelantarla o retrasarla en función del estilo de conducción. El manillar ligeramente elevado supone un acierto en cualquier situación, pues trasmite una gran sensación de control y además no cansa en las largas distancias.

Y es que esta Fazer es también amante de los viajes, tanto por su comodidad y protección como por su comportamiento dinámico. La instrumentación es bastante completa, aunque los dígitos deberían de ser un poco más grandes, y sólo echamos en falta una guantera, que sería muy de agradecer. Es una lástima que no se haya tenido en cuenta cuando hay espacio de sobras para ubicarla en el interior del carenado a la altura de las rodillas, que por cierto quedan ligeramente abiertas, puesto que la Fazer8 (chasis) es un demasiado ancha en este punto.

En carretera

Entre curvas es una moto muy divertida y que cumple las expectativas. No tiene una parte ciclo a la altura de una supersport, pero con una posición de conducción muy razonable y unas suspensiones sencillas pero efectivas, entre curvas, la Fazer es fácil, estable y agradecida.

Gracias a la elasticidad de su propulsor y a su cilindrada, que te permite estirar las marchas y trabajar menos con el cambio que en una 600, te puedes concentrar en buscar la trazada ideal consciente de que por parte del propulsor siempre tendrás una respuesta inmediata y directa.

La horquilla no es regulable, pero junto con el único amortiguador trasero (regulable en precarga de muelle) forma un conjunto con el que con el setting original me encontré cómodo en todo tipo de carreteras, incluso bacheadas, y es que a diferencia de la versión base, el amortiguador va montado sobre un agradecido sistema de bieletas. Además, es rápida de dirección, entra en las curvas con facilidad y únicamente notamos que en una conducción deportiva las estriberas pueden llegar a tocar demasiado pronto, aunque no de una manera exagerada…

El conjunto de frenos está en línea con el resto de la moto, es decir que sin necesidad de tecnología como la bomba o las pinzas radiales, pero con pinzas monoblock firmadas por Sumitomo, se consigue una buena frenada y además tiene un buen tacto.

En definitiva, esta Fazer, que también dispone de una versión con ABS por 9.989 euros, es una opción muy interesante con respecto a la FZ8 naked (8.649 euros), pues es más confortable y por tanto más agradecida en las largas distancias.

Una moto inteligente que, sin necesidad de equipar componentes costosos de primera división, consigue un equilibrio, una funcionalidad y una polivalencia que confirman lo acertado de su planteamiento y de su cilindrada de 800 cc. Con ella dispondrás de un plus de potencia y par con respecto a una 600, sin que se te escape de las manos como puede llegar a ser el caso sobre una 1000. Una moto muy seductora, que transmite la sensación de tener la situación controlada. ¡Seducción y control!

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