Yamaha T-Max 2012: la fórmula de la Coca-Cola


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Dicen que la fórmula original de la Coca-Cola es el secreto industrial mejor guardado del mundo. Que solamente tres personas la conocen y que, aunque los competidores han conseguido acercarse mucho, nadie ha sido todavía capaz de copiarla. Exactamente lo mismo que podríamos decir del T-Max y su concepto. Muchos se han acercado... pero solamente Yamaha conoce su secreto.

Aunque me confieso republicano rindo pleitesía, sin condiciones y sin cuestionar de ningún modo su reinado absoluto y su predominio. al monarca T-Max. ¡Larga vida al Rey T-Max!
Con todo, mi fervor monárquico hacia el Dueño y Señor de los maxiscooter de altas prestaciones había flaqueado los últimos tiempos, lo confieso también.
Incluso llegué a plantearme comenzar a servir a otros príncipes, recién llegados al combate pero igualmente nobles. Reconozco mi traición y pido perdón por ello. Haber probado durante una semana el T-Max 2012 me ha devuelto a la verdadera religión y ha hecho más fuerte mi convicción de que, algún día, todos las motos serán así. Basta ver la Integra o la NC700 de Honda... o los flamantes maxi de BMW para darse cuenta de inmediato que el T-Max ha obligado a reescribir muchas normas. Obviamente mientras BMW ha optado por un concepto similar para plantar cara a la estrella de Yamaha, Honda -como siempre- ha preferido hacer las cosas a su manera y postular al trono con un híbrido hipertecnológico. El mercado, como siempre, será definitivo y -éste si, inapelable- soberano pero resulta incuestionable que ni unos ni otros estarían ahí si antes no hubiera habido un T-Max. Tampoco el poderoso Aprilia SRV 850, que le debe al T-Max haberle demostrado al mundo que había espacio para los maxis superdeportivos.
Probablemente también -seamos honestos- en el futuro acabará siendo inevitable el replantearse algunos aspectos de su reinado; en una sociedad en la que cada vez se prefiere más lo razonable a lo pasional y la corrección política a la diferencia, el T-Max corre el riesgo de convertirse pronto en una excentricidad. Espero que ese momento llegue tarde, la verdad. No concibo el motor sin picante, sin locura... y el T-Max es un scooter loco. Hay docenas de razones para comprarse antes otro más barato, austero, económico, funcional y discreto... pero no se me ocurren ahora mismo.¡¡¡Benditas sean las excentricidades... pues ellas hacen el mundo más divertido!!!

Renovación total

No me había subido todavía en la versión más reciente del maxi de Yamaha. A su presentación en Los Ángeles -a finales del año pasado- acudió mi colega y amigo Ivan Bolaño y ya entonces regresó absolutamente fascinado por cómo Yamaha había logrado mejorar lo que parecía ya inmejorable.
“No será para tanto” -pensé yo- “Al fin y al cabo el dicho castellano de “cría fama y échate a dormir” es una gran verdad y el T-Max, aunque sigue siendo una pasada de máquina, hace varias versiones que vive de su reputación”.
No volveré a dudar. El T-Max 2012 es simplemente inmejorable dinámicamente. Como a cualquier otro vehículo pueden encontrársele algunos defectillos pero en marcha, repito, es imbatible dentro de los de su clase. Puestos a ser justos, probablemente el Honda Integra -en muchos aspectos más cerca de una moto que de un scooter- puede competir dinámicamente también con él pero el cambio DCT hace diferente el feeling de su conducción. No digo mejor ni peor; digo diferente.
Me muevo normalmente por Barcelona en un scooter de 250. Pues bien, pasado el primer “susto” de abrir gas en el 530 y salir disparado hacia adelante como si no hubiera un mañana, al cabo un instante ya sentía a sus mandos la misma familiaridad y agilidad que mi scooter de mitad de cubicaje. Ese es el primer rasgos que llama la atención; el T-Max sigue sintiéndose y comportándose como un scooter. Mucho más rápido, mucho más estable... pero un scooter. Permite ratonear, no castiga las piernas en los movimientos en parado y va sobre raíles en los virajes tanto lentos como rápidos.

El segundo factor a tener en cuenta en el modelo 2012 es que sigue siendo muy bajito, bastante más incluso que su primo hermano X-Max -por no salir de la familia- ya que el motor central permite diseñar un conjunto menos elevado tanto de la parte anterior como la posterior. No es tampoco esto ninguna novedad; siempre ha sido así el T-Max... pero es de valorar que en Yamaha sigan manteniendo este rasgo de su modelo y no les haya dado por elevar la parte trasera en busca de vete a saber tú que genialidad. Tal y como está, como ha estado siempre, el T-Max resulta fácil para conductor y acompañante incluso de talla media-baja.

La tercera cosa que seguramente llame la atención al recién llegado al T-Max es que la postura de conducción no es nada radical. Recoge bien al conductor -mucho más protegido con el parabrisas en posición alta- y su ergonomía es perfectamente asimilable con cualquier otro megascooter GT. Y es que, repito de nuevo, lo mejor del Yamaha es que sigue siendo un scooter.
Para el modelo 530 -llamado así porque la cilindrada se ha incrementado hasta esa cifra- los ingenieros trataron de aumentar las prestaciones y rebajar el peso. Lo han logrado con un nuevo sistema de transmisión secundaria por correa dentada, un basculante de aluminio y unas llantas también más ligeras. También el 90 por ciento de los componentes del motor han sido rediseñados. para reducir fricciones. El resultado es un motor 4 CV más potente que el anterior y mejor en recuperaciones a medio régimen. El motor 530 tiene un carácter peculiar. Se revoluciona muy rápido, enseguida busca la zona alta del cuentavueltas, se instala en torno a las 6.000, 7.000 y en esa franja se siente muy cómodo y desarrolla la mayor parte de su vida operativa.
Respecto a los frenos, el modelo probado era el estandar sin ABS. Tenía interés por saber qué podía ofrecerme el T-Max en materia de frenada pura y dura, Y lo que ofrece es un tacto prácticamente de moto R; muy dosificable en sus primeros momentos y más radical en el tramo final de la leva. Personalmente recomendaría ABS siempre... y aún más especialmente en modelos de vocación urbana ya que es la ciudad un escenario especialmente proclive a las frenadas repentinas de emergencia. Pese a eso pueden estar tranquilos los usuarios del T-Max sin antibloqueo, su scooter frena muchísimo y de forma muy progresiva sin que, sobre buen asfalto, aparezcan indicios de bloqueo en ningún momento.

El Rey no va desnudo... pero tiene defectillos

Unas líneas antes he reconocido que al T-Max se le pueden encontrar también pegas. Y es cierto; los acabados de las guanteras, por ejemplo, son demasiado “de plástico” e indignos de un modelo de 11.000 euros. No entiendo como Yamaha, que en este modelo ha cuidado el detalle hasta casi la obsesión, ha dejado que se le pasen dos guanteras que ajustan mal, deslizan peor y son de aspecto barato. ¿Cuánto hubiera encarecido el producto acabarlas mejor?
No me gustó tampoco la visibilidad del cuadro de instrumentos. Que sí, que es muy bonito y muy automovilístico y tal... pero se veían mejor los anteriores aún siendo más simples. La ubicación de los retrovisores, demasiado alejados del campo de visión del conductor y a los que cuesta encontrar el ajuste adecuado, se me antojó igualmente mejorable. Me sorprendió también que en un modelo de bandera como es éste, las estriberas del pasajero vibraban de un modo que resultaba hasta molesto rodando a regímenes altos por autopista. Se supone que el usuario de un T-Max no descarta algún viaje de media distancia y lo de las vibraciones en las estriberas del pasajero es una piedra en el zapato que solamente los moteros sabemos cuánto puede llegar a molestar...
Más allá de lo estético -lo cual no deja de ser una cuestión de gustos y por tanto opinable- sí me pareció el T-Max excesivamente bebedor... y no por ser algo conocido deja de resultar importante señalarlo.
Ciertamente no ignoro que contra el vicio de beber mucha gasolina está la virtud de darle poco al gas... y que si se trata de comprar un scooter económico el T-Max no es exactamente el perfil que hay que buscar. Tampoco un Ferrari gasta como un SEAT Ibiza... pero eso no significa que el Ferrari no deba intentar gastar lo menos posible dentro de sus necesidades. Aún así, dando por sabido que un altas prestaciones nunca será un mechero, creo honestamente que Yamaha debería trabajar un poco los consumos. Con recorridos mixtos -ciudad, carretera, autovía- y a ritmos alegres pero perfectamente factibles con scooters con menos cubicaje y menos pretensiones deportivas (que rodé a un ritmo normalito, vamos, no fui a fondo todo el rato...) en mi modelo de pruebas las cifras de consumo no bajaron de 8 litros a los 100. Excesivo.
Repito: no esperaba del T-Max que gastara como un 125... ni lo pretendía... pero un consumo tan alto puede acabar cansando a más de un usuario pasado el primer momento de ilusión por el modelo. Además, Yamaha está brindando en bandeja de plata un argumento a sus competidores; todos los potenciales rivales han destacado en sus presentaciones que sus productos “gastan la mitad que el T-Max”.

... aunque sigue siendo el Rey

Que después de una semana intentando encontrarle defectos a la gran estrella de Yamaha lo único que haya podido reprocharle es que gasta y que las guantera son "plasticosas" ya dice mucho de porqué sigue siendo el enemigo a batir por el resto de marcas.Muchas han intentado arrebatarle el trono sin conseguirlo. El último pretendiente es alemás y cree que puede lograrlo. El combate será épico. El T-Max no ha dejado de ser el referente. Así de claro.
En realidad, se que no he dicho nada que no se supiera ya. Que corre, que se aguanta como una moto R, que es cómodo y que gasta. Quizás es que todo lo anterior solamente debería servir para matizar las diferencias entre el modelo 530 del T-Max y los anteriores. Pero una cosa sigue estando clara: a día de hoy el T-Max sigue siendo un referente en materia de prestaciones y estabilidad y su éxito de ventas así lo demuestra. Ëxito que tiene un lado oscuro; el T-Max es también uno de los modelos más robados, así que quien se haga con uno debe ser prudente. Yamaha ha tomado cartas en el asunto y pone en marcha promociones de seguridad muy interesantes de la mano pero eso no significa que debamos despreocuparnos. Nada de aparcarlo en cualquier sitio a cualquier hora. Nada de dar por supuesto que no nos lo tocarán. Cuidarlo como se cuida a una joya. Lucirlo siempre vigilante. Ignorar esta realidad sería tan peligroso como exagerarla.Recuerden: la fórmula de la Coca Cola sigue guardándose bajo llave.

Fotos de la Yamaha T-Max 530

Fotografías por: Manu Lozano

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Comentarios (1)

  • jahf2009
    jahf2009 28-06-2012

    Totalmente de acuerdo, sigue siendo el rey por prestaciones, manejabilidad y polivalencia. No estoy de acuerdo en el consumo. Llevo 4700km y la media es de 5,1L. entre ciudad y carretera. Soy de los que abre gas a tope y en viajes gasta 6 , 6,5 L en las 6000-7000 vueltas. Lo cierto es que es un placer de máquina. Amigos con " erres " la han probado y han alucinado.

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