Yamaha WR 125 R: Enduro básico 2009

Publicado el 03/02/2010


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Cuando hablamos de una WR lo hacemos de una moto de enduro, y la nueva WR 125 R de Yamaha no desmerece para nada esta denominación.

Yamaha WR 125 R: Enduro básico

Está claro que las 125 4T son una cilindrada al alza, la convalidación que permite conducirlas con el carnet B de automóvil amplía enormemente el abanico de sus posibles usuarios. Por este motivo, Yamaha nos presenta su nueva WR 125 R, una moto polivalente, con un excelente comportamiento en todo tipo de circunstancias, que bien puede servir para abrir las puertas del off-road a quienes busquen una moto fácil de pilotaje con la que iniciarse. Como todas las Yamaha de enduro, recibe la denominación de WR, y su diseño es innovador y moderno, con una decoración que nos recuerda a la de las motos oficiales de Yamaha Motor France, lo que sirve para incrementar su atractivo.

Corazón italiano

Yamaha WR 125 R: Enduro básico

La más pequeña de las WR equipa un motor de procedencia Minarelli. Se trata de un monocilíndrico 4T refrigerado por líquido con un único árbol de levas en la culata y cuatro válvulas, con unas cotas internas de 52 x 58,6 mm. La característica más destacable la encontramos en el sistema de alimentación, que se produce por medio de un sistema de inyección electrónica y hace que la respuesta del motor mejore significativamente respecto a anteriores versiones equipadas con carburador.

El colector de escape, que es mucho más largo de lo habitual, incorpora un sistema de inducción de aire (AIS) que sirve para conseguir una mejor quema de los gases y permite superar la normativa Euro 3 de manera holgada. Un colector largo incrementa la respuesta a bajo y medio régimen, aunque es justo decir que para uso off-road queda muy expuesto a los golpes, y es que se alarga prácticamente hasta la cuna del motor.

La caja de cambios es de seis velocidades, mientras que el mando del embrague es mecánico.

Si normalmente las 125 4T se caracterizan por unas dimensiones más reducidas que las motos de mayor cilindrada, éste no es el caso de la nueva WR. Las medidas del conjunto son similares a las de cualquier otra moto de enduro, con una considerable altura de asiento de 930 mm. El chasis perimetral en acero es el protagonista de una parte ciclo claramente orientada al uso off-road. La horquilla delantera es una Paioli convencional con barras de 41 mm de diámetro y un recorrido de 240 mm, que no dispone de ningún tipo de regulación externa. El monoamortiguador trasero que actúa por medio de un sistema de bieletas permite regular la precarga del muelle, cuyo recorrido útil es de 230 mm.

El sistema de frenado equipa sendos discos lobulados, el delantero de 240 mm de diámetro y el trasero de 220 mm. Las dimensiones de las ruedas son de 21 y 18 pulgadas, por lo que puede montar neumáticos específicos para uso fuera de carretera.

El equipamiento original incluye un completo cuadro de instrumentos digital con doble trip, protectores de chasis, estriberas de competición, pero también elementos como la llave de contacto o el tapón de gasolina con llave, muy útiles para aquellos que combinen el ocio con el uso cotidiano.

Respuesta brillante

Yamaha WR 125 R: Enduro básico

Una vez analizadas las principales características de la pequeña Yamaha, nos centraremos en su funcionamiento. Nos ha sorprendido gratamente el comportamiento del motor Minarelli, de todos los 125 4T que hemos probado, es el que ofrece una mejor respuesta a bajo y medio régimen, con diferencia. Si éste es el objetivo del largo colector, bienvenido sea, pues se ha conseguido una respuesta suave y progresiva que lo acerca al uso fuera de carretera. Otros motores de esta cilindrada requieren ser exprimidos al límite para llegar a ser efectivos; en cambio, el de esta Yamaha WR acepta la marchas mejor de lo esperado, por lo que no te obliga a abusar del sobrerrégimen. En altos, la potencia es la que hay, el motor está limitado a 15 CV, y aunque está claro que se quedan un tanto justos, permiten llevar un buen ritmo. Por pistas se superan fácilmente los 80 km/h, y, sobre tierra, ésta ya es una velocidad considerable. Hemos verificado la velocidad máxima por carretera y el motor de la WR nos ha vuelto a sorprender, con él se puede mantener un ritmo sostenido por encima de los 100 km/h, con puntas cercanas a los 120, cifras que juzgamos espectaculares para una enduro con un motor de esta cilindrada.

Posiblemente, la mayor parte de la diferencia en el rendimiento debamos agradecérsela al sistema de inyección. Al contrario que los motores equipados con carburador, te permite abrir de golpe el acelerador y el motor siempre responde. Hemos abusado de este efecto abriendo gas en cuarta, en quinta y hasta en sexta, y el 125 4T nunca flojea; a medida que lo forzamos responde más lento, pero nunca encontramos un fallo por respuesta.

El desarrollo nos parece muy acertado, la primera es cortita y permite sacarle partido a la potencia justa del motor en las pendientes más pronunciadas, incluso superar con éxito trialeras de nivel básico. El salto entre marchas es muy pequeño y, por ello, al insertar la superior la acepta con facilidad. Cuando necesitamos mantener una velocidad alta por carretera, una sexta muy larga hace posible que lo hagamos sin forzar para nada el motor.

El embrague muestra un buen tacto y una buena capacidad de resistencia. El uso endurero implica que tengamos que abusar de él, y por más que lo hemos hecho, no ha desfallecido. Una vez regulado tras los primeros esfuerzos, la tensión del cable se ha mantenido constante.

No podemos dejar de alabar el bajo nivel de ruido emitido por el escape, muy silencioso, lo que nos permite adentrarnos en el monte sin molestar a nadie y pasando totalmente inadvertidos.

Chasis versátil

Yamaha WR 125 R: Enduro básico

El chasis perimetral se adapta a todo tipo de circunstancias: dispone de una excelente entrada en curva, a la vez que se muestra estable a alta velocidad. Además es el responsable de la enorme sensación de ligereza que ofrece el conjunto, que, por cierto, no acusa para nada los 126,5 kg registrados en nuestra báscula. Éstos se ponen de manifiesto cuando maniobramos con la moto en parado, pero es justo decir que en marcha pasan totalmente inadvertidos.

La posición de conducción es digna de las mejores enduro, aun con una estatura de metro ochenta te sientes acoplado en ella, sin sentirla para nada pequeña. Claro está que los 930 mm de altura del asiento son una cifra considerable, que se acusa en los movimientos en parado, pero de no ser así el comportamiento del conjunto por el monte se vería muy mermado.

El manillar es muy plano y abierto de puntas, cómodo, aunque al ser de acero y sin barra central de refuerzo parece frágil. El resto de los mandos se encuentran muy bien situados y sólo tenemos dos pequeños reproches. Uno es para la anchura de la carrocería en la zona del depósito, creemos que es excesiva y hace que nuestra posición sea muy retrasada al pilotar sentados. La capacidad del depósito de esta Yamaha es de 8,5 litros, y aunque ello permite una autonomía superior a los 150 km en uso off-road, posiblemente un menor volumen sería suficiente. El otro reproche, menos importante, es para la placa de faro, muy ancha y voluminosa, que produce la sensación de pilotar una moto muy grande. Los estribos del pasajero están muy bien resueltos y no interceden para nada con nuestros movimientos al pilotar de pie ni tampoco sentados.

Las suspensiones muestran unos tarajes cómodos, pero aun así permiten ciertas alegrías. En un primer momento, el equilibrio entre ambos trenes no nos ha convencido, pues el peso estaba desplazado hacia el tren trasero. De este modo, los topes aparecen con facilidad y por ello pierdes la confianza al encarar los saltos o en los baches más fuertes. Puesto que la única regulación posible del amortiguador es la precarga del muelle, la hemos incrementado hasta un punto anterior al máximo, y el comportamiento del conjunto ha mejorado de forma radical. Ahora podemos saltar, y forzar en los baches con confianza, sin temer que un tope te pueda descontrolar. También aumenta de manera significativa la agilidad del conjunto y la entrada en los virajes más cerrados, por lo que, para un uso endurero, esta regulación nos parece tan imprescindible como la de la presión de los neumáticos, que por cierto hemos dejado en 1,2 bar.

El tacto de la horquilla dispone de la sensibilidad necesaria en el primer recorrido y, además, su taraje nos parece indicado por su polivalencia. Resulta cómodo, pero también ofrece la resistencia necesaria a los impactos cuando queremos imprimir un ritmo alto a nuestro pilotaje.

En el amortiguador también encontramos un buen compromiso, el hidráulico actúa de verdad y no es rápido en exceso de rebote. De este manera, la sensación de pilotar sólo con muelle en la suspensión trasera desaparece y, en los rebotes más fuertes, las reacciones son progresivas y, por ello, totalmente predecibles. La sensación general es positiva, sobre teniendo en cuenta lo difícil que es combinar un buen rendimiento en las suspensiones de una moto como ésta, que debe satisfacer tanto al que la destine a un uso ciudadano como al que la utilice por el monte. A nuestro modo de ver, esto se ha conseguido de manera totalmente satisfactoria, pues la Yamaha WR 125 R se adapta muy bien a todas las circunstancias.

El apartado de la frenada se ha resuelto bien para un uso normal, pero los más radicales echaran en falta tacto y, sobre todo, potencia en el freno delantero. El peso del conjunto es considerable para una moto de off, y el equipo de frenado, justo para el primero. Cuando quieres apurar la frenada, siempre tienes que apretar al máximo la leva, y llega un punto en el que es imposible aumentar la potencia y bloquear la rueda. Con este comportamiento, la frenada se alarga y hay que anticiparla en exceso.

En el freno trasero, el comportamiento es el esperado, la potencia es la necesaria y no ha mostrado síntomas de agotamiento en ningún momento.

La llegada de motos como esta WR 125 R nos parece una noticia excelente para el off-road y para el mundo de las dos ruedas en general. Es una moto popular, con un precio de 3.699 euros, acorde con la calidad de fabricación y su rendimiento.

Seguro que la pequeña Yamaha abrirá las puertas de la moto de montaña a un buen número de aficionados, a los que, sin duda, recibiremos con los brazos abiertos.


Albert Guerrero
Fotos: Oleguer Serra
Con la colaboración de Parcmotor Castellolí

 
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Comentarios (3)

  • DESCONCIDO
    DESCONCIDO 05-06-2010

    yo tengo una parecida pues la mia no pasa de 90km pues no yeva topes.si ay algo comentarlo

  • caracas69
    caracas69 30-12-2010

    tengo una wr125 r del 2009 que por cierto la estoy vendiendo esta puesta aqui en los clasificados ,, a lo que iva , estoy muy contento con ella , tiene una velocidad tope de 115 kms y hay que tomar encuenta que son 15 cv y por lo contrario en velocidades bajas responde de maravilla lo que si esque es alta yo mido 1.72 y llego de puntillas ..pero el resto se domina de maravilla y diran, bueno para que la vendes ,, te cuento la vento para comprarme la yamaha xt 660 r del mismo estilo pero ya 48 cv

  • carlos
    carlos 21-10-2012

    hola yo tengo una yamaha wr 125 r y e leído que la potencia esta limitada, entonces como se deslimita?

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