Yamaha XSR700 XTribute (prueba): Resistencia al olvido


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La marca japonesa crea un modelo con doble ración de nostalgia, la neo retro XSR700 de base con los colores y detalles inspirados en la mítica XT500 de 1981.

La nueva XTribute sería como una 'metaretro', o para entendernos, como una moto retro dentro de otra moto retro. Tomando la base de la XSR700, un modelo lanzado en 2015 que consistía en travestir la naked MT-07 en una moto vintage inspirada en la XS650 de 1969, a Yamaha le ha entrado todavía más 'morriña' de su propio pasado y ha convertido esta integrante de la gama Sport Heritage en todo un homenaje o tributo -de ahí el nombre- de una moto que hizo historia en los años '70 y '80, la emblemática XT500.

A quienes les falle la memoria, pueden pinchar en este enlace para refrescarla o navegar por la galería fotográfica del final. Si vuestro cerebro la ha rescatado del olvido por sí mismo, enseguida reconoceréis el parecido de esta XTribute con la monocilíndrica lanzada hace casi 40 años.

El trabajo de transformación de una otra se ciñe, en realidad, a una cuestión (casi) puramente cosmética. Manteniendo intactas las características técnicas y componentes de la XSR700, los diseñadores nipones se han centrado en disfrazarla con los acabados y el esquema de color de la versión más popular de la XT500, es decir, la de 1981. De ahí el depósito de combustible plateado, en el que destaca el nombre del modelo que replica la tipografía y colores usados en la original (letras rojas y números en blanco), así como los guardabarros blancos y las preciosas llantas doradas.

Look campero

Son las principales diferencias con la XSR700 estándar. Ya veis, una cuestión exclusivamente ornamental. Aunque en Yamaha han buscado, además, aportarle cierto look off-road, que la acerque un poco más en apariencia a aquella XT adaptada a los tramos fuera del asfalto.

Para ello, le han instalado un manillar cónico de estilo dirt, algo más bajo, 40 mm más ancho que en la XSR estándar y con una barra de refuerzo central, así como unos puños especiales de estilo trial, unos fuelles de goma que protegen la horquilla, unas estriberas dentadas con goma extraíble, y unos neumáticos con tacos (Pirelli MT60RS, 120/70 y 180/55, ambos de 17 pulgadas), elementos que refuerzan ese estilismo Scrambler y, aunque no la convierten en una montura adaptada a la tierra como la trail de 1981, si permitirán a su usuario adentrarse en alguna pista fácil para divertirse un rato buscando derrapada con la rueda trasera o para traccionar mejor en zonas deslizantes gracias a esas gomas de dibujo pronunciado.

La XTribute es un trampantojo, un guiño estético a una especialista off-road ochentera aunque por dentro estamos ante una moto actual y de moderno comportamiento que sacará su mejor partido sobre asfalto, revirado y emocionante, o también desfilando por las calles de una ciudad en la que no pasará desapercibida por su aura totalmente cool y casado con las tendencias actuales.

Por último, a diferencia de la estándar, la XSR700 XTribute equipa un asiento de perfil más plano y mullido, que la asemeja a la XT500 y con el logotipo grabado en la parte trasera. También se distingue por incluir unos ligeros protectores del bastidor y cubiertas del radiador en negro, el mismo color de las palancas de control del manillar y del soporte del panel de instrumentos.

Cómo va

¿Has leído ya nuestra prueba de la XSR700 estándar? Si es así, poco más tenemos que añadir más allá de que, debido al nuevo manillar, la ergonomía del conductor es una pizca diferente. Nos subimos a la XTribute y notamos cómo la postura de conducción es algo más echada para adelante, lo que parece que nos conecta algo más con el tren delantero y nos ofrece una mejor manejabilidad.

Sigue siendo muy confortable, y relajada, con la espalda prácticamente erguida, brazos y piernas en posición natural. El asiento, respecto a la estándar, tiene más mullido y por tanto crece 30 mm en altura (hasta los 845 mm), sin embargo, la cercanía de los pies al suelo sigue siendo una virtud de esta moto asequible para todos los públicos.

Sobre el nuevo sillín, parece que el ángulo de las rodillas es algo más abierto y por tanto más cómodo. Las sensaciones a bordo se mantienen intactas. Se trata de un vehículo ligero, fácil de usar, realmente maniobrable en espacios urbanos, de ahí que sea ideal para el día a día, pero al mismo tiempo con todo lo necesario para entregarse a las emociones en un tramo virado.

Y a eso vamos. Estamos en Tortosa, donde Yamaha ha preparado una ruta de aproximadamente 150 km para probarla. Encendemos la moto y nos percatamos de otro pequeño detalle: usa el mismo panel de instrumentos que la XSR700 estándar (un minimalista display digital redondo, con buena visibilidad y completa información) pero éste cambia ligeramente su ubicación, y ahora está escorado a la derecha.

Giramos la llave de contacto y el bicilíndrico se despierta. Es un motor fantástico, lo hemos probado en varias ocasiones (en la XSR700, en la MT-07, en la Tracer 700) y siempre nos ha alegrado el día. Dos cilindros en paralelo con configuración 'crossplane' -con cigeñal a 270 e intervalo de encendido desigual- de 700cc y una potencia de 74,8 CV a 9.000 rpm que abre la puerta a los usuarios del carnet A2.

Pon un Akrapovic en tu XTribute

Antes de meter primera, enroscamos varias veces el puño de gas y hay algo que llama nuestra atención. El sonido. Una onda musical más áspera, grave y poderosa, como un delicioso estruendo que inunda nuestros sentidos. Así no 'cantaba' la XSR700. Y es que los responsables de Yamaha nos hicieron trampas e instalaron en todas las unidades de pruebas de ese día un escape Akrapovic, disponible opcionalmente entre los accesorios originales del modelo. Es un sistema 2 en 1 elevado, de acero inoxidable y acabado en negro como la XT500 original, con el logo grabado en láser y especialmente diseñado para este modelo.

Y claro, la experiencia auditiva cambia radicalmente. Es como un chute de bilirrubina, como llevar la banda sonora de AC/DC a toda caña en el oído, una estimulación de los sentidos que nos hace disfrutar todavía más, mucho más, de la conducción. Así que si tienes pensado hacerte con los servicios de la XTribute, mi recomendación es que, si te lo puedes permitir, desembolses los 1.400 euros que cuesta y transformes las cuerdas vocales de tu nueva moto en algo realmente excitante.

Carácter polivalente

En marcha, nos reencontramos con el buenhacer de una moto que, en sus diferentes versiones, siempre ha dejado el listón alto gracias al equilibrio coral de todos sus componentes. Es un modelo sin sobresalientes ni suspensos. En todos los apartados que la definen es capaz de sacar buena nota.

Como decíamos, el motor es un regocijo. Su par motor es de 68 Nm a 6.500 rpm. Empuja con ímpetu y suavidad desde abajo, y va subiendo de vueltas con una destacada linealidad. Funciona con bastante finura y permite discurrir por zonas urbanas con comodidad, trabajando a bajas vueltas sin mucho traqueteo ni vibraciones y permitiendo avanzar, gracias a su buena elasticidad, sin usar excesivamente las marchas, convirtiéndola en una moto civilizada y agradable.

Además, dispone del carácter suficiente para desmelenarnos en carretera abierta. Siendo un motor de media cilindrada y, por tanto, sin la explosividad de motos más 'gordas', ofrece bastante temperamento a medias vueltas, y usando bien el cambio, podemos sacarle un alto rendimiento en zonas reviradas, pues además ofrece recuperaciones fuertes, incluso rodando en marchas largas.

Con un comportamiento V-2 (aunque más suave y carente de vibraciones), esta mecánica tiene su personalidad centrada en al par motor, una apuesta por un estilo deportivo, pero al mismo tiempo de prestaciones predecibles y dóciles, algo que combinado con su buena dinámica, contenidas dimensiones, y alta manejabilidad la convierten en una moto adaptada tanto al trasiego urbano como a las escapadas de diversión.

Es una moto compacta, vertebrada por un ligero chasis de aluminio y asociado a unos sencillos pero eficaces sistemas de suspensión de suave tarado (horquilla convencional de 41 mm y un monoamortiguador en posición horizontal trasero con bieleta anclado al cárter del motor) que la convierten en una moto fácil de llevar y controlable en todo momento.

Las geometrías están configuradas para ofrecer, sobre todo, una gran agilidad en los cambios de dirección y un paso por curva preciso, lo que hace que nos centremos solamente en nuestro propio placer de conducción, pues la moto avanza siempre de forma armoniosa e intuitiva.

Ofrece además una buena frenada, con con doble disco delantero de 282 mm y pinza de cuatro pistones, y disco trasero de 245 mm, de elevado mordiente en el tren delantero. A pesar de sus pequeños tacos, los neumáticos elegidos ofrecen un buen agarre en todo momento y transmiten confianza.

Conclusión

Las modas se han refrescado la memoria para traer a nuestros días los estilos de otras épocas, para recordarnos lo que alguna vez vivió, y así resucitarlo... Como en casi todas las industrias, la de las dos ruedas lleva años reflejando en el diseño de las nuevas monturas los cánones de hace décadas. Triunfan las Café Racer, las Scrambler, las Clásicas, etc. Todo un movimiento neo retro, que en muchas ocasiones funde estilos de diferentes eras y procedencias, para satisfacer estos gustos europeos cada vez mas asociados a la personalización e inspiración vintage. Y una de las marcas que más ha apostado por esta línea de actuación es la de los diapasones.

De su proyecto Yard Built pasamos al movimiento Faster Sons, motos de estilo vintage pero tecnología y dinámica moderna, que recibe su último integrante en forma de homenaje.

La XTribute es una Urban Scrambler, algo así como una moto de aspecto campero pero vocación asfáltica. Una moto tan dinámica como divertida, en donde todo funciona y se compenetra con el resto de componentes con brillo. Es fácil, accesible y práctica, adaptada a un uso diario, pero sin despreciar algo tan fundamental en este mundo de las dos ruedas como la pasión.

La XSR700 XTribute es una motocicleta con alma: por fuera, con su cuidado estilismo neo retro y los 'colores de guerra' de una antecesora que hizo época; y por dentro, con un matrimonio entre el motor y la parte ciclo que están escribiendo su propia historia con letras doradas (la gama 'midsize' de Yamaha, sobre todo la MT-07, es una de las más exitosas comercialmente de los últimos tiempos) gracias a su versatilidad y alta relación calidad/precio/emociones.

Highlights Yamaha XSR700 XTribute

Precio 8.499 euros

Motor de par elevado CP2 de 689 cc, 75 CV

Inspirada en la emblemática XT500 de 1981

Asiento plano especial de estilo XT

Manillar estilo offroad y estriberas robustas

Fuelles para la horquilla

Neumáticos Pirelli MT60RS de uso mixto

Acabado en negro en palancas y manillar

Panel de instrumentos LCD negro

Luz trasera LED

Cubiertas protectoras del radiador

Escape opcional Akrapovi de alta gama 2 en 1 con acabado en negro

 

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