Yamaha Majesty 400: Su Graciosísima Majestad

Publicado el 20/11/2012


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La firma de Iwata ha ido renovando su ya veterano Majesty hasta convertirlo en un maxiscooter guapo y presumido. Con un propulsor convenientemente retocado, un nuevo diseño frontal y una completa revisión estética, Su Majestad ya esta lista para pasear... y seguir dando guerra en el segmento.

Empecemos por la ergonomía de la Majesty 400, un aspecto que en un maxiscooter se convierte en protagonista por encima de cualquier otro factor, y que en el caso que nos ocupa comienza por la poca altura del asiento, tan solo 760 mm. Si además lo combinamos con un perfecto ancho del sillín descubrimos que -pese a su considerable volumen- son medidas que lo hacen accesible a todas las estaturas.
El peso es la otra variable que normalmente debemos tener en cuenta a la hora de maniobrar en parado o realizar frenadas fuertes con un vehículo tan contundente. En la Majesty son 220 kilos "en canal", 223 con ABS -nuestro modelo no lo llevaba- pero al estar tan bien repartidos en un scooter tan bajito no se presentan problemas de desequilibrios inesperados. Con todo, luego veremos en qué posición se encuentra el centro de gravedad dinámicamente.
Pero hemos dicho que empezaríamos por el principio... y el principio es salir con ella por la ciudad. Y ahí conviene insistir en la“casi” perfecta descripción inicial: guapo y presumido. Con 1.565 mm de distancia entre ejes -uno de los mayores de su segmento-, su realmente bajo centro de gravedad y las ruedas de 13” detrás y de 14” delante, le dan una estabilidad excepcional... pero todo esto se vuelve en su contra cuando le pedimos maniobrabilidad. Todo esto, junto al ancho delantero no nos permite ratonear con agilidad entre el tráfico matutino. Evidentemente se mueve con agilidad... pero con la agilidad de un maxi 400 muy, muy grande y pesadote. Conviene recordarlo: el Majesty 400 es más un vehículo de amplias avenidas, carreteras y tramos rápidos de circunvalación más que de atascos en el centro. 

Su Majestad de altos vuelos

Realmente aún no se como definir al Majesty 400: es un maxiscooter casi perfecto... pero le falta algo.
Al ralentí, he tenido que coger el Iphone y buscar el teléfono de Loles (mi dentista) porque he perdido 2 o quizás 3 empastes.
Después, cuando aceleramos y hasta unas 2.500 vueltas, le falta ese nervio que necesita un maxiscooter en ciudad aunque el motor no deja de empujar... pero sin carácter.
Hasta aquí el Majesty me tiene confundido, lo reconozco.
Ahora bien, cuando te pones en faena y le pides que se mueva en la zona alta del cuentavueltas, entonces salimos disparados porque la entrega de toda la potencia de Su Majestad está en el pico de la curva, a 6.000 vueltas. Si en bajos es un desastre, a partir de 60km/h es cuando todo empieza a funcionar, cuando a Su Majestad se le pone una sonrisa de lado a lado. Y a quien lo conduce, también.
Si en ese momento justo llega una curva, nos acoplamos en la moto, miramos la salida, la buscamos… y entonces podemos hacer en medio del viraje lo que queramos porque el Majesty responderá a la perfección. Insinuando el freno delantero -regulable en distancia, algo que se agradece a la hora de ponerte cómodo a sus mandos- se nos levantará un poco, porque la inercia existe y hay mucho peso y una velocidad respetable... pero nada preocupante. La frenada es muy contundente gracias a sus dos discos delanteros de 267 mm. El mejor resumen que podemos hacer es que esta Yamaha no está hecha precisamente para ir despacio. Te dice claramente que va incómoda cuando va despacito y te pide, te implora, que aceleres a más de 80 km/h. Y si seguimos acelerando y sobrepasamos los 80 km/h, Su Majestad nos responde con alegría... aunque ya empecemos a echar en falta algo más de amortiguación. Delante encontramos una horquilla convencional con 120 mm de recorrido y detrás, un sistema basculante amortiguado por muelles helicoidales con un tope puesto a 104 mm.
Aunque cumple su labor sin problemas,  el tarado es demasiado blando para tanta moto, hace flotar a la Majesty y no transmite demasiado la información de lo que ocurre en la rueda delantera. 

Bodega real...

En el capítulo de la capacidad de carga, algo importantísimo en un maxiscooter, el Majesty 400 está al primer nivel. El asiento se levanta desde la cerradura de contacto pero sólo la mitad delantera, la zona del conductor. En las “bodegas reales” de carga puedes meter hasta dos cascos integrales y sobrará espacio entre ambos para cetro, corona, guantes, antirrobo y similares. Frente al conductor - en el retroescudo- dos guanteras, de las cuales la más grande tiene cerradura. Otro detalle de su equipamiento a destacar -y de agradecer- es el freno de estacionamiento, situado en el puño izquierdo. Con una palanca de la que tiras hacia ti y queda “escondida” bajo el propio puño. Actúa sobre el freno trasero y permite aparcar el scooter con el caballete lateral incluso en cuesta. Muy práctico si tienes que soltar las manos del manillar en una rampa, además.
Es injusto intentar valorar al Majesty estrictamente como un maxiscooter. Lo que tenemos bajo el puño del gas es nada más y nada menos que un auténtico devorador de kilómetros con una altísima fiabilidad y comodidad en esa labor, buena protección aerodinámica, buenas prestaciones punta, buena capacidad de carga y buena frenada.

Un monarca viajero

Su Majestad insiste en que no necesita que la llevemos a punta de gas. El Majesty quiere siempre más y necesita encontrar ese pico ideal de la curva de potencia en el que está cómodo y alegre para conseguir un comportamiento cada vez más dinámico y deportivo. 
A la máxima velocidad legal -y aunque aún le quedan energías de sobras- notamos que éstas se agotarán pronto y que el motor no tiene mucho más recorrido más allá de los 140-150. A esa velocidad, debido al bajo centro de gravedad, se nota mucho la influencia del viento, sobre todo lateralmente.
Seguimos pidiendo mas a Su Majestad y cuando el tacómetro supera las 7.000 vueltas, entonces estamos donde quiso llevarnos desde el principio. Estamos, en definitiva, ante un scooter que te puede dar tanto juego como le pidas porque no sólo es capaz de hacer de todo sino de servirte tanto para tu vida diaria como para el fin de semana. Pero lo que le gusta más, lo que hace mejor y lo te pide que te atrevas a hacer es viajar con él. Su Graciosísima Majestad te llevará todo lo lejos que quieras.

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Comentarios (1)

  • ALBERTO
    ALBERTO 27-03-2015

    Tengo una majesty 400 2013 y monta de fabrica unos neumaticos IRC que no me suena de nada, ahora bien la moto a 100 km y curvas largas la moto flanea de delante y atras peligrosamente. Por eso la estoy vendiendo, no es nada segura. Puse los muelles de atras mas duros y sigue igual, a mi parecer o son los neumaticos o el chasis es una verdadera mie......

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