Yamaha T-Max 500: Aún más moto 2009

Publicado el 03/02/2010


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Después de probar la superdeportiva R6R 2008 en el circuito de Sugo, la invitación de Yamaha también incluía el primer contacto con su casi totalmente nuevo T-Max 500. Un chasis de aluminio al estilo superbike, mejores frenos y nuevas suspensiones lo hacen aún más moto que antes.

Yamaha T-Max 500

En Yamaha han preferido darle una vuelta de tuerca más al conocido concepto
T-Max, con detalles exclusivos, antes que aumentar cilindrada y prestaciones.

El nuevo chasis doble viga en fundición de aluminio a presión, al más puro estilo motociclista, ha permitido ahorrarse 5 kilos de peso. A las suspensiones se les ha dado mayor consistencia, para estar a juego con la nueva y poderosa frenada que monta, con pinzas Monoblock de la anterior R6.

La T-Max no le hace ascos a la conducción deportiva, todo lo contrario... para mi es una verdadera moto, con aspecto de megascooter, pero moto, de ahí que me refiera a ella como la moto y no el scooter.

Desarrollando el concepto

Yamaha T-Max 500

Durante la presentación, Yamaha no dudó en dejarnos claro que esto del maxiscooter, que hoy parece estar en boca de todos, lo inventó alguien, y que fueron precisamente ellos, cuando en 1994 lanzaron el Yamaha Majesty 250 (se olvidaron del Honda CN 250 Spazio de 1986). Así empezaba a nacer el concepto de un scooter que pudiera llevarnos más allá de los límites de la ciudad. En definitiva, una moto automática, cómoda y con capacidad de almacenaje que nos pudiera llevar por carretera con cierta dignidad. Seis años más tarde, en el Salón de Milán del año 2000, Yamaha mostró al mundo la primera versión de la T-Max, que se comercializó al año siguiente. Como recordaréis, fue un bombazo. La T-Max era un nuevo concepto de moto-scooter, no sólo era capaz de llevarte dignamente por carretera sino que tenía un marcado carácter deportivo; no fueron pocos los que apuntaron que con ella (y un poco de pericia) podías adelantar a más de algún despistado conductor sobre una "erre".

Al poco, Suzuki y Honda lanzaron su ofensiva, bastante agresiva –todo hay que decirlo–, pues sus maxiscooters equipan motores de mayor cilindrada que el de la T-Max, pero tocan otro concepto del megascooter más GT. Recientemente, Gilera ha presentado la GP 800, que ya dispone de una aceleración por encima de lo esperado en este sector. Yamaha ha preferido no entrar en la batalla de las prestaciones absolutas sino ofrecer su propio producto, con unas particularidades exclusivas que lo mantengan un paso por delante del resto. Esto es fácil de argumentar si tenemos en cuenta que el chasis de la T-Max siempre ha sido, y sigue siendo, el más parecido al de una "moto de verdad". Gracias a ello, el comportamiento de la T-Max es el que ofrece más satisfacciones cuando lo que queremos hacer es algo más que acelerar en las rectas. Sin duda, la T-Max es por esta razón el maxiscooter más seguro, deportivamente hablando, del mercado. No en balde, en siete años ha conquistado a más de 100.000 motoristas.

Casi totalmente nueva

Yamaha T-Max 500

Hablando del chasis hay que decir que este año es el componente protagonista en la nueva T-Max. Se trata de un doble viga de aluminio, realizado en fundición en molde a presión, que sujeta el motor por su cárter central o también que el motor es la base donde se sujeta el chasis de aluminio principal y el subchasis trasero, también de este material, pero extrudido.

El nuevo bastidor sustituye al tradicional en tubos de acero y, junto con la nueva carrocería y las nuevas llantas de tres palos, son los responsables de la cura de adelgazamiento de la T-Max 2008: ¡ni más ni menos que cinco kilos! Gracias al nuevo chasis se ha podido perfeccionar la admisión de aire, pues el filtro se ha acercado al motor, con lo que se logra más eficacia, sumado al nuevo sistema de inyección electrónica y unidad central de encendido. Tal y como
hemos comentado, también se ha mejorado la potencia y el tacto de la frenada, junto a lo cual se han reajustado las suspensiones, se ha aumentado el diámetro de las barras de la horquilla (de 41 a 43 mm) y se montan unos neumáticos radiales de la marca Dunlop.

El diseño de la T-Max sigue sus formas características, centrando la visión en la zona delantera para aumentar la sensación de concentración de masa en esta parte de la moto. El nuevo diseño del carenado, con un colín más estilizado (siguiendo las líneas de la R6R), es el responsable de las mejoras en el comportamiento del maxiscooter en condiciones de viento lateral. El nuevo parabrisas está pensado para carretera; realmente no hace falta ni agacharse para evitar el impacto del viento (mido 1,70). No obstante, si piensas darle un uso más urbano o quieres darle un carácter más racing, Yamaha dispone de uno más bajo. Además, el parabrisas está ajustado de manera que sea fácilmente desmontable.

El motor es la parte que ha recibido cambios menos espectaculares, aunque ha sido revisado por completo. El embrague ha sufrido modificaciones, se ha optimizado el sistema de transmisión por engranajes y cadenas múltiples, también han sido rediseñados los cuerpos de admisión e inyección electrónica y –como hemos comentado al hablar del bastidor– se ha recolocado el filtro de aire cerca de la columna de dirección. El escape, más alargado e inclinado hacia arriba, se ha variado tanto por cuestiones estéticas y funcionales (no moleste en inclinaciones pronunciadas) como para cumplir con la normativa Euro 3.

Buenos detalles prácticos

Yamaha T-Max 500: Desnudo

La T-Max es una moto dual y práctica, así que su rostro más funcional también se ha visto mejorado en esta versión 2008. A primera vista destaca el nuevo cuadro de instrumentos, formado por tres esferas analógicas: una central, con el velocímetro y una pantalla digital con las revoluciones por segmentos, el total y dos parciales; y dos esferas que escudan la central, una para la gasolina y otra para la temperatura. Elegancia, simplicidad y fácil lectura se unen con naturalidad. Nuevas son también las dos guanteras, de tamaño más que respetable, y la de la izquierda incorpora un práctico tarjetero. El asiento se abre ahora por la parte delantera, donde encontramos la boca de llenado de la gasolina, y su interior es más profundo que en anteriores versiones, de manera que nos cabe un casco integral y algo más sin problema (también dos cascos jet grandes enfrentados).

La redistribucción interna de elementos dentro del nuevo chasis ha permitido que el depósito de combustible se haya aumentado un 7 %, de manera que llega a los 15 litros. También el asiento ha sido rediseñado para que sea más fácil llegar al suelo y para ofrecer más comodidad al acompañante, que encima dispone de unas agarraderas más grandes, pero ahora va situado un poco más arriba que en el modelo precedente. En la misma línea de aumento de la funcionalidad se ha recolocado el cláusor para la llave, que ahora se encuentra en el centro para un acceso más fácil y cómodo.

Prueba en circuito

Yamaha T-Max 500: Horquilla

Por varios motivos, entre ellos que en Japón se conduce por el lado izquierdo (igual que en Inglaterra) y que apenas existe señalización en cristiano (bueno, en inglés), la prueba de la T-Max la realizamos en un circuito cerrado. Tratándose de un scooter con las inclinaciones deportivas de la T-Max no sólo pudimos probarla bien, sino que nos lo pasamos realmente fenomenal enlazando curvas con la facilidad que brinda un motor automático y una moto fácil de conducir.

Yamaha ha estado haciendo pruebas en circuitos cerrados para experimentar su nueva máquina y, en concreto, la eficacia del nuevo bastidor de aluminio. El lugar elegido para soltarnos fue el circuito CSC (Cycling Sports Circuit), que encontramos dentro de un amplio recinto familiar y deportivo que, además de atracciones acuáticas y un velódromo, dispone de una revirada pista de más de cinco kilómetros de recorrido.

La pista CSC, en Shuzenji, está destinada a las bicicletas de carretera, pero no es la primera vez que Yamaha la usa para hacer pruebas con alguno de sus scooters. Como bien sabrán los conocedores de la marca, Yamaha es una firma que siempre trata de dar un carácter lo más deportivamente posible a sus productos. El circuito tiene un asfalto de calidad más que aceptable y se caracteriza por las constantes subidas y bajadas (rompepiernas en términos ciclistas), ofrece curvas con largos apoyos, enlazadas a alta velocidad y pequeñas paellas con mucho apoyo en el tren delantero. La pista fue así el entorno ideal para comprobar las mejoras de la nueva T-Max.

Pocos son los scooters con los que podrías irte a un circuito y rodar sin acabar
por aburrirte o poner en jaque su/tu integridad física. Evidentemente, el motor de la T-Max es progresivo y no ofrece una subida de vueltas comparable a una motocicleta deportiva de alta cilindrada, aunque -sin prisa pero sin pausa- va empujando con fortaleza y contundencia. No hay que olvidar que el propulsor debe ofrecer también la suavidad que la conducción urbana requiere. Aspectos en los que sí son comparables a las motos deportivas son las sensaciones del chasis y la frenada. La nueva T-Max equipa pinzas Monoblock fabricadas por Yamaha y manetas regulables en cinco posiciones. En total, la moto incorpora tres frenos de disco que garantizan la seguridad en cualquier situación. Hay que tener en cuenta que este "scooter" (la palabra se queda corta) supera tranquilamente los 180 km/h, según Yamaha.

A diferencia de sus competidoras, o imitadoras, como prefieren decir en Yamaha, la T-Max tiene un tacto de verdadera moto grande en conducción deportiva. En curvas rápidas, el apoyo está fuera de toda duda, incluso si forzamos los cambios haciendo palanca en el manillar para ir más rápido de un lado a otro, el tren delantero responderá sin ningún tipo de titubeo. De la misma forma, si queremos tirar la T-Max con cierta brusquedad al interior de la curva, la horquilla no hará ningún doble apoyo que nos obligue a abrir la trazada. Antes de notar un feeling desagradable, oiremos el rozar de la tapa, si inclinamos a derechas, o del caballete si lo hacemos hacia el otro lado.

Al ser una moto relativamente larga (1.580 mm) y tener un motor muy progresivo, no hay que preocuparse por deslizamientos de la rueda trasera a la hora de abrir gas. La potencia llega con suavidad, de manera que siempre vamos hacia delante. El cambio automático trabaja a la sombra, sin que nos demos ni cuenta de cuándo va pasando de un engranaje a otro. Además, en este aspecto hay que añadir que la retención que ofrece al cortar gas es bastante útil y nos facilita la entrada en curva. Una retención que me sorprendió muy gratamente, pues hace un mes probé la Aprilia Mana 850 y en automático carecía de retención. Para notar la retención del motor debías reducir marchas con el cambio secuencial.

Pronto a la venta

Yamaha T-Max 500: Frenada

La nueva T-Max estará disponible en enero (la versión ABS en marzo) y vendrá en cuatro colores: negro, azul, plata metalizado y gris perla. El precio definitivo es todavía una incógnita, pero parece que no va a aumentar demasiado si tenemos en cuenta que la T-Max ya no es una moto económica.


Antonio Guinovart Caballé

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Comentarios (2)

  • monas
    monas 04-05-2010

    es una blasfemia pero una obra de arte! (te sientas en un sofa con dos ruedas y en pocos segundos estas a 180km/h xD)
    por otro lado tienes la gilera gp 800 k da casi el doble de potencia (75cv) y kuesta poco mas de 1000€ menos pero pesa casi 50kg mas.
    nuevamente, para gustos los colores
    un saludo! ;)

  • djfr
    djfr 05-06-2011

    estas alfombras voladoras enganchas una vez que las pruebas y despues de hacerles varios retoques como variador escape y centralita la cosa se pone seria

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