Yamaha Ténéré 700 (prueba): Memorias de África


Vota

0 0

El espíritu del desierto ha poseído nuevamente a Yamaha que lo exterioriza con su Ténéré 700, una trail de peso medio al más puro estilo dakariano.

La esperada Ténéré 700 deja de ser un objeto estático de salón y finalmente pasa a la acción, nunca mejor dicho. Se acabaron las concept bikes a medio hervir. De aquella T7 Concept desvelada en el salón de Milán 2016 pasamos un año después a la Ténéré 700 World Ride, un prototipo que fue pasando por las manos de pilotos de talla mundial como Stéphane Peterhansel, Rodney Faggoter, Adrien van Beveren o nuestro Cristóbal Guerrero, maestros de la tierra que ayudaron a madurar un proyecto que finalmente ya está en su punto, listo para ser recolectado por todos aquellos amantes de las escapadas off-road, incluso las más complicadas.

La Ténéré 700 es ya una realidad y su desembarco en el segmento de las trails de media cilindrada, en donde la están esperando con el cuchillo entre los dientes otras virtuosas fuera del asfalto como son la Honda Africa Twin, la KTM 790 Adventure, la BMW F 850 GS Adventure o la Triumph Tiger 800, entre otras, está a punto de producirse: las primera unidades llegarán a los concesionarios nacionales a partir de julio, a un precio de 9.899 € (existe una promoción con descuento de 400 € para quienes realicen su pre-reserva).

Por cierto, una categoría (Adventure intermedias) en plena efervescencia que en el último lustro ha duplicado sus matriculaciones, llegando a despachar más de 40.000 unidades durante al año pasado. El diseño de la Ténéré 700 se ha realizado por Yamaha Europa en Italia, en Gerno di Lesmo, cerca de Monza, y su fabricación se ha llevado a cabo entre Japón y Francia.

Yamaha Ténéré 700: Apellido ilustre

La casa de los diapasones acude a uno de sus nombres porta estandarte, el del desierto africano del Ténéré, ilustre dinastía donde las haya en la historia de las dos ruedas, y mucho más si nos centramos en el mundo off-road. Desde la 'abuela' XT 500 de 1976, aquella primera monocilíndrica que inauguraba un exitoso segmento y lograba imponerse en las dos primeras ediciones del rally París-Dakar, pasando por la XT600Z de 1983 -primera en ser bautizada Ténéré- o la XTZ750 SuperTénéré bicilíndrica de 1989, hasta las más actuales 660 y XT1200Z, Yamaha ha ido escribiendo algunos de los mejores capítulos en los anales de las motos todoterreno.

La nueva Ténéré hunde sus raíces en su propia historia y se presenta como una moto totalmente enfocada a la aventura, cuanto más intensa y variopinta mejor.

Para este resurgir, la firma japonesa ha confiado en la exitosa y fiable base del propulsor bicilíndrico de 698 cc, el CP2 que tantos elogios ha levantado impulsando a otros modelos como la MT-07, Tracer 700 o XSR700. Su potencia se mantiene en los 75 CV a 9.000 rpm (disponible por tanto para conductores con el carnet A2) y su velocidad máxima se acerca a los 190 km/h. La centralita, el airbox y el sistema del escape son nuevos.

En esta ocasión, la inyección de combustible también ha recibido ajustes específicos, y se ha retocado la transmisión final, con tal de adaptarse en mejor grado a su utilización campera mediante una optimización del par a medios regímenes para que la subida de vueltas sea más enérgica: los 68 Nm se alcanzan a 6.500 vueltas. Además, la nueva japonesa es capaz de ofrecer una elevada autonomía de más de 350 km, gracias a su depósito de combustible de 16 litros, con 4,3 de reserva, y unos consumos que no sobrepasan los 6 litros a los 100 km.

De T7 a Ténéré

Si le echamos un vistazo rápidamente al Concept T7 de 2016, vemos que no difiere mucho estéticamente del resultado final. El aspecto de la Ténéré consigue transmitir una fuerte personalidad off-road, un diseño funcional al estilo racing de las que compiten en el Dakar, con una buscada simplicidad de líneas en su carrocería y escasos elementos superfluos. La sensación de calidad de alta, pero sin llegar a ser lujosa.

Encontramos de serie elementos habituales en este tipo de motos como son los cubremanos de plástico o el protector de aluminio del motor, que ayudará a mantener la integridad de los bajos de la moto en las excursiones más agrestes, aunque echamos en falta unos protectores del motor y carrocería, disponibles pasando por caja entre los accesorios oficiales.

La instrumentación casa a la perfección con el estilo desértico de la moto, es una pantalla digital -no TFT- colocada de forma vertical, de buen tamaño y grandes dígitos: informa de la marcha engranada, el nivel de combustible, dos cuentakilómetros, la autonomía del combustible estimada y el consumo medio y actual de combustible, entre otras cosas. La información se controla desde un botón en el manillar. Por encima de este display, encontramos una pequeña barra para el montaje de dispositivos de navegación o smartphone, que se pueden alimentar en una toma de corriente de 12V ubicada bajo la pantalla.

El manillar es bastante ancho y plano, con las puntas ligeramente cerradas, la botonería es la habitual, y el tacto de la maneta de embrague es muy suave. Las levas son ajustables y los reposapiés están fijados a un soporte de aluminio forjado. En la parte trasera dispone de ganchos para sujetar equipaje y de unos asideros ocultos bajo el colín. La altura del guardabarros delantero se puede regular.

Los plásticos de la Ténéré están disponibles en tres colores, Ceramic Ice, Competition White e Power Black. Está disponibles además una completa gama de accesorios para ampliar sus capacidades turísticas y deportivas.

Yamaha ha desarrollado un vehículo alto y estilizado, no muy ancho gracias a la compacidad lateral del motor, y con un centro de gravedad elevado, patrones capaces de conferirle esa ergonomía endurera. El asiento está a una altura de 875 mm así que el apoyo de los pies en el suelo no será una tarea fácil para conductores por debajo del 1,80 m. de estatura (aunque existe un kit opcional para rebajarlo en 35 mm). El peso declarado es de 187 kg, 204 kg en orden de marcha, una cifra que no nos permite calificarla de moto ligera pero que está por debajo de la mayoría de su competencia.

Parte ciclo totalmente nueva

En realidad, respecto a sus 'hermanas' de la gama intermedia de Yamaha, la Ténéré solo hereda el motor. El resto de los principales componentes son de nueva factura. Empezando por el bastidor, un doble cuna de acero desarrollado ad hoc para este modelo con el objetivo de ofrecer un perfecto matrimonio entre rigidez y agilidad para afrontar todo tipo de escenarios. Los dos tubos de la cuna inferior están atornillados para facilitar el desmontaje. También las estriberas del pasajero.

Forman sociedad con unas suspensiones ajustables firmadas por Kayaba, una horquilla regulable de 43 mm de diámetro y 210 mm de recorrido, y un monoamortiguador trasero, de 200 m de recorrido, con regulación remota de la precarga. El basculante de doble brazo es de aluminio.

De la frenada se ocupan delante dos discos de perfil ondulado de 282 mm y un disco trasero de 245 mm, apoyados por un ABS desconectable para regocijo de los más endureros (se desactiva pulsando el interruptor de apagado con la moto parada).

Cerramos el conjunto ciclo con unas llantas de radios de 21'' delante y 18'' detrás, calzadas de fábrica con unos neumáticos Pirelli Scorpion Rally STR (90/90 y 150/70), que no son unas gomas de perfil puramente off pues el dibujo de su taco no es tan pronunciado, pero que han sido elegidas porque ofrecen un buen rendimiento tanto dentro como fuera del asfalto, permitiendo a la Ténéré ofrecer esa acertada personalidad Dual Sport que veremos a continuación.

Conducción sin intermediarios electrónicos

Entre las cartas que esconde, la trail de Iwata no juega la de la electrónica. Yamaha ha apostado por configurar una moto rally de la vieja escuela, y al contrario que la mayoría de su competencia que aporta todo tipo de tecnología, la Ténéré se conduce sin 'chips' como intermediarios (a excepción del ABS): no hay ride by wire, no hay control de tracción, no hay modos de conducción, ni suspensiones activas ni plataformas inerciales...

Yamaha ha tomado esta decisión -además de para favorecer en gran medida que no se dispare el precio, y que la japonesa si sitúe por debajo de la barrera psicológica de los 10.000 €- pensando sobre todo en los amantes del off-road a la vieja usanza, que quieran pilotar con su propia sensibilidad.

Los motoristas más amantes de la aventura son seguramente los que menos requieran todo ese tipo de complejidades electrónicas de ayuda a la conducción. Como únicas 'modernidades' encontramos el faro frontal de cuatro 'ojos' con tecnología led (las dos de abajo son para las luces de posición), que está protegido por una carcasa transparente, y el citado sistema de antibloqueo de frenada.

500 frenéticos y emocionantes kilómetros...

La gran cita con la nueva Ténéré tuvo lugar más cerca de lo esperábamos. No hizo falta viajar hasta lejanos y exóticos países para ponerla a prueba... Desde Tortosa, Tarragona, arrancó la presentación internacional de la nueva japonesa, rumbo al desierto de Los Monegros, a través de una exigente y variadísima ruta, de medio millar de kilómetros, que nos enfrentó a pistas off-road y carreteras de curvas de toda índole, situando a la Yamaha en aquellos escenarios a los que seguramente se dirijan sus dueños.

Llevábamos mucho tiempo con ganas de probar esta moto, y ya os avanzamos que la espera valió la pena... Fue un viaje memorable. La nipona es una fantástica moto que difícilmente defraudará a nadie, ni aquellos que busquen una rally para hacer el 'cabra' por terrenos complicados (en ese caso, quizás tan sólo habría que calzarla con unos neumáticos más off) ni a aquellos que busquen una moto para realizar largos viajes donde no se pisen las autopistas, ni incluso a aquellos que estén buscando una moto versátil para cada día y para disfrutar de vez en cuando con soltura de sus carreteras favoritas.

No teníamos dudas al respecto de sus capacidades off-road, basta con mirarle al 'careto' para presuponer que sus mejores virtudes aflorarán fuera del asfalto. Es en carretera donde teníamos una especial curiosidad, y si realmente la nueva japonesa es una auténtica Dual Sport, tal y como anuncian sus responsables, es decir, una moto bipolar que sea capaz de satisfacer a nivel deportivo tanto dentro como fuera del asfalto.

Los primeros kilómetros los realizamos en autopista, o lo que es lo mismo, en las antípodas de su hábitat natural. La protección es escasa en torso y casco a altas velocidades (la cúpula es pequeña, adaptada a sus verdaderos propósitos off-road), y aunque su ergonomía es confortable, con la espalda erguida, y no fatiga con el paso de los kilómetros, esta moto no está configurada para largos viajes en rectilíneo. Tampoco para que el pasajero se acomode, pues la parcela de asiento que le ha sido asignada no es que sea muy generosa y no dispone de asas de serie donde agarrarse. El asiento es plano y duro, aunque no demasiado.

No tiene una mala velocidad de crucero, alrededor de 180 km/h, y el nivel de vibraciones es bastante contenido, bien amortiguado en estriberas y manillar. Pasan los kilómetros y la Ténéré 700 se impacienta. Nos pide rock&roll, así que salimos de las monótonas carreteras nacionales y ponemos rumbo hacia asfaltos más retorcidos...

Nos hemos llevado una grata sorpresa cuando empezamos a enlazar curvas. Sobre el papel, todo parecía indicar que esta moto podría resultar algo perezosa o poco ágil, debido a esa llanta delantera de 21 pulgadas o a sus 204 kg de peso en orden de marcha. En cambio, se comporta con una más que satisfactoria manejabilidad, permitiendo cambios de dirección realmente fáciles y precisos, incluso inmersos en una carretera bastante ratonera.

Su manillar ancho permite gobernarla con viveza, levantándola e inclinándola sin apenas esfuerzo, y logrando rodar a ritmos bastante rápidos para deleite del personal. Además, rueda bastante asentada a nivel de suspensiones, con un tarado suave que genera confort pero a la vez suficientemente aplomado para que en las travesías por asfalto la moto se comporte con entereza, y no se aqueje ni descomponga cuando el asfalto pierde calidad. Todo lo contrario, sobre suelos irregulares o grietados, es donde esta moto gana enteros respecto a otros modelos 100% asfálticos.

La moto permite rodar enlazando curvas a ritmos bastante altos, y es pasmosa la nobleza con la que se comporta en todo momento un vehículo al que se le presume off-road, y que sin embargo, tras nuestra toma de contacto, no tenemos ninguna duda en recomendar también como una moto totalmente capacitada para el asfalto, ágil, manejable y suficientemente aplomada.

Tanto chasis como suspensiones son muy 'culpables' de que podamos inclinar la moto con facilidad y confianza. El paso por curva es bastante preciso y tan solo, por buscarle un pero, el tren delantero se siente algo más ligero de la cuenta cuando encaramos las curvas con más ímpetu. La horquilla es algo blanda en la primera parte del recorrido, pero noble en términos generales y fiable si exigimos fuertes frenadas. El abs no es intrusivo.

Además, ofrece bastante estabilidad para tratarse de una trail y apenas se notan transferencias de pesos. La frenada Brembo, sin llegar a ser muy potente, destaca por su precisión y modulabilidad, para encontrar el tacto idóneo tanto fuera como dentro del asfalto.

El motor, una vez más, nos ha vuelto a seducir. Es más, este bicilíndrico casa tanto con la filosofía que pretende ofrecer esta nueva Ténéré, por su compacidad, finura y prestaciones, que parece como si su destino hubiera sido el de ir demostrando durante años su buenhacer y fiabilidad en monturas naked o sport-touring para finalmente alcanzar su máxima expresión impulsando a una maxienduro como ésta.

Este Twin ha supuesto todo un éxito para Yamaha, sobre todo en la MT-07, y en este cuarto envoltorio que recibe vuelve a demostrar que se trata de una mecánica adaptable casi a cualquier formato con ligeros retoques, suave pero con carácter, una personalidad centrada en el par motor, y con un comportamiento V2 gracias a su ciguenal calado a 270 y funcionamiento Crossplane. Empuja con fuerza, sobre todo en bajos y medios, y trabaja con mucha finura. Su par es de destacable linealidad y su potencia no desborda pero satisface a los que busquen ciertas dosis de deportividad: es más que suficiente para divertirse a raudales en una carretera de curvas. Recupera desde 2.000 rpm en sexta con mucho compromiso y suavidad, y a partir de las 3.000 rpm empieza a ser ya muy vigoroso, sube de vueltas con facilidad y a partir de las 7.000 rpm y hasta las 10.000 rpm sigue impulsando con gran decisión. Del escape, emerge un bonito y ronco sonido.

Abandonamos la carrera, desconectamos el ABS y saltamos a los caminos para hacer aflorar esa 'sangre azul' de uno de los linajes reales del mundo off-road. La postura de pie, sobre los estribos dentados (las gomas son extraíbles) y el manillar elevado, es ideal, estilo endurero, y el campo de visión perfecto. La moto es estrecha y tan solo molesta un poco la tapa del motor por su lado derecho, sobre todo a la hora de usar con comodidad el pedal de freno trasero.

Las prestaciones del CP2 se adaptan a la perfección al uso off-road, y tiene la fuerza necesaria para hacernos avanzar con control ritmos bajos y, en un momento dado, reclamarle reacciones más contundentes e inmediatas cuando hemos de superar alguna irregularidad u obstáculo del trayecto. No se echa en falta la electrónica, el motor no es desbordante y se gestiona bien con el acelerador gracias a su funcionamiento fino y suave. Responde con una entrega lineal y sin 'picos' de forma que el piloto pueda modular el gas para encontrar la tracción deseada en cada momento para controlar las derrapadas a la salida de las curvas. La elasticidad y las recuperaciones del motos son ejemplares, y cuando a bajas vueltas encontramos un obstáculo, en la mayoría de las ocasiones no será necesario bajar macha para encontrar el empuje deseado.

El centro de gravedad, con el depósito en la cima, es bastante elevado, y quizás penaliza la maniobrabilidad solo cuando circulamos a bajas velocidades y en espacios cerrados. Obviamente, requiere de cierta pericia este tipo de conducción, debido también a la altura del asiento. Es tal la facilidad y compromiso que nos ofrece, que la moto te anima te anima poco a poco a enfrentarse a circunstancias cada vez más complicadas, incluso si no eres un experto endurero.

La dirección es bastante precisa y las suspensiones de largo recorrido Kayaba, de tarado algo blando para el uso off-road puro y duro, están ajustadas en cambio para adaptarse a más situaciones, absorber pequeños agujeros con confort y al mismo tiempo superar desniveles sin estresarse. Es cierto que su rendimiento no es el de una moto de Enduro, y que en situaciones extremas como saltos, no es difícil que la horquilla haga topes, recordándonos que es una especialista en off-road pero no tanto como una Enduro.

El amortiguador trasero con bieletas, más comprometido en tierra, ofrece respuestas de correcta progresividad. Esa falta de taco pronunciado en ocasiones nos hace sentir que la rueda delantera desliza más de lo deseado, pero queda bien escoltada por una trasera que ofrece la confianza necesarios para abrir gas con fuerza y superar las zonas más difíciles. Las distancia libre al suelo, de 240 mm, es más que suficiente.

Próximos horizontes

Tras más de 40 años de historia, llega la última integrante de una familia icónica en el segmento Advenure, y lo hace con sus señas de identidad más originales, con una genética off-road exaltada, y con una adaptación a cualquier tipo de medio que la convierten no solo en una pura trail, si no además en una moto versátil para un uso más diverso, gracias a un comportamiento tanto dentro como fuera del asfalto tan equilibrado que muy pocas motos en el mercado pueden igualarlo. Además, Yamaha ha configurado una moto con un precio muy muy competitivo, que la puede convertir en todo un éxito de ventas. No por ello, la nueva Ténéré carece de un dinamismo excelente.

La casa de los diapasones ha optado por no servirla de las últimas tecnologías electrónicas o por no vestirla de elementos superfluos o un equipamiento de última generación, pero se ha preocupado por crear un conjunto básico, robusto y fiable, que respondiera a las expectativas de quienes quieren centrarse únicamente en la conducción. La marca dispone en su catálogo de otras opciones para viajar, la Tracer 700, por ejemplo, con el mismo motor, o la gran XT1200Z, una maxitrail para cruzarse el mundo. La Ténéré cubre ese escalón intermedio para quienes quieren enfocarse en el off-road pero no por ello quieran renunciar a una ergonomía, confort y prestaciones a nivel ciclo aptas para un uso onroad. Entre sus rivales naturales se encuentra la KTM 790 Adventure, una trail casi 3.000 euros más cara que, sin entrar en comparativas (para ello, habría que probarlas en las mismas condiciones y neumáticos) es 20 CV más potente, ofrece más tecnología y un equipamiento más premium, electrónica por doquier y una filosofía más deportiva, para enfocarse a expertos usuarios que no buscan una moto para el día a día si no para la aventura de su vida.

La Yamaha, en cambio, amplía su espectro de motorista proponiéndose como una moto más fácil, también con grandes dosis de deportividad si las manos del conductor así lo desean, pero capaz de satisfacer por a gente más 'corriente' que anhela una montura más sencilla, asequible, ligera y adaptada a más escenarios, incluso el diario.

Condiciones de la prueba

Lugar: Tortosa (España)

Meteorología: soleada, 25C

Probador: 1,87 m de altura, 95 kg de peso

Equipamiento: Casco LS2 Pionees MX436, Conjunto Dainese Explorer, Botas Lince Lince

Fotos de la Yamaha Ténéré 700

Fotografías por: Yamaha Motor Europe
 

Comentarios

  • Sé el primero en comentar

Añadir un comentario

  • * Esta información no se mostrará

Estoy de acuerdo

Uso de cookies

En Motofan utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus gustos mediante el análisis de comportamientos de navegación. Si hace click en el botón "Estoy de Acuerdo", consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestras Condiciones Legales, sección "4.8. Cookies e IPs"